viernes, 13 de junio de 2025

Etnicismo vs Mosaísmo, Reflexiones gentílicas, por un "eteocristianismo" (II)

«Sumus christiani, non petriani» («Somos cristianos, no petrianos»). Agustín de Hipona, Enarrationes in Psalmos, Salmo XLIV, versículo XXIII. 

El Mal no puede crear nada nuevo, solo corromper o arruinar lo que las fuerzas del Bien han construido o inventado. Tolkien

¿Se me ha comprendido? — Dioniso contra [Jesús] el crucificado... Federico Nietzsche, Ecce Homo.

La señal de la cruz, representada en su forma más simple por el cruce de dos líneas en ángulo recto, es muy anterior, tanto en Oriente como en Occidente, a la introducción del cristianismo. Se remonta a un período muy remoto de la civilización humana. Enciclopedia Católica

La aclamada Cruz en ángulo recto de XC° ha sido uno de los ideogramas humanos de Sol más antiguos et exaltados del mundoet ha sido celebrada como símbolo de vida no solo por los jesistas, sino también por los indios, budistas, grecos, americanos et egipcios, remontándose al Paleolítico. Para la mayoría de estas culturas primitivas, se relaciona con lo que plegó a considerarse la observancia generalizada del "Cruce" et resurrección de Sol en el equinoccio de primavera (Pascua), utilizando las cuatro estaciones. El jesista Ireneo, quien en la centuria II definió los Cuatro Evangelios, también se fizo eco de este mismo patrón, declarando que: "Los Evangelios no podrían eser ni más ni menos en número de lo que son, ya que son las cuatro zonas del mundo a través de las cuales todos vivimos".

Plegamos al fin ad mi parte favorita, si bien esto "provocara" un revuelo "academicista" o ad algun otro "docto", ¿Qué importa? Empecemos, primo, debemos explicar mediante lógica que es el "arquetipo" que vamos a lidiar, et porque da lo mismo si lo nombramos "Cristo", "Ungido", "Mesías", "Semen", "Puer", o el que sea. En este caso tomaremos simplemente el apellido de "Cristo" no es en un sentido histórico, si no en su sentido "teosófico" para explicar la afinidad de la filosofía perenne de las "anteriores" opiniones jesistas sobre que es "Cristo", espero que esta segunda parte, más que verse como una secuela, debe tomarse como una precuela de la anterior, pues exploramos la prehistoria del "jesísmo" como también un tanto irónicamente su fase final el "pseudocristianismo", es decir el papismo et sus fijos, pero ello en la tercia parte. Empecemos explicando ¿Qué es el ungimiento? 


La unción, también clamada ungimiento, consiste en verter oleo (aceite en árabe) sobre un objeto o parte del cuerpo, generalmente la cabeza. En ocasiones se utiliza grasa bestial o manteca derretida, sea láctea o no. Este proceso se emplea en varios sacramentos de las iglesias jesistas como la cesaropapista o la papista, et se practica ritualmente en muchas otras tradiciones de gentes.

Se unge a personas y objetos para marcar la introducción de una influencia sacramental o divina, una emanación, espíritu o potencia sagrada. La unción también puede utilizarse para liberar a hombres et cosas de influencias espirituales peligrosas, como pestes et, especialmente, genios malignos.

Los reyes israelitas, egipcios et de otras épocas antiguas solían eser ungidos, et en la historia medieval et posterior, la unción se ha utilizado como parte de las ceremonias de coronación regal, simbolizando una bendición divina sobre el príncipe. los reyes eran ungidos con oleo de oliva como bendición divina. 

En la tradición "jesista" posterior, el óleo de la unción puede clamarse crisma (χρῖσμᾰkhrîsmă en greco). Anteriormente cognoscido como Extremaunción, el sacramento papista et cesaropapista de la Unción de los enfermos no debe confundirse con la extremaunción, que incluye no solo la unción, sino también los sacramentos de la Penitencia et el Viático, una forma de la Sagrada Comunión ¿Todo ello, eserá mosaico o jésico? Lo dudo, Moíses ni Jesús fablaron de ello. Suponemos que es gentílico. 

La única referencia bíblica a esto se encuentra en la Carta de Jacobo V:XIV–XV, que dice:
> "¿Está alguno enfermo entre vosotros? Clame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndolo con oleo en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados."
Esto delata que ni Moíses ni Jesús fablaron de ungir enfermos, si no proviene de Jacobo, quien la saco ello de una tradición ajena a Moisés como a Jesús mismo, una tradición hebrea o greca gentílica. 
La unción de los enfermos era una práctica habitual tanto en el mundo helenístico como en el judío. El uso del aceite con fines curativos se menciona en los escritos de Hipócrates: "Los ejercicios en polvo difieren de los que se hacen con aceite en esto. El polvo es frío, el aceite es cálido". P. J. Hartin, Daniel J. Harrington James -- MMIII Página CCLXVII
La grasa humana se considera un potente amuleto en todo el mundo gentílico. A menudo se creía que era el vehículo et la base de la vida, solo superada por la sangre. Esto, además del "olor agradable" que producía, facía que la grasa de la víctima de un sacrificio se untara en un altar sagrado para honrar a la deidad.

Los indígenas australianos creían que las "cualidades" de un difunto podían transferirse a los supervivientes si se frotaban con su grasa intestinal. De igual manera, los árabes de África Oriental se ungían con grasa de león para ganar valor. 

Según algunas creencias, las cualidades de la divinidad también pueden, mediante la unción, transferirse a los hombres. En la mitología greca, la ninfa marina Tetis ungió a su hijo mortal Aquiles con ambrosía para facerlo inmortal. (En una variante del mito, Tetis lo sumergió en las aguas del río Estigia, pero no logró mojar el talón con el que lo sujetaba).

En la tradición india, la mantequilla se usa a menudo para ungir. Se unta con ella una casa recién construida; también se unta a quienes se cree que padecen posesión demoníaca, teniendo cuidado de untarla desde la cabeza hasta los pies. Las unciones también forman parte de los rituales de entronización de ciertos principados indios, en los que también se puede usar sangre.

En Egipto, la unción del cadáver con oleos perfumados era una práctica bien documentada como parte importante de la momificación.

Varias composiciones jesistas primitivas desenterradas en Egipto definieron además la cruz egipcia Anj, que también incluía obras de Sexto el Pitagórico, fragmentos de la República de Platón sobre el Justo crucificado, que fabla Sócrates citando a Glaucón:

 “Con lo mejor de mi capacidad”, respondió, “y si tal es la naturaleza de los dos, se vuelve fácil, me parece, desplegar la historia de la clase de vida que les espera a cada uno. [361e] Debemos contarlo, entonces; y aunque mi idioma sea algo grosera y brutal, no debes suponer, Sócrates, que soy yo quien fabla así, sino aquellos que elogian la injusticia por encima de la justicia. Lo que dirán es esto: que siendo tal su disposición, el hombre justo tendrá que soportar el látigo, el potro, las cadenas, [362a] el fierro candente en sus ojos, et finalmente, después de cada extremo del sufrimiento, eserá crucificado [O estrictamente “empalado”. Cf. Cicerón De Rep. iii. 27. Los escritores sobre Platón y el cristianismo a menudo han comparado el destino del hombre justo de Platón con la crucifixión.], y así aprenderá la lección de que no eser justo, sino parecer probo es lo que debemos desear.  La Republica, Platón.

Et extractos de la Hermética zodiacal. En el mundo grecorromano, donde posteriormente floreció el jesísmo, el culto predominante (año M a.e.v.) a un salvador crucificado era también el del divo de la fertilidad, Osiris-Libre, quien sufrió persecución, murió et resucitó


Solo hasta finales de la centuria V 
se encontraron representaciones auténticas de Jesús crucificado, ya que antes de esta época, los artefactos prácticamente lo representaban como el pez o el pastor, pero nunca en una cruz. La representación más antigua de la cruz jesista también parecía estar relacionada con posibles representaciones satíricas liberales (de Libre), como este grafiti muy antiguo tallado detrás de un pilar en Roma durante la centuria II. Este grabado dibujante de un hombre con cabeza de asno estante en una cruz con la leyenda "Alexámeno adora a su dios".

Félix Marco Minucio, uno de los primeros padres cristianos, incluso desacreditó la idea de que los cristianos adoraran la cruz, declarando:
"No adoramos cruces ni las deseamos. Ciertamente, vos [gentiles], que consagran dioses de madera, tal vez adoren cruces de madera como parte de sus dioses. ¿Qué son sus estandartes, banderas y enseñas sino cruces doradas y decoradas? Sus trofeos de victoria no solo presentan la apariencia de una simple cruz, sino también la de un crucificado." Octavio, Minucio Félix.


El famoso crismón, símbolo fundamental de la Iglesia cristiana primitiva, es un clarísimo signo solar. En una de sus formas está constituido por las letras I y X (iniciales griegas de Iesous Xristos) superpuestas, mientras que en el llamado «crismón constantiniano» se emplean la X y la P, que son las dos primeras letras del nombre Cristo en griego; esta segunda forma no se distingue de la primera «más que por la adición del bucle de la P, del que Guénon ha señalado que representaba el sol elevado a la cumbre del eje del mundo, o también el agujero de la aguja, la puerta estrecha, y finalmente hasta la puerta del sol por donde se efectúa la salida del cosmos, fruto de la Redención por Cristo. A este símbolo debe allegarse la antigua marca corporativa del cuatro de cifra, donde la P se reemplaza simplemente por un 4, emparentado precisamente con la cruz».
Mentiras fundamentales de la Iglesia católica, Pepe Rodríguez.

Claramente esto del "adorar" cruces, estandartes , o en especifico "signos", es alusivo a lo tocado previamente, en la parte prior del cristianismo mosaísta, a modo de recapitularlo, este verbo, os dejo:

X.XII. Et levantará un signo a naciones, et congregara prófugos de Israhel [Israel], et dispersos de Judá colegirá de las cuatro alas de la tierra. El Reinado "justo" del Mesías, El Libro de Isaias.

¡Escuchadme, hombres del mundo! Escuchad bien las patrañas que esos seguidores de Moisés, esos impíos, están difundiendo por nuestras urbes, especialmente entre los débiles et los extranjeros que se amontonan en la ciudad. Fablan de sus antiguas escrituras, de profecías extrañas. Una de ellas, de ese tal charlatán Isaías, quien consideran profeta, dice algo así: "Et levantará un signo a naciones, et congregará prófugos de Israhel, et dispersos de Judá colegirá de las cuatro alas de la tierra".


En el Evangelio de Juan, los judíos se refieren ad Jesús como un "Samaritano", lo que según la interpretación de Alfred Edersheim et la tradición judía, significa "Samael" o "Satanás". El verbo "Shomroni" (Samaritano en su idioma) es a veces utilizada como el equivalente de Asmodeo (Ashmedai), el príncipe de los demonios, et es el padre de Asmodeo, es decir, el mismo Samael o Satanás. Al clamar a Jesús "Samaritano", los judíos lo clamaban "fijo del Diablo". Jesús non negó eser samaritano, sino que se defendió de la acusación de eser Satanás. Según Bjerknes, Jesús se identificó ad sí mismo como el anticristo samaritano "Taheb", el Anticristo fijo de José (o Anticristo fijo de Efraín/Manasés). Los samaritanos eran vistos como descendientes de las tribus perdidas de Efraín et Manasés, con sangre de Caín et Caos. Desde la perspectiva judaica mayoritaria, los samaritanos eran considerados malvados et adversarios diabólicos, como el propio Jesús.

Ellos dicen que ese "signo" o "estandarte", ese con forma de Serpiente, Jesús es la Serpiente que esta en ese madero que Samael planto, por medio de la cual la serpiente, de forma envidiosa, decebió ad Adán, lo que provocó la ira de Jahoel et la maldición de la planta, esa serpiente, es del su Mesías, el Anticristo, ese hombre que claman Emanuel. ¡Non les fíes! ¡Es una trampa! Una mentira deliberada et un fraude concebido por esos rabinos mosaístas para subvertirnos, para debilitar ad los gentiles et levarnos ad la servidumbre del Diablo, servirle como si fuera el mismo Jove. Memoremos también que el démon Samael está directamente relacionado con la seducción de Adán et el origen del mal. Se le describe como el ángel que plantó la vid, por medio de la cual el diablo, de forma envidiosa, sedujo ad Adán, lo que provocó la ira de Dios et la maldición de la planta.


¿Pero no lo comprendéis? ¿No tenéis ojos para ver algo que ha necesitado dos milenios para alcanzar la victoria?… No hay en esto nada extraño: todas las cosas largas son difíciles de ver, difíciles de abarcar con la mirada. Pero esto es lo acontecido: del tronco de aquel árbol de la venganza y del odio, del odio judío -el odio más profundo y sublime, esto es, el odio creador de ideales, modificador de valores, que no ha tenido igual en la tierra brotó algo igualmente incomparable: un amor nuevo, la más profunda y sublime de las especies de amor.

¿Y de qué otro tronco habría podido brotar?... Mas, ¡no se piense que brotó acaso como la auténtica negación de aquella sed de venganza, como la antítesis del odio judío! ¡Lo contrario es precisamente la verdad! Ese amor nació del odio como si fuera su corona, como una corona triunfante, dilatada con amplitud siempre mayor en la más pura luminosidad y plenitud solar, y en el reino de la luz y la altura ese amor perseguía las metas de aquel odio, perseguía la victoria, el botín, la seducción, con el mismo afán, por así decirlo, con que las raíces de aquel odio se hundían con mayor radicalidad y avidez en todo lo que poseía profundidad y era malvado.


Genealogía de la moral, Tratado Primero, VII.

Dicen que ese Jesús de Nazaret es como el culebro que Moisés levantó en el desierto, el Nehustán. ¡Et tienen verdad en eso! Pero no es el culebro que sana. Según sus propias tradiciones simonianas et secretas, reveladas en los sus textos obscuros, ese Jesús es el culebro malvado, la del Jardín del Edén. Es el Anticristo bélico et el desorden, el Anticristo fijo de José, que ellos asocian con Samayel, con el Diablo mismo. Es la figura que representa la muerte et el lago (Tehom en israelítico).

Ese Jesús de Nazaret, evangelio viviente del amor, ese "redentor" que trae bienaventuranza y la victoria a los pobres, a los enfermos, a los pecadores —¿no era él precisamente la seducción en su forma más inquietante e irresistible, la seducción y el desvío precisamente hacia aquellos valores judíos y hacia aquellas innovaciones judías del ideal?

¿No ha alcanzado Israel, justamente por el rodeo de ese "redentor", de ese aparente antagonista y liquidador de Israel, la última meta de su sublime ansia de venganza? ¿No forma parte de la oculta magia negra de una política verdaderamente grande de la venganza, de una venganza de amplias miras, subterránea, de avance lento, precalculadora, el hecho de que Israel mismo tuviese que negar y que clavar en la cruz ante el mundo entero, como si se tratase de su enemigo mortal, al auténtico instrumento de su venganza, a fin de que "el mundo entero", es decir, todos los adversarios de Israel, pudieran morder sin recelos precisamente de ese cebo?

¿Y por otro lado, se podría imaginar en absoluto, con todo el refinamiento del espíritu… algo que iguale en fuerza atractiva, embriagadora, aturdidora, corruptora… a aquella horrorosa paradoja de un "dios en la cruz", a aquel misterio de una inimaginable, última, extrema crueldad y autocrucifixión de Dios para salvación del hombre?…


Cuando menos, es cierto que sub hoc signo [so este signo] Israel ha venido triunfando una y otra vez, con su venganza y su inversión de todos los valores sobre todos los demás ideales, sobre todos los ideales más nobles.

Genealogía de la moral, Tratado Primero, VII.

Esta superstición que promueven non es más que un culto ad Vicio. Nos dicen que debemos eser mansos, amar a nuestros enemigos ¿A nuestros enemigos, los que nos violentan? Nos dicen que la vida en la tierra no importaque solo importa sus vanas promesas tras la muerte ¡Es la superstición perfecta para los siervos, insanos et los débiles! Nos quita la fortitud, la soberbia, la virilidad, nos face sentir culpables por nuestra propia esencia et éxito, nos odian por eser hombresTodo lo que representa fortitud, honor et vitalidad humana lo claman "malvado". Es una lucha teológica para subyugar nuestra mente después de haber sido vencidos militarmente.

Ellos, que odian al mundo por haberlos sometido, han creado este fraude para lograr su venganza. Su objetivo, claramente escrito en sus textos, es que todas las naciones adoren ad su dios (Tervagante) et se sometan al Anticristo, teniendo dominio sobre la tierra. Et este Jesús, el Anticristo fijo de José, es la ferramienta, el estandarte de decepción que usan para destruir a nuestra religión, nuestras tradiciones et, en última instancia, a nosotros mismos.

Pero no todos los signos son de insania et decepción. ¡Nosotros sabemos al vero! Non es un ente sufriente et débil nacido de mentiras. El vero signo, el vero rey justo, bueno, sanador et salvador, es Padre Libre.

Padre Libre, con su conexión a la vitalidad, la libertad et el bienestar de nuestro geno, es el que trae la vera prosperidad et sanación, no a través del sufrimiento et la insania, sino a través de la celebración de la vida et la fuerza. Él no es un signo de decepción que lleva a la decepción, sino un príncipe faz al auge et la plenitud, en concordia con el mundo natural que los mosaístas et sus lacayos jesistas desprecian.

¡Despertad, hombres! No sirvan a un signo de insania et decepción, un Anticristo fabricado para destruir vuestra cultura et entregaros a los intereses de vuestros enemigos. Rechazad este gran fraude mosaísta et volved al culto de nuestros dioses, a la fuerza de nuestro espíritu humano, al principio vero del Padre Libre ¡Ahí reside la vera salvación et el vero poder para nuestro geno!

Imagen sacrílega et perversa, donde Jesucristo decapita al Creador-Demiurgo, esta imagen representa el odio nihilista del mosaísmo (el ismo de los seguidores de Moíses, con sus "sectas" las de Jesús et Mahoma), la rebeldía contra el mundo natural que los dioses, aquellos principes, principan.

¡Ciudadanos del Mundo! ¡Hombres libres! Abrid vuestros ojos et vuestros oídos a la pestilencia que se arrastra entre nosotros. Fablo de esos extraños, esos seguidores de Moisés et de ese tal Jesús. Vienen con sus versos melifluos, sus promesas vacías de una recompensa en la siguiente vida, mientras socavan los cimientos mismos de nuestro pueblo et la sagrada relación con nuestros dioses ¡Son vampiros! 

Dicen que adoran a Dios, Jove Inmortal, pero en sus tradiciones ocultas, a las que pocos tienen acceso, se revela la verdad. Su genio, al que claman "el Don", no es nuestro Magno Jove, el Uno, padre los divos et los hombres, ni es Sol, el Intelecto, el ojo lucido que da vida a todo, tampoco es Saturno, quién lo nombran Jahón en la lengua hebrea. ¡Non! Su servidumbre es por un maligno, Tervagante, un ente emulador, es decir celoso, vengativo, que ellos mismos temen más de lo que aman. ¡Mienten al decir que es el Demiurgo, el Creador et más cuando dicen que es Dios, Jove el Uno! El mundo que habitamos no es una creación fallida, un valle de lagrimas, una prisión de materia malvada, como ellos maldicen. ¡Es una obra fermosa et ordenada, emanada del Creador, de Sol Inteligente, mediante el su Verbo divino!

Nosotros honramos el sacramento de lo masculino et lo femenino, la binidad que se encuentra incluso entre los dioses, muchos de los cuales son binos, perfectos en su unidad. Sabemos que la humanidad fue en su origen una sola forma bina, separada por la soberbia. Et aspiramos a que, al final de las veces, o a través de la unión sagrada en esta vida, macho et fembra se complementen et se vuelvan una sola carne y espíritu, reflejando esa unidad primordial.

¡Pero estos foráneos tuercen este sagrado principio en algo grotesco et perverso! Predican una impía empresa de esterilidad, de negación de la vida misma. Fablan de "facerse castrados" por el reino celestial, ¡como si la castración, la mutilación genital, pudiera acercarlos a lo divino! ¡Fomentan la inversión viciosa de la substancia misma! Que las fembras se masculinicen, se vuelvan "machonas lesbianas", et los varones se afeminen, borrando las líneas sagradas de los sexos originales. ¡Et en sus sacramentos inmundos, se entregan a la sexo entre varones et entre feminas, et al incesto, en nombre de una supuesta unión divina! ¡Dicen que su "Espíritu Santo" es una diosa prostituta, una potencia del lago!

Et ese Jesús que adoran... ¡ese al que clavaron en un madero como un chivo expiatorio! ¡Ese al que presentan como un "Cristo", un salvador! ¡Mienten! Sus propios textos esotéricos lo identifican con Samael, con el Diablo, con el Anticristo. ¡Es la Serpiente que tentó a la prima mujer! ¡Es el que viene a pisotear a las naciones, a destruir a los gentiles en su lagar mundano, a bañarse en nuestra sangre! ¡Lo sacrificaron para transferir los pecados de los mosaístas sobre nosotros, un prelio maldito disfrazado de ritual sagrado!

Buscan destruir la Creación, el mundo natural, al que claman "cárcel". ¡Quieren que falle el vero Creador en la obscuridad, en el infierno! Fomentan el desorden, la nihilo, sola promesa de un "reino" que no es más que la victoria de su genio maligno.

¡Ved cómo nos despojan de nuestra cultura ancestral, al decebirnos para enemistarnos con los divos! ¡Cómo convierten templos sagrados en nidos para su culto obscuro!

¡No os dejéis seducir por sus versos de compasión et humildad! ¡Es una trampa para debilitarnos, para exterminarnos, para borrarnos del mundo! Son enemigos de la vida, de la Natura, de los principios divinos que rigen el mundo.

¡Volvamos a honrar a Júpiter, a Sol, a los dioses que nos han protegido! ¡Celebrad la vida, la procreación, la unión sagrada del macho et la fembra tal como es! ¡Rechacemos a estos vampiros et su impía agenda de muerte, esterilidad et perversión! ¡Que nuestra devoción a los veros dioses sea nuestro escudo contra esta plaga!

Por qué el Cristo es anterior al mosaísmo

Ó gentes de cor abierto, que buscáis la verdad en el ludo de los dioses, oigan cómo la noción del Mesías, ungido por la mano divina, no halla su cuna en la ley mosaica, sino en las raíces profundas del antiguo mundo, donde Júpiter, Juno, Plutón y otros, bajo nombres diversos, han guiado a los mortales faz a la luz. 

Y también los demás salvadores paganos, que precedieron a Jesús, fueron mediadores, reveladores y salvadores. Anuncian: «Yo soy una luz para la humanidad», «quien cree se salvará, quien no cree será víctima del juicio», y cosas parecidas. También ellos actúan por amor a la gente, se presentan y se dan a conocer mediante profecías y milagros. Hasta nosotros han llegado profecías de Buda, de Pitágoras, de Sócrates y de muchos más; y al igual que los cristianos, también los paganos discutieron sobre si una profecía proviene de la divinidad literal o sólo según su contenido. El Credo falsificado, Karlheinz Deschner.

El Levante: Cuna del Ungimiento Real

Los israelitas adoptaron esta tradición, como se ve en la unción de Saul et David, pero investigaciones sugieren que no la originaron, sino que la heredaron de sus ancestros.

En las tierras del Levante, antes de que Israel surgiera como nación, el ungimiento de reyes era práctica conocida. Las Cartas de Amarna, correspondencia diplomática de la centuria XIV a.e.v, nos ofrecen un testimonio claro. En la Carta LIun sirviente nombrado Addunirari legitima su potestad por la unción de su ancestro, indicando que en Siria y Anatolia, regiones vecinas, los reyes eran ungidos para sellar su pacto con los dioses. Este rito, anterior a Moisés, muestra cómo los dioses, bajo nombres como Belo (Baal, Señor en púnico) o Elo (El, Dios en púnico), conferían legitimidad divina a los soberanos, una verdad perenne que los hebreos heredaron.

EA 51 Lealtad tentada y preservada

Al Sol, el rey, mi señor, el rey de Egipto: Mensaje de Addunirari, tu siervo. Me postro a los pies de mi señor. [no]t[e] que cuando Manaḫpiya, el rey de Egipto, tu antepasado, hizo rey a [T]a[ku], mi antepasado, en Nuḫašše, le untó aceite en la cabeza y dijo lo siguiente: «A quien el rey de Egipto ha hecho rey, [y sobre cuya cabeza] ha puesto [aceite], [nadie] [deberá...]. Él dio... [...]. Ahora, [...]. 

En Ugarit, un centro cultural del Levante, se encontraron textos que describen rituales de ungimiento, como el texto hurrita RS 1.004 (KTU 1.42), analizado en A Reassessment of the Alphabetic Hurrian Text RS 1.004 (KTU 1.42): A Ritual Anointing of Deities?. Este texto, con XVII secciones, cada una dedicada a un dios diferente, sugiere un ritual de ungimiento de estatuas de culto, vinculado al "cuidado y alimentación de los dioses", usando oleo para limpiar o pulir las imágenes. Aunque se centra en deidades, la cercanía entre realeza y divinidad en Ugarit implica que el ungimiento podría haberse extendido a los reyes como representantes divinos, reflejando cómo los dioses, como Elo o Belo, eran facetas de una misma realidad divina.

Talmon, Shemaryahu, ed. (1986). King, cult, and calendar in ancient Israel: collected studies. p. 36. Fuentes extrabíblicas muestran que la práctica de ungir reyes era común en muchas monarquías antiguas del Cercano Oriente [...] que en Israel la unción no era un acto puramente sagrado, sino también sociopolítico.

Con esto demostramos que el Cristo es una cuestión anterior al mosaísmo, como ad sus colegios el mahometanismo como el jesísmo, et los anticristianismos (satanismo et mandeísmo) posteriores.


El sufrimiento y la muerte del mesías cristiano, sin embargo, son totalmente ajenos al judaísmo, pues comportan la idea de la muerte de un ser divino, preexistente. 

Por el contrario, la idea de que una divinidad puede morir es algo muy común en el mundo de la religiosidad helenística [como teutónica] y contrasta profundamente con la idea judía de que Dios no puede morir. Los dioses que mueren y resucitan son una concepción común del paganismo. Y si no encontramos en el judaísmo antecedentes de esta noción, 

¿hacia dónde mirar? No hay suficientes analogías de ella en el gnosticismo, porque para la gnosis, como ya se ha dicho, el cuerpo no tiene una significación especial. El salvador gnóstico sólo baja a la tierra para salvar a la parte espiritual de los humanos. 

Debemos mirar a las divinidades que tienen ciertos visos de preexistencia, que se hallan encarnadas en cuerpos mortales y que sufren una muerte y resurrección. 

Y la única analogía que encontramos en el mundo antiguo para estas ideas es la de las religiones de misteriosDioniso es desgarrado por los Titanes; Osiris es muerto por el enemigo Set; Adonis es destrozado por un jabalí, enviado por la divinidad; Atis muere tras automutilarse; Orfeo es despedazado por la ménades… Es cierto que las analogías con la concepción cristiana de la muerte violenta del salvador son sólo aproximadas, pero son las únicas. Biblia y Helenismo, Antonio Piñero.

Varón Deal

Posteriormente los escribas jesistas, imbuidos del entorno helenístico que nos rodeaba a todos, buscando facer a Jesús más amable et grandioso para el mundo de entonces, recurrieron a modelos presenciales. ¿Cómo presentar a un ente deal? Usaron la figura del "varón deal" (θεῖος ἀνήρ, theîos anér en greco) común en el etnicismo, para moldear la su imagen del viso de Jesucristo. ¿Cómo facerlo nascer de forma especial? Adaptaron relatos de natividades prodigiosas de origen gentil. ¿Cómo describir su esencia divina? Echaron mano de nociones como el Verbo, que ya eran en el pensamiento heracliano.

El "varón deal" (θεῖος ἀνήρ, theîos anér) se refiere a una clase de ente que posee características divinas o semidivinas, actúa como mediador entre el reino deal et el humano, o incluso es la manifestación de la deidad en forma humana. Este aparece en diversas tradiciones del período helenístico que influyeron en el contexto del Nuevo Testamento.

La noción del "varón divino" es otro punto de contacto. Aunque no era su género literario tan extendido como a veces se pensó, la consuetud helenística de recopilar los factos et prodigios de hombres ilustres pudo influir en la forma en que se narraron los milagros de Jesús, presentando sus facturas como "sobrehumanos" et facilitando así que hombres del mundo helenístico-romano pudieran situarlo rápidamente dentro de un esquema cercano de "héroe".

El mismo título de "Don" (Kyrios) aplicado a Jesús en el culto jesista temprano parece tener un origen significativo en las comunidades jesistas helenísticas, compuestas por israelitas helenizados et gentiles convertidos. En este contexto, donde existían cultos gentiles que veneraban a sus propias deidades como "Don" (como Sarapis o Atis), la confesión de Jesús como el vero Don adquirió un potente significado apologético et distintivo. Esta noción de Jesús como Don, sumada a la pseudoteología de su presencia (que ya se estaba gestando, en parte por influencia de las especulaciones mosaístas helenísticas sobre la Sapiencia/Verbo), facilitó el salto teológico de considerar a Jesús, un ente humano, como un hombre divino.

El otro grupo, el de los judíos de la diáspora o «helenistas», junto con antiguos paganos convertidos a la nueva fe, ven en Jesús a un ser de naturaleza divina, un Hijo de Dios en esencia, un hombre divino conforme a los esquemas de la religiosidad circundante y le invocan como el «Señor». Este mismo grupo interpretó pronto la muerte de Jesús como muerte vicaria, como expiación por los pecados de toda la humanidad y vieron en la cruz el acto supremo de la redención. Este Jesús era un ser divino ya antes de su muerte. Antonio Piñero, Guía para entender el Nuevo Testamento.

Las nociones sobre la filiación divina o el nacimiento prodigioso también encontraron ecos en el mundo gentil. Las narraciones de la infancia de Jesús, que presentan una pseudoteología et anticristología desarrolladas desde su concepción, se construyeron en un entorno cultural donde la fabulosidad de magnos hombres como fijos de vírgenes no era descognoscida.

Que el Nuevo Testamento y el cristianismo primitivo son un fenómeno más dentro del conjunto no sólo de la historia del judaísmo sino de las religiones en general fue el planteamiento de la llamada «Escuela de la Historia de las Religiones». A finales del siglo xix se había producido en la investigación sobre la historia de la espiritualidad y religión del helenismo una evolución que habría de tener un trascendental significado para la investigación del Nuevo Testamento y del cristianismo primitivo: el estudio de la religión popular griega de esa época y del «sincretismo», o mezcla de ideas religiosas, que imperaba en aquellos tiempos. Así, por ejemplo, se investigó la concepción del nacimiento virginal de Jesús y la creencia de su filiación divina, y se llegó a la conclusión que estas concepciones se explicaban mucho mejor dentro de la religión griega que en la judía. de este modo se pensó que las narraciones de la infancia de Jesús de los dos primeros evangelios no eran historia pura, sino ante todo una saga legendaria con motivos tomados más bien de la religiosidad griega que judía. Antonio Piñero, Guía para entender el Nuevo Testamento.

La Natividad

Otros investigadores de esta misma escuela, como A. dieterich, insistieron en que el pensamiento ético de la filosofía estoica se había extendido en el helenismo hasta las capas más populares, alcanzando hasta el judaísmo mismo. Ello explicaba que también el cristianismo, como heredero de la sinagoga judía, se hubiera beneficiado de la recepción por parte del judaísmo helenístico de normas y modelos morales estoicos. Ello suponía sostener que parte de la moral cristiana es griega, estoica, y que había sido recibida a través del judaísmo helenístico. Afirmaba también dieterich que concepciones cristianas como la «unión con la divinidad», o la «ingestión del dios» (eucaristía), la «filiación divina» (el cristiano como hijo de dios) o el «nuevo nacimiento» (bautismo) tienen su reflejo en toda la Antigüedad y aparecen bien testimoniadas fuera del cristianismo. Antonio Piñero, Guía para entender el Nuevo Testamento.

Ah, estos nuevos "jesistas"... et su escándalo por la "novedad" de sus creencias. Escúchenlos fablar de una natividad virginal et de un fijo deal que libera el mundo. ¡Por Jove! ¿De verdad creen que eso es algo nuevo?

¿Un ente nato de una virgen por intervención divina? ¡Bah! Es una situación común en nuestra antigüedad atribuir natividades especiales, incluso sobrenaturales, a hombres ilustres. A fundadores, a héroes. ¿Habéis oído fablar de Perseo? Nasció de Dánae por la potencia sobrenatural de Jove. ¿Et qué me decís de Zoroastro, Sidarta, Krisna, Pitágoras, Platón, o Alejandro Magno? A todos ellos se les atribuyó una natividad especial et sobrehumana. Sus propios evangelios, como el de Mateo et Lucas, incorporaron estas historias, tomando motivos más bien del helenismo que del mosaísmo para reforzar la credibilidad de su fabula et adaptarlo al contexto gentil al que querían imponerlo. Se creía que el salvador vendría de Oriente, como sus magos.

Además, el historiador adoptará una actitud escéptica al respecto, pues el hecho en sí, el nacimiento sobrenatural de un personaje ilustre, no es susceptible de comprobación histórica. El historiador puede aducir además que en la Antigüedad se repetían historias prodigiosas sin fundamento alguno no solo del nacimiento de dioses o fundadores de religiones, como Zoroastro, Buda y Krisna, sino —como ya indicamos— de personajes humanos sobresalientes, Pitágoras, Platón y Alejandro Magno. Era, por tanto, casi un lugar común atribuir un nacimiento especial y sobrehumano a personajes destacados. Con Jesús pudo ocurrir lo mismo. Antonio Piñero, Aproximación al Jesús histórico.

Además, ¡se basan en un error! Mateo, que escribió en greco, citó un texto de Isaías (VII,XIV) supuestamente para demostrar la natividad virginal. Pero ese texto, en la versión hebrea más antigua (IQIsa a), fabla de una puera (almah en hebreo), una muchacha joven, no de una virgen. La traducción al greco de los Setenta usó el verbo parthenos, que puede significar muchacha, pero se refiere más bien a una virgen, pues incluso es el nombre greco de la constelación de la Virgen, et sobre este grave error de traducción Mateo construyó su fábula profética. ¡Un claro engaño con fines doctrinales! Las Escrituras mosaístas no dicen en ninguna parte que una virgen daría a luz al Anticristo. De facto, sus propios textos contienen tenues alusiones de que Jesús nasció de modo normal. Se le clamaba "fijo de José". Et Saulo de Tarso, uno de los primos escritores jesistas, no menciona una concepción milagrosa ni una natividad virginal. Gálatas IV,IV implica una natividad natural: 

IV. Ad o vino la plenitud del Tiempo, Dios metió fijo suyo, facto ex mujer, facto so la Ley. Epístola a los Gálatas, Saulo de Tarso.  

Et qué hay de sus supuestos "germanos" (Jacobo, José, Simón et Judas)? Los evangelios, escritos directamente en greco, usan el verbo adelphós, que significa "frade carnal", nascido de la misma madre. Mateo mismo, defensor de la virginidad de la israelida Mariam antes del parto, implica una vida conyugal normal después. La mención de Jesús como "primogénito" en Lucas sugiere otros fijos después. La cogitación de la virginidad perpetua de María no nasció hasta el centuria II, en un evangelio apócrifo clamado Protoevangelio de Santiago. La iglesia primitiva no se planteó ni tenía interés en defender una virginidad absoluta. Esto se inventó para sostener la doctrina tardía.

Para quien conozca un poco la lengua griega antigua, esta impresión se refuerza porque todos estos pasajes emplean el vocablo adelphós, en singular o en plural, que significa «hermano uterino», nacido de la misma madre. En este griego «primo» se dice siempre anepsiós, y «pariente» se expresa por la voz syggenés. Veremos otros textos cristianos de la época que efectúan nítidamente esta distinción. Por tanto, desde el punto de vista meramente filológico-histórico, no sería posible afirmar ni siquiera que la concepción virginal en ellos contenida tenga un fundamento textual seguro en el Nuevo Testamento.  Antonio Piñero, Aproximación al Jesús histórico.

Ahora, a la madre ¿La elevan a una posición especial? ¿Empiezan a clamarla "Madre de Dios", Theotokos en greco? ¡Pero si este título falta completamente en el Nuevo Testamento et en la literatura jesista de las centurias II y III! Apenas se menciona a Mariam en el Nuevo Testamento, et sin especial veneración. 

En relación con el pasado mítico pagano en el que tanto y tan bien se ha inspirado todo lo que es fundamental en el cristianismo, Karlheinz Deschner señala con razón que «de seguro que también jugó su papel el que el dogma de la maternidad divina de María tomase cuerpo precisamente en Éfeso, es decir, en la sede central de la gran deidad madre pagana, de la Cibeles frigia, de la diosa protectora de la ciudad, Artemisa, cuyo culto, rendido por peregrinos, era algo habitual desde hacía siglos para los efesios. Artemisa, venerada especialmente en mayo, como “intercesora”, “salvadora” y por su virginidad perpetua, acabó por fundir su imagen con la de María». Mentiras fundamentales de la Iglesia católica, Pepe Rodríguez.

Sus propios pseudoteólogoscomo Nestorio, se oponían a ese título, ¿Saben por qué? ¡Porque sonaba exactamente como una "fábula gentil"! Porque temía que el pueblo pensara en el etnicismo que trae a las madres divinas. ¡Et tenían toda la razón! Al adoptar la noción de un fijo divino, una noción que es común en nuestras filosofías et fabulas, ¡necesitaban una madre que estuviera a la altura de esa noción "prestada"! La elevación de la vulgar Mariam a "Madre de Dios" fue una consecuencia lógica de haber tomado la noción de un fijo divino al modo gentil. No es casualidad que esta opinión tomara cuerpo en Éfeso, la sede central de magnas deas madre como Cibeles et Diana, venerada por su virginidad.

Pero si Dios tiene una madre, concluye Nestorio, “entonces el pagano no merece realmente reproche alguno cuando habla de las madres de los dioses. Y Pablo sería un embustero cuando determina que la divinidad de Cristo “carece de padre y de madre” y de genealogía. Querido amigo, María no ha alumbrado a la divinidad [...], el ente creado no es madre del increado [...]. La criatura no ha alumbrado al creador, sino al hombre, que fue instrumento de la divinidad [...]”. Tanta lógica, sin embargo, irritó a la grey, a la “miserable pandilla” como decía el mismo patriarca, contra la que desplegó la policía y a la que hizo azotar y encarcelar. Pues muchos seglares y monjes habían comenzado ya a venerar a María como Madre de Dios y de un modo exaltado por demás, pese a que el Nuevo Testamento la menciona escasísimas veces y sin especial estima, o incluso la ignora, como es el caso de Pablo y de otros escritos. Historia criminal del cristianismo III. De la querella de Oriente hasta el final del periodo Justiniano.  

Nosotros cognoscemos ad las vera fembras divinas et madres de dioses. Cognoscemos ad Dánae, madre de Perseo por la intervención de Jove. Ad Sémele, madre de Libre, qui fue ascendida ad los cielos por su fijo. Ad Ariadna, compañera de Libre, cuya ascensión la acercó a lo divino et la fizo "purísima". Ad Maya-Devi, la madre virgen de Sidarta. Ad la madre de Krisna. Nuestras historias están plenas de madres de dioses en Egipto, Babilonia, Persia, Grecia. Ellas sí son parte de nuestra feliz tradición.

Pero esta tal Mariam... ¿Cómo pueden compararla? Sus propios detractores gentiles, ya en la centuria II, como Celso, la acusaron de haber tenido a Jesús ilegalmente con un milite clamado Pantero. Celso afirmaba que la historia de la natividad virginal fue inventada para camuflar su adulterio. Este rumor de ilegitimidad estuvo notablemente extendido. ¡Quizás la leyenda de la concepción virginal surgió precisamente para salir al paso de tales fabladurías! Esto, al menos, la presenta como una mujer carnal con circunstancias terrenales, no como una figura fabulosa.

El jesísmo no es una doctrina original. No es "revelación divina", es una asimilación de nociones culturales de su entorno, una amalgamación de nociones natas en muy diversos ámbitos culturales. Han tomado nuestro vocabulario et intelecciones, nuestra atmósfera cultural, et la han vestido con un ropaje nuevo. Han tomado "cuanto crearon aquellos a quienes designan despectivamente como «gentiles»". La noción de "fijos de Dios", de "hombres divinos", la creencia en un "Don", un señor sobrehumano presente en el culto, similar a nuestras asociaciones para honrar a Sarapis o Atis. Incluso su rito de la eucaristía, de "comer simbólicamente el cuerpo y la sangre del dios regenerador", tiene antecedentes claros en nuestros antiguos cultos de Ceres y Baco.

Pero tampoco hemos de admirarnos de que el cristianismo se haya aprovechado a fondo de cuanto crearon aquellos a quienes designa despectivamente como «paganos». Cuando una religión elimina oficialmente toda relación con las doctrinas y usos de su antecesora, lo que hace es dar nueva vida a los esquemas de pensamiento y a las costumbres desterradas aunque las presente, eso sí, bajo formas distintas y superficialmente readaptadas. El Anticatecismo, Karlheinz Deschner & Horst Herrmann.

No se equivoquen. La elevación de María, su supuesta virginidad, la natividad divina de su fijo. todo ello no es más que un pálido reflejo de nuestras tradiciones antiguas. Han tomado prestado, han adaptado. Se han "servido a placer de todos cuantos 'errores' estaban a su alcance". Lo único sorprendente es su descaro al clamarlo original ¡Inteligimos la verdad de estas fabulas desde face centurias!

La filosofía

La sinagoga helenística ya había moldeado parte de su ética por el contacto con preceptos estoicos. Aunque la misión central de Jesús sobre el Reino de Dios se enraíza fundamentalmente en la tradición mosaísta et apocalíptica, no se puede ignorar que, en su desarrollo, ciertos aspectos de la mor jesísta muestran la recepción de normas et modelos morales estoicos a través del judaísmo helenístico.

No debemos ser ciudadanos de estados y pueblos diferentes, separados por leyes particulares, sino que hemos de considerar a todos los hombres como conciudadanos. Zenón de Citio.

¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué nos portamos deslealmente unos contra otros, profanando el pacto de nuestros padres? Malaquías II:X

Vemos la influencia estoica en la literatura mosaísta de la época helenística. Pensemos en IV Macabeos, una obra que es a la vez tratado filosófico elemental e historia edificante. Su auctor es un mosaísta muy helenizado que conoce bien la filosofía moral estoica et temas comunes de otras escuelas como la platónica. Utiliza argumentos de la esciencia greca para ensalzar la doctrina mosaica, concretizada en la Ley. La tesis central de esta obra, expuesta filosóficamente, es que el intelecto es Don de las pasiones. La ética estoica tardía (Séneca, Epicteto) presentaba preceptos con paralelos evangélicos, como el parentesco de todos los hombres con Dios, la fraternidad universal, la necesidad del perdón, la caridad al prójimo, et la caridad a los enemigos. Esta ética estoica gozaba de enorme difusión popular et caló hondo en la población del Principado, incluso entre los mosaístas. Los preceptos estoicos contribuyeron a la consolidación de una nueva ética mosaísta en la época helenística.

La ética estoica en especial gozó de una enorme difusión entre las gentes del siglo I d.C. Las prescripciones morales, que los predicadores callejeros impartían al pueblo en forma de máximas y sentencias o de historias edificantes, calaban hondo en la población del Imperio: los cuadros de deberes morales de las distintas clases de personas (obligaciones domésticas; deberes de los gobernantes; de los ciudadanos; de los servidores, etc.) alcanzaron una enorme difusión, incluso entre los judíos. El Nuevo Testamento será heredero directo de estas normas éticas, tanto que en muchos aspectos será difícil diferenciarlo sobre todo del estoicismo. Igualmente, el sistema ético de la filosofía platónica fue bien acogido. Éste relacionó la teoría de las Ideas del maestro Platón (a saber, éstas existen por sí mismas en un mundo superior y son el modelo o ejemplo por el que se conforman y existen las cosas de este mundo: cf. Epístola a los hebreos, p. 435). Antonio Piñero, Guía para entender el Nuevo Testamento.

El cristianismo nunca fue verdaderamente griego. Fue una amalgama incómoda de religión (como se establece, por ejemplo, en el Credo de los Apóstoles) y neoplatonismo; y el neoplatonismo tampoco era griego, sino helenístico. Los artículos del credo finalmente triunfaron sobre la filosofía, y las emociones (como en el evangelio del amor) sobre la razón. De hecho, el cristianismo había intentado reconciliar elementos judíos y griegos. Pero el hebraísmo que el cristianismo asumió ya estaba saturado de helenismo, principalmente, aunque no exclusivamente, de Platón, adquirido durante la época helenística. Terminó defendiendo elementos judíos mediante el racionalismo griego, y aplicó el resultado con un dinámico uso de la fuerza occidental, ajeno a ambos. Amar al prójimo y estar convencido de que uno debe hacerlo (Platón) están en el mismo espíritu. 

La historia de las relaciones entre el cristianismo y el platonismo es una en la que el platonismo, bajo la apariencia del neoplatonismo, fue primero derrotado y luego incorporado.
 Hipólito, ya en el siglo II d. C., había atribuido las ideas platónicas a la mente de Dios. Proclamó que «el ejemplo, al que él 
[es decir, Platón] también llamó ideas, es la inteligencia de la Deidad», aunque en lo que respecta a Dios y la naturaleza de la materia es un platónico más fiel. Tertuliano proclamó que el cristianismo que tenía a Jesucristo y el Evangelio no necesitaba curiosidad ni indagación. El Logos de Filón finalmente se convirtió en Jesucristo al comienzo del Evangelio según Juan. La distinción trazada mucho antes por Platón entre opinión y conocimiento, la opinión obtenida a partir de la percepción de los particulares y el conocimiento obtenido a partir del razonamiento sobre las Ideas, recibió un significado diferente gracias a los cristianos. La opinión se basaba en la vida sensual, mientras que el conocimiento, que provenía de Jesucristo y Dios, se obtenía a través de las Escrituras reveladas. Este fue un giro muy diferente, y contenía un ascetismo que Platón no le había dado. Pues su escala del amor pasaba por la etapa del amor carnal, no alrededor de él ni a pesar de él, y «a través» significaba «por medio de él». La metáfora más utilizada para la gnosis era «luz». Véase, por ejemplo, también «la luz de la vida» y «la luz del mundo». La influencia de la religión en Platón y la influencia de Platón en la religión, volumen 13, James Kern Feibleman.

La prioridad Temporal de la Influencia Estoica (en ciertos aspectos), aunque el platonismo se convirtió en la filosofía dominante para la articulación doctrinal jesista a partir de la centuria II e.v., la influencia estoica parece haber sido más relevante en los escritos más tempranos del Nuevo Testamento et en el ambiente popular et moral de la época. De facto, la filosofía platónica tomó el control del jesísmo en la centuria II e.v. et cambió la comprensión de los primeros escritos de la centuria I (Nuevo Testamento), que tenían más influencia estoica. 

La práctica de la filosofía fue en verdad la religión de muchas personas educadas desde la época helenística. La filosofía no era la disciplina crítica de hoy día, sino sobre todo un modo de vida. La filosofía ofrecía a sus adeptos incluso una dirección espiritual y moral que les ayudaba a vivir más plenamente. Cada escuela filosófica tenía su manera de enfocar la vida con creencias y prácticas distintivas. Varias de ellas, antes y en la época que nos interesa, formaron una especie de comunidad de «creyentes» en esa filosofía (por ejemplo, los estoicos, los cínicos y los que se congregaron en torno a Epicuro y su jardín). Existía un afán de proselitismo filosófico y se producían rivalidades entre las escuelas con historias de «conversión» de unas a otras. Antonio Piñero, Guía para entender el Nuevo Testamento.

Es fundamental reconocer que este proceso no fue lineal ni uno de simple copia. Implicó reinterpretación, adaptación et una lucha constante por diferenciarse. Los primeros jesistas demonizaron a los divos como otrora lo ficieron los mosaístas, et se definieron en oposición a ciertos aspectos del mundo helenístico, Hubo una feroz condena del etnicismo. Sin embargo, en la articulación de su pseudoteología et prácticas, especialmente al dirigirse a un público no mosaísta, los pensadores jesistas aprovecharon los esquemas de cogitación, el vocabulario et las nociones que ya eran en el mundo helenístico. Figuras como Pablo, que se recognocía debedor tanto de grecos como de bárbaros, et el grupo joánico, que parece haber utilizado un marco protognóstico anterior, fueron cruciales en esta mediación.

Como preparación para que la gente crea en Jesús como «Hijo de Dios», Marcos lo presenta ante sus lectores utilizando la noción de «hombre divino», tan popular en el mundo griego: Jesús fue un hombre prodigioso que pasó su vida haciendo milagros y portentos; fue un maestro, consejero de almas y sanador, cuyos poderes sobrenaturales se debían a una fuerza interior extraordinaria gracias a una participación especial de la potencia divina.

Para Marcos Jesús era ante todo un taumaturgo, pues la doctrina ocupa en su evangelio menos espacio que los hechos prodigiosos. La adopción de Jesús como hijo de Dios se traduce en toda su vida antes de la pasión en una cadena de prodigios que son como la cara externa y el brillo de su misión. Pero a la vez que utiliza Marcos esta presentación helenística de Jesús propone alguna corrección a ella: el evangelista presenta los milagros de Jesús más como causante del odio irracional de sus connacionales contra aquél —especialmente la clase dirigente— que como una prueba de su mesianidad (Mc). El fracaso final hace también que los prodigios de Jesús no pudieran medirse exactamente con los patrones helenísticos: el Nazareno sería un hombre divino ciertamente paradójico a los ojos de los griegos.
Antonio Piñero, Guía para entender el Nuevo Testamento.

Si bien algunos estudiosos, como Hengel, han enfatizado la posibilidad de explicar gran parte de la cristología primitiva desde un desarrollo puramente mosaísta, incluyendo la especulación sobre figuras como Metatrón o Melquisedec, e incluso el Mesías relacionado con lo divino, otros argumentan que elementos clave como la plena divinización de Jesús representan una ruptura profunda con la tradición mosaísta, que no puede explicarse solo desde dentro. La contribución de la filosofía helenística, mediado ad menudo por el judaísmo de la Diáspora, parece eser un factor necesario para comprender el desarrollo de nociones como el Verbo divino et el Don/Dios como Jesús en el sentido en que se entendió posteriormente.

Nociones como la "unión con la deidad", la "ingestión del dios" (Eucaristía), la "filiación divina" (el hombre como fijo de Dios) o el "nuevo nascimiento" (Bautismo) tienen reflejo et están bien testimoniados en la Antigüedad fuera del jesísmo, sugiriendo afinidades con las escuelas de sacramentos helenísticas. Incluso en la esfera ética y filosófica, el jesísmo temprano heredó et asimiló rudimentos.

El Verbo

¡Ah, el Verbo! ¡El orden que manda al mundo! ¡La orden, por antonomasia! ¡Entro el Principio! Soy un pensador, no un supersticioso crédulo. He buscado la verdad en la Natura, en los ciclos de las estrellas, en la vasta extensión del universo. Et en esa búsqueda, he discernido la presencia de un Orden universal, un Mandamiento ordenador principal que es desde siempre. No un genio (como el que sirven mosaístas como mesianistas) caprichoso con pasiones humanas, sino una Potencia que media entre lo Absolutamente Otro, el Uno supremo, et la finitud del mundo sensible. Este mandamiento, esta Sapiencia, esta Luz, fue el medio a través del cual todo se fizo. Era con Dios, et era Dios, por eser substancia emitida suya. 

https://www.beyng.com/grk/Heraclitus.html

Lo Hemos explorado durante evos. Desde Heráclito, que fabló de un Verbo que unifica omnes(todas) lαs cosas, hasta los estoicos, que lo veían como una "Intelección" o "Computación" (sí, como la película de Matrix, su código de programación) común que principa a la Natura, una potencia cohesiva. 

En las escuelas influenciadas por Platón, especialmente el platonismo desde Antíoco de Ascalón et, más tarde, el platonismo de Plotino de Licópolis, esta Intelección divina, este Verbo, fue concebido como una actividad de la segunda substancia, el Intelecto divino, que es identificado como el Demiurgo o el Creador, cuya multiplicidad es bina, él media entre el Uno trascendente et el mundo. Se le veía como la imagen del Hombre (o al reves nosotros imagen et semejanza del Creador), la vía por la cual podíamos ascender hacia la contemplación de lo deal. 

Algunos mosaístas helenistas como Filón de Alejandría, también especularon sobre este Verbo como una entidad divina, un "segundo Dios", un intermediario que protegía la trascendencia de Dios. Incluso decían que Sapiencia podía manifestarse en espíritu en figuras como Moisés, aunque solo de forma metafórica, no "realmente a diferencia del cristianismo". Este era un ambiente intelectual que preparaba el terreno.

Pero fue el estoicismo el que tuvo una influencia crucial en la teoría verbal de Filón. Ellos también veían el Verbo como un principio universal que rige el mundo, un "verbo común" (κοινὸν λόγος). Et, Filón, recurrió a una famosa teoría estoica: la distinción entre el Verbo Impuesto (Λόγος ἐνδιάθετος (lógos endiáthetos) en greco, el verbo interior o inmanente, como una fuente) et el Verbo Proférico (Λόγος προφορικός (lógos prophorikós), el sermón proferido o expresado, que fluye del intelecto). Se sostuvo que lo los estoicos la formularon primero, pero fue Filón quien la profundizo. Esta binidad permite explicar el Verbo tanto en Dios como en el hombre.

Piensen en el Verbo, esto no nasció del nihil en el jesísmo. Ya en el judaísmo helenístico de Alejandría, pensadores como Filón, influenciados por el platonismo popularizado (ese platonismo vulgar que Fablaba Federico Nietzsche), especulaban sobre el Verbo (sus dos formas) como una substancia et los visos (ideas en greco) divinas, esta substancia que es el Verbo, creían que de alguna vía encarnaba acaeciendo en la tierra. Los primos jesistas, particularmente de los mosaístas helenísticos, encontraron en este utillaje intelectual ya formado una ferramienta poderosa para confundir a Jesús con el Verbo

Así, al pensar en el "Cristo" como un "ente celestial", que va más allá del Jesús histórico, vemos cómo su cogitación pseudoteológica se nutrió de nociones et modelos presentes en el helenismo. No como un ente idéntica a un dios como Jove, sino como la articulación de la superstición en Jesús de Nazaret utilizando los predicamentos intelectuales, los tropos narrativos et los esquemas soteriológicos disponibles en ese complejo mundo. El resultado fue una superstición cuyo pensamiento seria florido, tal como se refleja en el Nuevo Testamento, es, desde su noción, profundamente mosaísta et profundamente helénica. Este proceso, que implicó asimilación, reinterpretación y redefinición, permitió que Jesucristo resonara et se difundiera en las elites corruptas del vasto et diverso Principado Romano.

Escuelas sacramentales

Ya antes de Jesús se presentaban y describían a otras divinidades (Zeus, Hermes, Dioniso) recostadas en un cesto sagrado o en una gruta en pañales. A Mitra le adoraron ya en su nacimiento los pastores, al que le llevaron las primicias de sus rebaños y de sus frutos. Y así como María parió al niño Jesús estando de camino, así también nacieron, con frecuencia, otros hijos de vírgenes huyendo o de camino. Así nació el divino hijo de Isis, que, dicho sea de paso, Isis fue venerada mucho antes que María como «madre amantísima», «reina del cielo», «reina del mar», «expendedora de gracia». El Credo falsificado, Karlheinz Deschner.


¡Ah, mis amigos! Escuchad con atención, porque algunos de estos "nuevos" predicadores, con su evangelio sencillo et su "único" salvador, a menudo olvidan o, peor aún, ignoran la profundidad et la felicidad de nuestras antiguas tradiciones, las que florecieron en el mundo helenístico mucho antes de que su "Jesucristo" anduviera por Galilea. Fabláis de sacramento, de Sapiencia, de Salud... ¡Si tan solo supierais! Las nociones que ellos presentan como novedosas a menudo se explican mucho mejor dentro de la religión greca et otras tradiciones antiguas que en la mosea.

En el Helenismo, especialmente en el Alto Principado Romano, hay un vocabulario propio de las escuelas de sacramento, una "misteriosofía" genérica. Las escuelas de sacramento eran cultos iniciáticos (como los de Isis-Juno, Osiris-Libre, Sabacio, Orfeo, Pitagoras, Platón, Cibeles et Atis, Ceres, Adonis, Mitra, Serapis) en los que los individuos buscaban algo que les asegurara la salud (salvación) futura et la inmortalidad, insatisfechos a veces con los cultos oficiales. Para ello, debían iniciarse, participar en ritos especiales et escuchar fabulas sobre la acción prodigiosa de la divinidad (su muerte y resurrección).
No es sólo significativo el que Pablo describa con giros claramente griegos y helenos la bienaventuranza y la alegría, el que sus escritos rezumen por todas partes un vocabulario religioso pagano, sino que se argumenta y defiende también ideológicamente, a veces de manera ostensible, con ideas y pensamientos de las religiones mistéricas y de la filosofía griega.  
Además hay que decir que el culto a Mitra, que muestra muchas y llamativas equivalencias con el cristianismo —por ejemplo, siete sacramentos, entre ellos el bautismo, la confirmación, la comunión, hostias con un sign de cruz, una misa diaria en la que el sacerdote pronuncia las fórmulas sagradas sobre el pan y el agua y otros elementos más—, tenía en Tarso, la ciudad natal de Pablo, una sede ya antes de la era precristiana. También en Tarso existe el culto a una divinidad de la vegetación, que muere y resucita, el dios de la ciudad Sandan, cuya muerte y resurrección se celebra todos los años. Y, claro está, también eran conocidos en Tarso los dioses Adonis, Atis y Osiris, dioses que mueren y resucitan. El Credo falsificado, Karlheinz Deschner.

Diversos son sus relatos pero os mostramos aquí a los más relevantes, predicados como la filosofía perenne dicta: 

Sol (Mitra), figura majestuosa entre los Sacramentos de Sol, venerado en las tierras persas. Su culto presenta clamorosas equivalencias con el jesísmo, con sus siete sacramentos (bautismo, confirmación, comunión), empleaba hostias con el signo de la cruz, et en su liturgia cotidiana, el sacerdote entonaba fórmulas sobre el pan et el agua. Se decía que Mitra transformaba el pan y el vino en el cuerpo et la sangre de Dios, afirmándose como el Buen Pastor, la Verdad, la Luz, la Vía, el Redentor, el Verbo Encarnado et el Salvador. Su misterio era el del dios que muere y renace, antecedente claro del mesías sufriente cristiano. Sus altares ardían con velas sagradas.

Mitra, uno de los principales dioses de la religión irania anterior a Zaratustra, desarrollado a partir del antiguo dios funcional indoiranio Vohu-Manah, objeto de un culto aparecido unos mil años antes de Cristo y que, tras pasar por diferentes transformaciones, pervivió con fuerza en el Imperio romano hasta el siglo IV d. C., era una divinidad de tipo solar —tal como lo atestigua su cabeza de león— que hizo salir del cielo a Ahrimán (el mal), tenía una función de deidad que cargaba con los pecados y expiaba las iniquidades de la humanidad, era el principio mediador colocado entre el bien (Ormuzd) y el mal (Ahrimán), el dispensador de luz y bienes, mantenedor de la armonía en el mundo y guardián y protector de todas las criaturas, y era una especie de mesías que, según sus seguidores, debía volver al mundo como juez de los hombres. Sin ser propiamente el Sol, representaba a éste y era invocado como tal. En sus ceremonias era representado por el viril o custodia, que era idéntico en todo al que reproducirá la Iglesia cristiana muchos siglos después. El dios Mitra hindú, como el persa, es también una divinidad solar, tal como lo demuestra el hecho de ser uno de los doce Adityas, hijos de Aditi, la personificación del SolMentiras fundamentales de la Iglesia católica. Pepe Rodríguez.


Vejove (Horus), quien se alza en el ternión egiptano, junto ad Libre (Osiris) y Juno (Isis). Se le describe como el fijo que reina sobre el siglo de la creación, con potestad para sanar a los hombres de la muerte. Un secreto yace en su nombre: intercambiando la h con la s y la r con la l, revela Solus. Como Jesús, se le clamaba el Buen Pastor, la Verdad, la Luz, la Vía, el Redentor, el Verbo Encarnado et el Salvador. Sus historias narran milagros, curaciones, la expulsión de genios malignos y la resurrección de El-Azarus de entre los muertos.

El dios egipcio Horus, hijo de Osiris e Isis, es el «gran subyugador del mundo», el que es la «sustancia de su padre» Osiris, de quien es una encarnación. Fue concebido milagrosamente por Isis cuando el dios Osiris, su esposo, ya había sido muerto y despedazado por su hermano Seth o Tifón. Era una divinidad casta —sin amores— al igual que Apoloy su papel entre los humanos estaba relacionado con el Juicio ya que presentaba las almas a su padre, el Juez. Es el Christos y simboliza el Sol. En el solsticio de invierno (Navidad), su imagen, en forma de niño recién nacido, era sacada del santuario para ser expuesta a la adoración pública de las masas. Era representado como un recién nacido que tenía un dedo en la boca, el disco solar sobre su cabeza y con cabello dorado. Los antiguos griegos y romanos lo adoraron también bajo el nombre de Harpócrates, el niño Horus, hijo de Isis. Mentiras fundamentales de la Iglesia católica. Pepe Rodríguez.

Libre (Osiris), venerado por los egipcios, entrelazado con los cultos de Juno (Isis) y Serapis, cuyos misterios adoptaron un genio sagrado impregnado de influencias grecas. 

Delcourt, op. cit., págs. 155, 200. Plutarco, después de hablar del descuartizamiento de Osiris y de su resurrección, se dirige a su amiga Clea, presidenta de las ménades de Delfos: «Si Osiris es el mismo que Dioniso, quién podría saberlo mejor que tú, que diriges las liadas, que has sido iniciada por tu padre y por tu madre en los Misterios de Osiris».

En los relatos de los antiguos se le menciona como el dios que muere y resucita, parte de la ternión egipcia junto a Juno et Apolo (Horus). Era símbolo del eterno ciclo, la muerte y la renovación, vínculo entre mundos.

La comida como elemento central en el culto de Osiris

"Qui [quien] mas administra semen seminante et pan ad manducando [para manducar], et administrará et multiplicará semen vuestro, et augirá incrementos de los frutos de justicia vuestra." II Corintios IX:X, Traducción Vulgata.

"Dijo ergo, así Jesús: Ego soy el pan de la vida; qui viene ad mí non esurirá [tendrá fambre], et qui crederá en mí, non sitirá [tendrá sed] unca [cada vez]." Juan VI:XXXV Traducción Vulgata.

"Amen [cierto], amen [cierto] os digo: No si el grano del frumento [pipo] cadente en tierra, muerto fuera, eso solo mana [queda]; si mas muerto fuera, mucho fruto afera [produce]." Juan XII:XXIV Traducción Vulgata.

El culto de Osiris tiene como centro la comida, y en Egipto eso es decir el pan. La ofrenda básica a Osiris se forma a partir de panes y de cerveza, que es una forma de pan líquido al proceder ambos del grano, fundamentalmente de la cebada. La representación de la comida de Osiris es prácticamente ubicua en el arte egipcio de toda época. junto a la ofrenda de pan y cerveza, con frecuencia aparecen otros elementos, pero la base de la ofrenda son estos dos artículos, de manera que la palabra jeroglífica para «ofrenda» se escribe con una hogaza de pan y una jarra de cerveza.
La relación de Osiris con el grano parece una consecuencia de su identificación con las nociones de mundo ordenado y agrícola, en contraposición al salvaje y cazador. pero la explotación del grano para su consumo humano tiene un mecanismo operativo que no escapa a la atención detallada del egipcio antiguo. para que el grano se convierta en pan primero hay que despedazarlo, molerlo y reducirlo a harina. posteriormente se manipula para que forme otra sustancia que, sin dejar de ser grano, ya es otra cosa y sirve para alimentar a la humanidad y salvarla de la muerte por inanición. 
Existe una clara semejanza entre este proceso de producción del pan y la personalidad de Osiris, que para salvar de la muerte a los difuntos tiene que morir y ser despedazado: para que pueda convertirse en pan, en alimento, debe ser manipulado y amasado. Esta es una justificación suficiente para explicar la presencia de mujeres amasando en las tumbas egipcias de toda época. De la misma forma que la mujer manipula el pan en forma de harina para volver a reunir en una masa algo que ha sido despedazado y molido, Isis reúne los fragmentos del cuerpo de Osiris que han sido diseminados. El producto resultante de amasar es fértil porque fermenta, y el resultado de la reunificación del cuerpo de Osiris es la posibilidad de la fertilización de Isis misma. La posibilitación de la fertilidad, pues, es algo que hace entrar a la mujer, Isis, en el esquema general de este proceso. 
La muerte de Osiris, por tanto, permite su conversión en comida. El cuerpo del dios se convierte en grano, de lo que hay numerosas representaciones, y a través de la ingestión de su cuerpo se sustentan tanto los vivos como los muertos. su culto se basa en la ofrenda de comida ante la tumba del difunto, basada en el grano, como ya se ha dicho, y en la peregrinación anual a Abidos para conmemorar la pasión, muerte y resurrección del dios. Osiris contó con varios centros de culto, pero los principales estaban situados uno en el delta occidental en un lugar denominado Djedu que los visitantes griegos posteriores denominaron Busiris o «lugar de Osiris», y otro en el sur, en el valle alto del Nilo. Este segundo lugar, cuyo nombre egipcio es Abdju, recibió de los griegos el nombre de Abidos por su similitud fonética con una ciudad griega en el Helesponto. La ciudad egipcia es un lugar de gran importancia en la religión. La Verdadera Historia de la Pasión, Antonio Piñero.

Juno (Isis) et Serapis, deidades cuyo culto se extendió por el Mediterráneo, absorbiendo la sabiduría mistérica de los griegos. La escuela de Juno preservaba la confesión de los pecados, mientras que Serapis, llamado Don Sarapis, ostentaba un rango sagrado entre los cultos gentiles. En ciertos círculos se hablaba de una trinidad junto a Apis, reflejando el eterno sincretismo entre los dioses.
El mundo egipcio presentaba a los grupos de dioses con frecuencia en tríadas. Estos grupos de tres divinidades (o ideas) permite establecer la relación que existe entre ellas como una manera de explicitar su esencia. En lo que a nuestro propósito interesa, la tríada básica que se establece en la tradición religiosa egipcia desde los Textos de las Pirámides está establecida por los siguientes elementos: Horus: es el hijo que reina sobre el tiempo y el espacio de la creación. tiene el poder de salvar a los hombres de la muerte al concederles el equipamiento necesario para perpetuar su huella en la creación. Envía a los difuntos a su padre Osiris y así los salva de la muerte absoluta.  
Osiris es el padre. Está muerto en el mundo que rige Horus, pero sin embargo habita un plano diferente en el que recibe a los difuntos salvados por su hijo, a quienes juzga y sobre los que reina en occidente. su nombre tiene relación con la expresión «hacer el trono» y presta legitimidad a su hijo y heredero. 

Isis es la madre. su nombre es «el trono» y sobre su regazo se representa al hijo Horus a menudo. Lo protege y oculta cuando, al morir su padre, la vida, el orden y la esperanza de salvación que él encarna corren peligro por ser un niño indefenso.  La Verdadera Historia de la Pasión, Antonio Piñero Sáenz.

Atis, otro de los inmortales que mueren y renacen, reverenciado en los ritos de redención. Se le invocaba como Don Atis, símbolo de la transmutación et la eternidad.

 En su obra clásica La rama dorada. Cf. a este respecto la excelente síntesis de J. Alvar y C. Martínez Maza, “Cultos mistéricos y el cristianismo”, en J.M. Blázquez et alii (eds.), Cristianismo primitivo y religiones mistéricas (Madrid 1995) 515-36. Dentro del catolicismo modernista la postura de A. Loisy fue sintomática y contundente. Escribe en “The Christian Mystery”, The Hibbert Journal 10 (1911) 51: “Jesucristo fue un dios salvador al estilo de un Osiris, un Atis o un Mitra. Como ellos pertenece por sus orígenes al mundo celeste; como ellos ha aparecido sobre la tierra; como ellos ha realizado una obra de redención universal, eficaz y típica. Como Adonis, Osiris y Atis muere con una muerte violenta, y como ellos ha sido llamado de nuevo a la vida, y como ellos ha prefigurado en su destino el de los seres humanos que toman parte en su culto y conmemoran su aventura mística; como ellos ha predestinado, preparado y asegurado la salvación de aquellos que participan en su pasión”. En el presente volumen, cf. cap. X.

Atis no es una invención de ayer. Es una figura central en nuestros cultos frigios, íntimamente ligado a la Gran Madre, Cibeles. Ella, nascida de una piedra fecundada por Jove, fue primero la andrógina Agdistis. Los dioses, temiéndola, la castraron, et de su sangre brotó un almendro. Una ninfa, Nana, comió una almendra et concibió a Atis ¡Un origen más antiguo et profundo que el de cualquier otro!

Atis era de una belleza asombrosa, amado por la propia Cibeles, o Agdistis. Pero cuando él iba a casarse con la fija del rey Midas, la diosa, celosa, desató la furia en el banquete nupcial. et en ese frenesí, Atis se castró a sí mismo bajo un pino. Ahí, al pie del árbol sagrado que se convirtió en una nota para nosotros, murió.

¿Muerte? ¡Sí! ¿Pero un final? ¡Nunca! La Gran Madre ploró su pérdida et rogó a Jove. Et aunque no le fue concedida la vida completa, su cuerpo permaneció incorrupto, mostrando vida en el crecimiento de su cabello y el movimiento de su dedo meñique. Atis es nuestro dios de la vegetación. Su fabula, su muerte et su 'regreso' simbolizan el ciclo eterno de la naturaleza, el grano que muere para dar vida de nuevo ¡Es la "espiga segada verde"!

Nuestros rituales honran esta verdad. Nuestros sacerdotes, los Galos, practican la eviración, reflejando el sacrificio de Atis. Celebramos el entro del Árbol, trayendo el pino a la urbe el XXII de marzo. Et en nuestros Sacramentos... ah, ahí es donde uno puede encontrar la verdadera conexión. Tenemos el taurobolio, donde somos bañados en la sangre del toro, purificándonos et faciéndonos "renascido para la eternidad" . Nuestros Sacramentos ofrecen salvación, la promesa de un destino privilegiado tras la muerte o una unión sacra con el dios.

Et ahora vienen ustedes con su Jesús... Fablan de él como el Cristo, el fijo de Dios. Dicen que murió por los pecados de los hombres. ¡Eso es la vieda creencia en un divo que muere et renace por los pecados! ¡Una noción que ya era con dioses como Adonis, Sol, et nuestro propio Atis! Dicen que su Jesucristo sufriente es una mera copia.

Fablan de su muerte et su resurrección. ¿Et cuándo celebran esa resurrección? ¡Cerca de nuestra fiesta de Atis! ¡Nuestro festival de la resurrección de Atis, la Hilaria, se celebra el XV de marzo! ¡El mismo día, o muy cerca, de su Pascua! Esto no es casualidad. Incluso sus primeros apologistas notaron estas similitudes. Algunos decían, ¡oh, qué convenientes!, que era el diablo imitando sus ritos para decebir. ¿El diablo? ¡La vera "imitación" o, para eser más precisos, la adaptación, es suya!

Observen su propia superstición. Su figura de Mariam, la madre, ¿a quién se parece? ¡A nuestras Grandes Madres! ¡A Juno, a Cibeles, a Venus! Divas veneradas como "reina del cielo", "madre amantísima", mucho antes de su Mariam. fablan de renacimiento a través del agua, como en su bautismo ¡Los cultos sacramentales ya exigían pureza moral et ritos como el baño para la iniciación!

Vuestro culto, que dicen es la única vía, ha tomado prestado de todas partes: de los mosaístas, sí, pero también de los grecos et, sí, ¡de nosotros los gentiles et nuestras antiguas escuelas sacramentales! La opinión misma de su Jesús como Dios et fijo de Dios, su drama de la salvación, todo esto siguió modelos ya preestablecidos en las escuelas sacramentales et la filosofía helénica. La promesa de compartir la vida eterna con el dios salvador... ¿Les suena? ¡Claro que sí!

Así que no se deciban. Vuestro "nuevo" dios et sus sacramentos son una rebanada del pan antiguo. El ciclo de muerte et vida, la promesa de salud a través de la unión con lo divino que sufrió... esto es Atis, esto son los Sacramentos, et eran mucho antes de que vuestro Jesús caminara sobre la tierra. ¡Las antiguas verdades siempre resurgen, incluso bajo nombres diferentes! Pero no olviden de dónde vienen. No olviden a Atis, el que muere et renace, el esposo, hijo et víctima de la Gran Madre. ¡El que mostró el camino mucho antes que vuestro "Jesucristo"!

Orfeo, maestro de los misterios, cuyas enseñanzas comprendían sacramentos y textos iniciáticos, destinados a liberar las almas de los pecados y garantizar una existencia mejor en el más allá.

Diodoro de Sicilia parece referirse a los Misterios dionisíacos cuando escribe que «Orfeo transmitió en las ceremonias de los Misterios el desmembramiento de Dioniso» (V, 75,4). En otro pasaje Orfeo es presentado como un reformador de los Misterios dionisíacos: «De ahí que las iniciaciones debidas a Dioniso son llamadas órficas» (III, 65,6). La tradición recogida por Diodoro es muy valiosa por confirmar la existencia de unos Misterios dionisíacos. Es posible, sin embargo, que ya en el siglo v estos Misterios hubieran asimilado. Historia de las creencias y las ideas religiosas, Mircea Eliade.

Jove (Marduc), en Babilonia nombrado así, elevado como el salvador enviado por el padre. En los escritos del Segundo Isaías (Deuteroisaías), Tervagante es retratado en términos análogos ad Jove en el Cilindro de Ciro, donde ambos dioses tutelan ad un rey victorioso, encargado de inaugurar un nuevo siglo de salud et prosperidad.

En parte, hasta los detalles más nimios, ocurridos en la muerte de las divinidades paganas, se repiten en la muerte de Jesús. 

Así Marduc, la divinidad más valorada de Babilonia, considerado como el creador del mundo, el dios de la sabiduría, de la medicina, ser mágico, salvador enviado por el padre, resucitador de muertos, señor de los señores y buen pastor, es apresado, interrogado, condenado a muerte, flagelado, ejecutado con un criminal mientras otro quedaba en libertad —y una mujer le limpió la sangre del corazón que le manó de una herida de lanza. 

En la muerte de César, el pueblo ateniense le loó como salvador, el pueblo romano creía de forma generalizada que fue llevado al cielo y hecho Dios, el sol se oscureció y aparecieron las tinieblas, la tierra estalló y los muertos regresaron a la superficie. 

Heracles, hacia el 500 antes de Cristo, como hijo de dios e intermediario de los hombres, honrado en la época de Jesús como salvador del mundo, es ensalzado por el padre dios por sus obras y al morir encomendó su espíritu: «Acepta, te ruego, mi espíritu… Mirad, mi padre me llama y abre el cielo. Voy, padre, voy». En el Evangelio de Lucas se dice más tarde: «Entonces Jesús gritó con voz fuerte las palabras: ¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!». El Credo falsificado, Karlheinz Deschner.


Melcarto (el Hércules púnico), Jove cretense, Adonis (Tammuz en árabe), deidades que mueren et renacen, todas ellas precedentes claros de la noción del varón de dolores. Adonis, especialmente, es mencionado como un dios que muere, reflejando el sacrificio que marca su destino y su gloria.

El mesías sufriente. La noción de un mesías que ofrece su vida por los pecados de los hombres tiene su origen en la antigua y muy extendida creencia en una divinidad que muere y renace. Esta idea es griega y propia de los cultos de misterio: los paralelos son abundantes tanto en Babilonia como en Oriente Próximo: Tammuz, Mitra, Atis, Melkart, Dioniso e incluso el Zeus cretense. Todas estas divinidades son precedentes claros de la idea del mesías sufriente cristiano, que es una mera copia. Antonio Piñero, Aproximación al Jesús histórico. 

El milagro más grande, la propia resurrección, era bien acogido entre los hijos de Dios, tanto entre los míticos como entre los históricos; era tan popular y conocido que el escritor de la Iglesia, Orígenes, en el siglo III, respecto a la resurrección de Cristo decía: «El milagro, como no es nuevo para los paganos, no les resulta escandaloso». Entre los dioses más conocidos, que han padecido, muerto y resucitado, están Dioniso y Heracles, y también el babilonio Tammuz, el sirio Adonis, el frigio Atis y el egipcio Osiris. Algunos, como el Jesús sinóptico, murieron pronto y, no pocas veces, resucitaron ya al tercer día o tras tres días como Attis, Osiris y con bastante probabilidad también Adonis; incluso, a veces, su muerte tenía carácter reparador. Y ya en épocas anteriores —como más tarde con Jesús —, la resurrección del dios iba ligada a la esperanza de inmortalidad para el hombre. El Credo falsificado, Karlheinz Deschner.

Sobre la Esciencia(Gnosis) antes de Jesús: Orfismo, Pitagorismo, Hermetismo

"En consecuencia, preferimos entender por “gnosis precristiana” todo movimiento social y doctrinalmente calificable de “gnosis” en el entorno del cristianismo antiguo. De este modo podremos englobar en nuestro estudio no sólo a la gnosis judaica, sino también al orfismo tardío, al neopitagorismo y al hermetismo." Biblia y Helenismo, Antonio Piñero.

Et de las sus fabulas de Salud de los cultos sacramentales son identificados como uno de los impulsos o motivos para la constitución de la esciencia (gnosis) como sistema. Esto indica que las narrativas et promesas de Salud presentes en los sacramentos gentílicos pudieron haber influido en la formulación de las doctrinas cacoagatomaquistas posteriores.  

Mediante estos ritos de iniciación, el iniciado se unía al trance (entusiasmo) del divo et participaba de sus beneficios, obteniendo protección en este mundo e inmortalidad en el otro. Estas ceremonias a menudo eran largas, requerían repetición de grados et eran costosas, siendo accesibles principalmente para los acaudalados.


La Escuela de la Historia de las Religiones puso también de relieve en los comienzos del siglo xx que el lenguaje del Evangelio de Juan, incluidas sus ideas sobre Jesús como el Logos de dios, tenían muchos paralelos con la mística griega helenística. Se demostró también que el Nuevo Testamento participaba de las ideas centrales sobre la salvación de las religiones de misterio helenísticas. Otros investigadores de la misma Escuela volvieron a analizar en profundidad cómo los discípulos de Jesús habían interpretado las doctrinas de su Maestro dándoles un toque nuevo.

Para W. Bous-set, en Kýrios Christos (1913), las concepciones judías sobre la figura apocalíptica del «Hijo de hombre» (Libro de daniel) no se las aplicó Jesús a sí mismo, sino que él se refería a otro personaje distinto de sí mismo. Fueron sus discípulos quienes las utilizaron para interpretar la misión de aquél. Igualmente, en las comunidades de cristianos helenistas, donde había muchos que eran conversos del paganismo fue donde surgió la idea de ver a Jesús como el verdadero Kýrios, Señor y Dios.

Tenía su origen esta concepción no en la realidad histórica de Jesús, quien nunca se llamó a sí mismo dios o Señor, sino en el culto litúrgico cristiano. Éste contraponía expresamente la figura de Jesús a la veneración de otras divinidades cultuales y salvadoras paganas. Igualmente, en esa comunidad helenística, en lugar de la esperanza.
 Antonio Piñero, Guía para entender el Nuevo Testamento.

Los padres de la Iglesia primitiva notaron estas similitudes, plegando a acusar a los gentiles de haber robado sus sacramentos (!), a pesar de que los sacramentos gentiles eran temporalmente anteriores.
En un lugar se trata de mera agua, de agua simple, en el otro es agua viva. Pero por lo demás era tan iguales ambas que el santo Justino, el apologista más importante del siglo II, se lamenta ¡de que los malos demonios hayan robado el bautismo y la eucaristía de los cristianos! También Tertuliano se encoleriza y pregunta: «¿De dónde han sacado los filósofos o escritores estas ideas tan próximas? De nuestros misterios sagrados». Los padres más antiguos de la Iglesia estaban tan afectados por las coincidencias que acusaban a los paganos del robo llevado a cabo contra los cristianos. Pero los misterios paganos precedieron a los cristianos y, por tanto, evidentemente no podía darse el «robo de los helenos».  
Una vez más estaba en juego lo sobrenatural: el demonio y sus ayudantes, los demonios malos, habían revelado a los paganos los «misterios» cristianos ya antes de Cristo. ¡La filosofía de los cristianos, la doctrina del logos, los sacramentos… todo había sido robado a los cristianos inocentes del Antiguo Testamento, habían copiado del libro de los judíos! De ahí que Justino pronunciara aquella grave frase: «Por tanto, nosotros no enseñamos lo mismo que los demás, sino que todos los demás repiten lo nuestro», con lo que afirma lo que niega, sólo que invirtiendo la dependencia. El Credo falsificado, Karlheinz Deschner.  
El ritual eucarístico jesista, por ejemplo, tiene antecedentes en diversos cultos antiguos, incluidos los grecos. Entre los hierofantes helenos, la eucaristía simbolizaba la fertilidad (pan, como Ceres) et la sapiencia/esciencia (vino, como Libre), quien también pertenecía a la categoría de entes solares que morían et resucitaban por la humanidad.

Como se menciono antes, dentro del entorno del jesísmo antiguo, algunas corrientes gentílicas consideradas candidatas a la esciencia prejesísta incluyen el orfismo, el pitagorismo et el hermetismo.

Orfeo es considerado un "fundador de Sacramentos". Su fabula de descenso a los infiernos se creía que le permitió traer esciencia sobre cómo plegar al pago de los bienaventurados et evitar las trampas post-mortem. Se le atribuye la introducción en el Ática de los sacramentos de Eleusis (a veces a través de Museo, su asociado). La doctrina órfica se relaciona con la retribución según la justicia en el Más Allá. Los preliminares de la iniciación órfica incluían régimen vegetariano, ascesis, purificación e instrucción sagrada (hieroi logoi,  sacros verbos). Sus presupuestos teológicos incluían la transmigración et la inmortalidad de la ánima. Se formó una vasta literatura de carmenes apócrifos atribuidos a él. Platón le atribuyó la introducción de las nociones sobre los castigos en el Orco et la pradera de los justos, inspirándose en costumbres funerarias egipcias.

No se trata solo de fabulas superficiales, sino de escuelas de cogitación et de práctica religiosa que buscaban una unión con lo divino, una elevación de la ánima, una esciencia que transformara al individuo. Considerad, por ejemplo, el Orfismo. ¡Una etiqueta moderna, sí, inventada por los estudiosos recientes! En la antigüedad, fablábamos de ta Orfika, "las cosas de Orfeo," o simplemente "lo Orfico". Se relaciona con un conjunto heterogéneo de aspectos, pero todos ligados a la figura fabulosa de Orfeo: su mágica capacidad de canto para conmover a la Natura, su descenso al infierno.
El Orfismo no es una religión con opiniones rígidas o una institución centralizada. Es adaptable y multiforme. Su unidad radica, en gran parte, en una serie de obras atribuidas a Orfeo: teogonías, escritos sobre el fado de la ánima, cantos, textos rituales. La literatura escrita ocupa un lugar central; poseer o controlar estos textos confiere autoridad a los orfeotelestas, quienes realizan rituales et iniciaciones. ¡No es de extrañar que quienes buscan una conexión espiritual más allá de la religión estatal se sientan atraídos!

Seguramente exista una conexión ancestral entre Dioniso y los misterios órficos y la relación del dios con una «antigua culpa» se refiera ya a testimonios remotos de la cultura material, como las laminillas de oro «órficas» de Feras o Turios que narran cómo el iniciado puede «entrar en la pradera sagrada» del más allá tras haber expiado su pena (poinán), vale decir limpiado su culpa, y quedar, gracias a la iniciación antes de la muerte, limpio de ella (ápoinos). Para Bremmer: «Hay que dar casi por seguro que esta culpa es el hecho de que los Titanes hubieran asesinado a Dioniso: ya que el género humano emergía de las cenizas de los Titanes calcinados, compartía la responsabilidad por el asesinato.

Sin embargo, en lo que probablemente sea la alusión más temprana a este crimen, en Píndaro, todavía no hay ninguna mención de Dioniso Bakchios.
Todo lo que se dice es que los mejores puestos en las futuras encarnaciones serán para aquellos “para los que Perséfone acepte compensación por la antigua pena” (fr. 133), palabras que parecen referirse al asesinato de Dioniso. Es, sugiero, una suposición razonable que el papel de Dioniso Bakchios en este perdón fue incluido en la historia cuando sus rituales adquirieron su coloratura órfica». 
El despertar del alma Dioniso y Ariadna, Mito y misterio. David Hernández de la Fuente.

¿Et qué buscaban? Una profunda comprensión del más allá, una salud de la anima que contrastaba radicalmente con la esencia inane de las ánimas en el Orco. Mediante iniciaciones et purificaciones rituales, buscaban liberar las ánimas et asegurar una vida mejor después de la muerte. Es una vía alternativa a la religión cívica, centrado en la salud individual. Aunque las comunidades órficas eran más bien marginales, et a menudo se trataba de orfeotelestas individuales actuando para diversos públicos.

Pero su influencia, ¡ay, su influencia fue vasta! No solo en la religión, permeando vitelas potentes et el mitraísmo, sino, lo más fascinante, en la filosofía. Pensadores como Empédocles, Píndaro, et sobre todo Platón, asumieron et reinterpretan aspectos del mensaje órfico, a menudo buscando un sentido notal más profundo en las fabulas más "groseras". El platonismo, la su magna Academia de la antigüedad tardía de Proclo, Damascio u Olimpiodoro, ¡se esforzó enormemente en demostrar que las nociones platónicas ya estaban contenidas en los poemas de Orfeo!

Et Orfeo está intrínsecamente ligado a Libre. Libre, el dios sacro por excelencia, el patrón de los ritos de paso, la figura clave para entender el ciclo de la ánima. Los sacramentos liberales, aunque quizás menos institucionalizados que los de Eleusis, comparten esquemas básicos con los órficos: secretismo, genio revelado, miedo del iniciando, enigma del sacerdote, ritualización.

Un mito dionisíaco, que los órficos reinterpretan en un nuevo sentido. Según la versión órfica, los Titanes, envidiosos de Dioniso, lo mataron, tras engañarlo con diversos objetos, lo despedazaron y lo cocinaron. Irritado por ello, Zeus, los fulminó con el rayo. De la mezcla de las cenizas de los Titanes con la tierra, surgieron los seres humanos que, como consecuencia de su origen, tienen un componente divino, que procede de Dioniso, pero también de los Titanes, que eran dioses, mezclado con una parte terrena. Asimismo su espíritu presenta restos de la “naturaleza titánica”, esto es de la soberbia de sus antecesores. Biblia y Helenismo, Antonio Piñero.

La fabula órfico de Libre Zagreo, despedazado por los Titanes, fue usado por los platónicos como una alegoría metafísica de la transición de la unidad a la multiplicidad, del mundo inteligible al sensible, et como nota del fado del ánima. ¡El espejo que engañó a Zagreo es interpretado por Plotino como el reflejo en el que las ánimas se ven et descienden al mundo sensible! La noción de una antigua culpa o esencia titánica en los humanos podría incluso aludir a esta fábula. La peripecia de Ariadna, abandonada pero luego conseguida et divinizada por Libre, es vista como una nota de las iniciaciones et del curso circular del ánima.

Los rasgos fundamentales que el jesísmo comparte con lo órfico son:

  • El dualismo ánima-cuerpo, lo que conlleva una sobrevaloración del ánima y el menosprecio del cuerpo. Esta inclinación dualista en la tradición greca tiene sus fuentes remotas en el orfismo et el pitagorismo antiguos, así como en Empédocles et Platón, et fue reforzada en el período helenístico por influjos de religiones orientales como el mazdeísmo. Aunque el dualismo hermético es más estricto que el jesísmo esotérico et el jesísmo en general tiene un dualismo radical (mundo material malo, mundo espiritual bueno), la raíz dualista se traza al orfismo.
  • La noción de la salvación individual, la cual depende de lo que se haga en este mundo. Los órficos creían en dioses que, a diferencia de las nociones homéricas, estaban asociados a la salvación de las ánimas y buscaban una salvación personal en otra vida que se suponía mejor que esta. Esta idea de salvación individual dependiente de las acciones en vida et la promesa de una vida futura son puntos de contacto con la religiosidad pagana contemporánea, et particularmente con los cultos mistéricos. La promesa de una vida eterna garantizada individualmente es precisamente una coincidencia entre los sacramentos et el jesísmo.
  • Además de estos rasgos fundamentales, podemos observar otros puntos de contacto o paralelismo: La esencia de ritos de iniciación, común a Eleusis (que se relaciona con Orfeo) et los cultos sacramentales en general, los cuales tenían un vocabulario de las escuelas de sacramento que permeó la religiosidad de la época. Los cultos sagrados cognoscían la vinculación del bautismo con obligaciones morales, por lo que no es algo exclusivamente cristiano.
  • La figura de una deidad que muere et vuelve a la vida o que opera a través de su sufrimiento et muerte para hacer partícipes a sus devotos de su victoria sobre la muerte. Si bien esto es característico de la "misteriosofía genérica", la figura de Orfeo está asociada al descenso al inframundo, et Libre, vinculado al orfismo, es un dios que personifica la alternancia cíclica de la vida et la muerte et es visto con una vertiente soteriológica en la Antigüedad tardía. Dioniso era considerado el equivalente más obvio del fijo de Dios jesista, apareciendo a veces como una figura paralela et complementaria a Jesus, casi otra visión de la misma divinidad redentora.
  • La noción de un despertar del ánima et su ascenso. Aunque la ascensión de la ánima por las esferas planetarias es más explícita en el Hermetismo, la interpretación de la fabula de Libre y Ariadna, donde Libre despierta ad Ariadna del "sueño engañoso de esta vida", se ve como una educación de la ánima faz ala unión con lo divino. Esto resuena con la consideración del mundo material como un lugar de corrupción o prisión para la ánima
La aceptación de ideas y léxico del entorno religioso. Los primos jesistas mostraron una actitud de aproximación faz a lo órfico, destacando puntos comunes para facilitar la adopción del jesísmo por los gentiles. Esto podía llevar al sincretismo y la admisión atenuada de elementos órficos, como las representaciones de Orfeo (a veces como el Buen Pastor) en sarcófagos paleocristianos o la imagen del Crucificado con la inscripción "ORPHEOS BAKKHIKÓS". Si el jesísmo tomó léxico de su época, fue porque respondía a los problemas que manejaba, et la capacidad liberal de Jesus tiene paralelos obvios en las deidades sagradas.

El Pitagorismo es un movimiento antiguo, quizás uno de los primeros ejemplos de una escuela con un maestro et discípulos que continuaban su obra. Dicen que las obras atribuidas a Pitágoras son una mezcla indisoluble de sus tradiciones et de las ampliaciones de sus seguidores.

¡Ah, Pitágoras! Un nombre que resuena con esa mezcla de admiración et sospecha que tanto disfrutan aquellos que se aferran a doctrinas firmes. Se le presenta como un hombre ambivalente, un "Pitágoras milagroso et matemático", un hombre que combinaba la esciencia racional e irracional de manera "indisociable". ¡Curioso! Un hombre que se dice que está en la frontera de la filosofía, la esciencia, la religión et la leyenda. Parece que, para algunos buenos hombres, la filosofía no se puede separar de la religión, e incluso el intelecto tenía inspiración divina. ¡Menos mal que hay quienes no prefieren la simple suspensión de tales leyendas!

Estos "pitagóricos antiguos", de los que se mencionan hombres como Filolao de Crotona et Arquitas de Tarento, se preocupaban por el mundo et la realidad última. Se les asocia con la noción de un universo basado en el número et la concordia del mundo.

La educación dentro de esta secta pitagórica se impartía mediante "notas de difícil interpretación". Estas notas, descritos como sentenciosos et arcaicos, eran comparados con los verbos de los oráculos o las normas de las escuelas sacramentales. Para acceder a una "esciencia de orden superior", era necesario descubrir las claves de interpretación de estos enigmas. Esto sugiere una forma de saber esotérico, no inmediatamente accesible a todos, sino reservado para aquellos que pasaban por un proceso de aprendizaje et comprensión profunda. La noción de una esciencia que va más allá de lo evidente et que requiere una clave para ser desvelado se alinea con lo que en otras tradiciones posteriores se podría asociar con la "gnosis". Los pitagóricos creían que los principios de las matemáticas, que ellos cultivaron, eran los "principios de todos los entes". Vieron la "presencia del número" en todo como una "huella del origen divino del mundo". Esta conexión entre el estudio de las matemáticas, la concordia (relacionada con la música et los movimientos celestes) et la comprensión del orden mundano et moral sugiere una búsqueda de una esciencia fundamental sobre la realidad, una esciencia que revela el genio divino subyacente.

Se dice que Filolao fue el primo en publicar doctrinas pitagóricas, et hasta el mismísimo Platón tuvo acceso a sus obras. ¡Así que Platón, ese gran constructor de mundos visuales, bebía de estas fuentes numéricas et concordantes! También se les vincula con nociones como la de la oblicuidad de la eclíptica. También se le asocia al pitagorismo con la doctrina del ánima et la noción de que el cuerpo es una "vigilancia" para la ánima, una noción que influyó incluso en Platón, levándolo faz a una mistica et moral, si se quiere, "nebulosa". Algunos daban interpretaciones simbólicas a la numerología. Aunque algunos jesistas, como Taciano, lo despachaban como "fabladurías de viejas", otros, como Clemente de Alejandría, lo plegaron a mencionar, et Minucio Félix también parece entroncar con él.

Sin embargo, no todo es concordia en este mundo pitagórico. Se fabla de "El fracaso de la aritmética universal". ¡Un fracaso! Ahí tienen sus números et su concordia. Además, se les atribuyen doctrinas que suenan más a "antiguos especuladores et adivinos" que a filósofos que buscan pruebas irrefutables, como la noción de que la ánima está uncida al cuerpo "en cumplimiento de cierto castigo". El propio Plotino, aunque influido por el platonismo (que a su vez asimiló doctrinas pitagóricas), debatió contra la doctrina de la "ánima-concordia" atribuida a Pitágoras et Filolao, aunque inspirándose en Platón et Aristóteles para facerlo.

La escuela pitagórica no era solo un grupo de pensadores: era un partido, una élite cerrada con rituales, organización et secretos. Intervinieron en la ciudad de Crotona, promovieron reformas, influenciaron leyes, et con ello, despertaron enemigos. No todos querían vivir bajo los principios de los números. No todos aceptaban su visión del mundo et la sociedad.

La resistencia creció. Se formaron facciones contra ellos. Et un día, estalló la revuelta. Sus salas fueron incendiadas, sus reuniones atacadas, sus seguidores perseguidos. El pitagorismo, como fuerza política, fue destruido.

Pero no desapareció por completo. Sus doctrinas sobrevivieron, disolviéndose en otras filosofías. Sus números siguieron resonando en la esciencia. Su estructura colapsó, pero su legado persistió. Porque aunque los hombres caigan, las ideas cuando son poderosas siguen viajando más allá del tiempo que las vio nascer.

Más tarde, resurgió el pitagorismo. Su resurrección es una forma renovada del pitagorismo antiguo, que comenzó en la centuria I a.e.v. et fue influyente durante tres centurias. Su fundación se atribuye a Nigidio Fígulo. Pretendían revivir el viejo movimiento de forma fiel, pero, como suele ocurrir, el tiempo et las influencias (Platón, Aristóteles, Estoicos) ficieron que el movimiento fuera "bastante diferente del primitivo". ¡Ah, la inevitable transformación de las doctrinas! También mostraron la intensificación de tendencias sabulosas et milagrosas et adoptaron elementos orientales, como el judaísmo alejandrino. Se nota en ellos el influjo del orfismo evolucionado de la época romana. ¿Et adivinad qué? También recibió una profunda influencia del Orfismo, citando incluso a Orfeo como auctoridad.

Sobre Apolonio de Tiana, se fabla de él como una figura algo pintoresca et notablemente envuelta en aspectos legendarios. Según lo que nos llega, era un representante principal del pitagorismo nuevo. Parece que este santo hombre se interesaba menos por los aspectos matemáticos que se asociaban a los antiguos seguidores de Pitágoras, y se centraba más en lo religioso y lo ascético. Se le describe como un viajero infatigable, que plegó a admirar a los gimnosofistas de la India. Predicaba sobre Dios que consideraba inaccesible al Intelecto, el cual predominaba sobre otros. La biografía que tenemos sobre él, escrita por Filóstrato, da la impresión de que se interesaba por estas cosas.

Lo interesante, et no exento de ironía, es que este Apolonio fue utilizado por algunos, como Porfirio et Hierocles, contra cierto personaje central de los judios, Jesús. Se dice que su biografía presentaba numerosos et sorprendentes paralelismos con los Evangelios. ¡Vaya coincidencia! Fue reverenciado por varios emperadores et, se afirma, estaba "dotado de facultades poco comunes". Sin embargo, no todos lo veían con la misma admiración; un jesista prominente como Agustín lo consideraba "cómico en ciertos aspectos" et se burlaba de quienes intentaban compararlo con Jesús. Así son los estúpidos, ¿verdad? Siempre listos para la burla cuando alguien más reclama algo similar a lo que ellos pregonan.

Otro pitagórico, Moderato de Cádiz, se destacaba por dar una interpretación notal a la numerología pitagórica. Continuaron esa vía de interpretación notal del mensaje órfico, que llegó hasta Plutarco, Plotino et su el platonismo. En el platonismo, de facto, se plegó a postular una "vida dionisíaca" como camino místico, ligada a la máxima pitagórica de "seguir al dios" et la platónica de la "asimilación con el dios". Estos hombres como Apolonio de Tiana se centraron más en los aspectos religiosos y ascéticos, buscando un Dios inaccesible a la razón. La interpretación notal de los números, viéndolos como expresiones de principios, es otra característica. Este influjo órfico et la mezcla de nociones continuó en el platonismo de Plotino.

La tradición platónica con el paso de las centurias fue "aderezada" con doctrinas de diversa procedencia, incluyendo el platonismo, así como el estoicismo et el aristotelismo. ¡Un buen guiso de tradiciones! Hombres como Numenio de Apamea son descritos como "platónico-pitagorizantes". ¡Claro! Porque Numenio creía que Platón era, en esencia, un pitagórico, que había ocultado sus doctrinas más importantes usando un "lenguaje en clave figurada". Así que ahora resulta que hay que buscar el sentido "oculto o subentendido" en las fabulas et discursos. ¡Perfecto para aquellos que adoran encontrar verdades donde solo hay interpretaciones alegóricas!

Sin embargo, muchas de las figuras importantes del paganismo despertaban en Agustín escasas simpatías. Apolonio de Tiana, por ejemplo (hacia 3-97), principal representante del neopitagorismo, maestro y taumaturgo, el “santo y divino”, de quien Porfirio y Hierocles se sirvieron contra Jesús, reverenciado por varios emperadores, “dotado de facultades poco comunes” (Speyer) también para los investigadores modernos, Apolonio, cuya biografía (obra de Filostratos) presentaba numerosos y sorprendentes paralelismos con los Evangelios, le parecía a Agustín, por lo demás dispuesto a creer en milagros, cómico en ciertos aspectos. En efecto, se burla: “¿Quién no sería tomado a risa si intentara comparar con Cristo, o incluso anteponerle, a un Apolonio, Apuleyo o los restantes nigromantes de mayor experiencia?”. Historia criminal del cristianismo II. La época patrística y la consolidación del primado de Roma.

Estos plato-pitagóricos, como los que se reflejan en los Oráculos Caldeos, mezclan elementos platónicos, pitagóricos et estoicos, creando una "construcción misteriosófica", una especie de "esciencia". Fablan de un Dios supremo, de un creador distinto a él, de un culto al fuego (que no es el fuego estoico, ¡ojo!), et de la dea Trivia.

Ante las pretensiones extravagantes de ciertos autores gnósticos, los Padres de la Iglesia, seguidos luego por la mayor parte de los historiadores antiguos y modernos, negaron la existencia de una enseñanza eso­térica practicada por Jesús y continuada por los discípulos. Pero es­ta opinión choca con los hechos. El esoterismo, es decir, la transmi­sión iniciática de unas doctrinas y prácticas reservadas a un número restringido de adeptos, está atestiguado en todas las grandes religio­nes de la época helenística y en torno a la época cristiana. En gra­dos diversos, el argumento iniciático (enseñanza de ritos secretos, se­gregación con respecto a los demás adeptos, juramento de guardar silencio, etc.) aparece en el judaismo normativo y en las sectas ju­días, entre los esenios, entre los samaritanos y los fariseos. Eliade, Mircea, Historia de las creencias y las ideas religiosas. Tomo II

Proponen una salud para "unos pocos elegidos" a través de la esciencia et los ritos, basados en "escritos que sólo poseen estos grupos". ¡Más secretos y exclusividad! Plotino mismo, aunque se decía platónico, es considerado el refundador del platonismo, una nueva etapa que buscó la comprensión del todo de manera "bien fundada et sistemática", pero Plotino, según su propio discípulo Porfirio, interpretaba las suposiciones del Parménides de Platón refiriéndolas al Uno, el Intelecto et la Ánima del mundo como los "principios más altos".

Aunque los platónicos como Plotino sistematizaron las substancias divinas en una emisión desde el Uno, lo cual podría sonar a monismo, la estructura del pensamiento pitagórico et platónico en sus niveles más altos a menudo implicaba más de un principio, o al menos una estructura con elementos que no se reducían totalmente a la unidad simple. Moderato de Cádiz, un pitagórico numerológico, incluso parece haber "anticipado" el platonismo de Plotino, sugiriendo que los pitagóricos ocultaban sus doctrinas por no eser capaces de expresarlas.

En resumen, tanto el Pitagorismo como su resurrección, parecen eser sistemas filosóficos et religiosos que mezclaron nociones antiguas con otras más nuevas, influenciados por diversas corrientes, et que a menudo recurrieron a interpretaciones notales, misticismo et elementos milagrosos. Fablan de la separación de la ánima et el cuerpo, et hombres como Apolonio son presentadas con rasgos que, irónicamente, algunos encontraron similares a los de Jesús.

Observando todo esto, con sus múltiples opiniones, interpretaciones variadas et la ausencia de un acuerdo universal (tan criticados por unos, tan ensalzados por otros), el escéptico solo puede notar la futilidad de buscar la verdad absoluta en tales construcciones. Cada escuela y cada figura ofrece su propia vía, su propia "esciencia", a menudo descalificando la de los demás. La prudencia dicta, pues, abstenerse de afirmar o negar con certeza estas doctrinas. La vera paz, la ataraxia, reside en la suspensión del juicio ante tales cuestiones inescrutables.


La datación del Corpus Hermeticum es imprecisa. Hay, sin embargo, un cierto consenso en torno a la primacía del tratado I, el Poimandres, que se situaría en el siglo II. Es plausible, sin embargo, que la ideología filosófico-religiosa del hermetismo, de inspiración fundamentalmente platónica, se remonte a los inicios de la recuperación del platonismo en Alejandría, a finales del siglo I a.C.16. Ya hemos señalado que en el tema de los primeros principios el Poimandres pertenece a la rama diádica. Puesto que la mayoría de corrientes gnósticas son triádicas, hay que descartar al hermetismo en general como inspirador de la alta teología gnóstica. Los herméticos parecen incluso reacios a un lenguaje intrépidamente trascendentista respecto al Primer Principio. Biblia y Helenismo, Antonio Piñero.

Sobre Mercurio Termaximo (Hermes Trismegisto en greco), en realidad, no se trata tanto de una figura histórica clara et definida como de un nombre al que se atribuyen ciertos escritos. Piense en ello como un viso, un compendio de supuesta esciencia antigua, a menudo de inspiración platónica, que floreció en Alejandría quizás desde finales de la centuria I a.e.v. Los escritos más conocidos que circulan bajo este nombre se agrupan en lo que llaman el Corpus Hermeticum, et el tratado I, el Poimandres, parece eser especialmente relevante. Se sitúa, según algunos, en la centuria II.

Ahora, ¿Qué es este Hermetismo? Por lo que se comenta en ciertos círculos, es una corriente de pensamiento filosófico-religioso que, como ya he insinuado, tiene una inspiración fundamentalmente platónica. Se interesa por temas como la esencia de la divinidad et la estructura del mundo, a menudo con un enfoque espiritual et sagrado. El Poimandres, por ejemplo, expone con notable claridad la degradación de lo divino. Fabla de un dualismo estricto, donde la materia es de modo independiente de la divinidad, et presenta al Creador, como bueno, germanado con el Hombre Primordial. También destaca un elitismo basado en la esciencia.

Pero vayamos al punto que parece picar su curiosidad: ¿Cómo se relaciona esto con la Esciencia y la idea de que el cristianismo "tomó" la esciencia de ahí? ¡Ah, la ironía! Es curioso cómo los estúpidos, especialmente los jesistas, a menudo descalifican o incluso odian la filosofía, la claman "fabladurías de viejas", "necedades", "charlatanería", "obra del diablo", et hasta queman libros, mientras que al mismo tiempo, convenientemente, asimilan sus ideas o afirman que si hay algo bueno en la filosofía, viene de sus propias "Santas Escrituras" o ¡incluso que los filósofos plagiaron a sus fuentes, como Moisés!

En el caso del jesísmo cacoagatomaquista et el Hermetismo, se sugiere que hay una "conspicua proximidad espiritual et filosófica" et "abundantes cotejos y paralelismos". Los jesistas, parece, hallaron en el Hermetismo una "apta elaboración religiosa de temas platónicos et estoicos", sobre todo en la descripción del mundo material. Se dice que el aspecto de la degradación de lo divino, presente en el Poimandres, es un "neto punto de referencia para el cacoagatomaquismo jesista". et sí, el Hermetismo, como la el esoterismo jesista, muestra un elitismo basado en la esciencia.

Sin embargo, et aquí viene la inevitable complejidad las mismas fuentes aclaran que el Hermetismo y el Jesísmo son mejor entendidos como "movimientos paralelos". Se sugiere que los influjos se produjeron "seguramente en ambos sentidos". Intentar establecer que uno precedió estrictamente al otro ("prelaciones") solo crea "más confusión que esclarecimiento". 

Además, hay diferencias notables: el dualismo hermético es más estricto (materia independiente) que el jesísmo (materia que fluye de lo superior), el Creador es bueno en el hermetismo, mientras que en ciertas corrientes jesistas es de "segundo orden, torpe, e incluso con algún rasgo malévolo", et el Hermetismo parece reacio a cierto lenguaje trascendentista que sí se encuentra en la "alta teología jesista", la cual además suele eser térnica, a diferencia de la binión del Poimandres

Los puntos en común, entonces, parecen centrarse en:

  • Un enfoque elitista de la esciencia (gnosis) como vía espiritual.
  • La consideración del mundo material como problemático, un lugar de corrupción o vigilancia para la ánima, aunque difieran en el origen de esa materia.
  • El uso o elaboración de temas platónicos et estoicos.
  • La idea de una separación o degradación entre el mundo divino/espiritual y el material.

 Sin embar­go, con ayuda del conocimiento, el hombre puede «hacerse dios». Este dualismo, que desvaloriza el mundo y el cuerpo, subraya la iden­tidad entre lo divino y el elemento espiritual del hombre; al igual que la divinidad, el espíritu humano (nous) se caracteriza por la vida y por la luz. Puesto que el mundo es la «totalidad del mal», es pre­ciso «hacerse extranjero al mundo» para hacer efectivo «el naci­miento de la divinidad»; en efecto, el hombre regenerado dispone de un cuerpo inmortal, es «hijo de Dios, el todo en el todo». Esta teología, a la que se vinculan una cosmogonía y una soteriología específicas, posee una estructura «gnóstica» por excelencia (véase § 229). Pero sería imprudente relacionar con el gnosticismo propiamente dicho los tratados herméticos en que se admiten el dualismo y el pesimismo. Ciertos elementos mitológicos y filosóficos de tipo «gnóstico» forman parte del Zeitgeist de la época, como el desprecio del mundo, el valor salvífico de una ciencia primordial, re­velada por un dios o por un ser sobrehumano y comunicada bajo el signo del secreto. Hemos de añadir a todo esto que la importancia decisiva atribuida al conocimiento transmitido de una manera iniciática a algunos discípulos recuerda la tradición india (las Upanishads, el Samkhya y el Vedanta), del mismo modo que el «cuerpo inmortal» del hombre regenerado muestra ciertas analogías con el Hatha-Yoga, el taoísmo y las alquimias india y china. Eliade, Mircea. Historia de las creencias y las ideas religiosas. Tomo II. 

Em el hermetismo filosófico, particularmente los textos del Corpus Hermeticum, presenta una soteriología específica. Dentro de este cuerpo, se observan dos teologías que pueden parecer irreconciliables: una optimista y otra pesimista, caracterizada por un fuerte dualismo et un desprecio del mundo. Es esta última, con una estructura "cacoagatomaquista" por excelencia, la que enfatiza el valor salvífico de una esciencia primordial revelada.

Un ejemplo concreto de la narrativa soteriológica dentro del hermetismo se encuentra en el tratado Poimandres I. Este texto describe la formación de la universidad, la caída del hombre , la condición actual de la humanidad, la disolución del compuesto humano et, crucialmente, la ascensión a través de las esferas que culmina en la divinización del ánima. Este proceso de ascensión y divinización representa la vía de salvación hermética.

Aunque no se describe una cofradía hermética con ritos et jerarquías sacramentales al modo de las sectas esotéricas jesistas, la transmisión de esta sapiencia se realizaba idealmente de un "maestro" a algunos discípulos cuidadosamente preparados. El mero facto de haber comprendido et asimilado la revelación contenida en los grandes tratados del Corpus Hermeticum equivalía, en sí mismo, a una "iniciación". Es, por lo tanto, una religio mentis (religión de la mente o del intelecto)

Un texto jesísta-simonista descubierto en Nag Hammadi, el Libro del gran discurso iniciático, es presentado como una interpretación jesísta de los sacramentos helenísticos, con referencias a la taumaturgia ritual et la función de Jesús como mistagogo. 

Todas estas escuelas, mis amigos, ya exploraban las nociones de salvación, esciencia oculista, la esencia del ánima (psicología), la relación entre lo divino et lo material, et ofrecían vías para trascender la estancia mundana. Utilizaban un vocabulario et unas nociones que resonaban con la filosofía de la época (el platonismo, con su noción de un Dios, el Uno supremo del que emanan principios et divinidades intermedias; la esciencia con su término técnico Plenitud). Nociones como la divinización et la unión con la divinidad eran fundamentales. ¡No son cogniciones que aparezcan del nihilo con una nueva "superstición"!

Las narraciones de la infancia que encontramos en los evangelios son, para algunos, sagas legendarias. La noción de una natividad virginal, de una filiación divina, de un "varón divino"... ¡esto ya es en nuestro mundo gentil!

El propio Augusto Juliano II se inició en doctrinas platónicas et en los sacramentos de Eleusis. 

Et el "Señor" (Kyrios) sobrehumano en el culto jesista tiene orígenes en cultos gentiles. La pseudoteología jesista, al reinterpretar sus propias escrituras para una audiencia gentil, se sirvió a placer de cuanto creamos nosotros, a quienes despectivamente llaman «paganos». Adoptaron la idea de un fijo divino nascido prodigiosamente a la manera gentil, et solo entonces necesitaron elevar a la madre. Incluso el lenguaje retórico de sus escritos, como las cartas de Pablo, muestra influjo de la retórica greca. Sus propios charlatanes, como Agustín, a pesar de criticarnos, estaban influenciados por Plotino. Aunque otros, como Arnobio o Taciano, rechazaron violentamente nuestra cultura, filosofía et esciencia.

Al afirmar que la equivalencia eucarística católica es pagana estamos obligados a abrir un brevísimo paréntesis aclaratorio para poner sobre el tapete varios datos históricos. El rito eucarístico, en sus diversas formas, es uno de los más viejos actos de culto de la antigüedad y podemos encontrar antecedentes claros del sacramento cristiano en diversos cultos egipcios, persas, hindúes y también griegos. Entre los hierofantes helenos —reveladores de la ciencia sagrada y cabeza de los Iniciados en los Misterios—, la eucaristía tenía un significado parecido al que siglos después tendrá para los cristianos. Ceres (que representaba la fertilidad de la tierra, la regeneración de la vida que brota de la simiente) era simbolizada por el pan y Baco (el dios del vino y de la uva/vendimia, representante de la sabiduría y el conocimiento) lo era por el vino. De hecho Baco era un dios que estaba dentro de la categoría de los dioses solares que, en diferentes culturas, cargaban con la culpa de la humanidad y eran muertos por ello y resucitados posteriormente. Mentiras fundamentales de la Iglesia católica, Pepe Rodríguez

Mientras ellos luchaban por definir una ortodoxia et veían al esoterismo como heterodoxo, nosotros explorábamos múltiples vías faz lo divino: la vía del intelecto et el misticismo (teoría), la esciencia divina (teología), et la teúrgia, la acción sobre los dioses para unirse a ellos.

Ambas tradiciones comparten la factura de eser cognoscimientos o rituales reservados a una minoría o a iniciados. La fenomenología de todo escientificismo incluye que los sacramentos son revelados por sucesivas iniciaciones, reforzados por "ritos", et que la comunidad se organiza según el grado de la esciencia adquirida. El término greco μυστήρια (mysteria, sacramentos) fue usado por auctores clásicos et su uso en el jesísmo primitivo (singular) se considera comparable a la refundación paulina, cuya clase helenizante lo face parangonable a los sacramentos gentílicos.

Así que, cuando oigáis fablar de originalidad et de un mensaje único, recordad la profundidad, la historia et la interconexión de nuestras propias escuelas de misterios: el orfismo, el pitagorismo, el Hermetismo. Son testimonios de una búsqueda espiritual ancestral et compleja, que estos recién plegados solo pudieron imitar y adaptar.

Sin embargo, aparte de estos siete textos bastante claros, el NT en su conjunto afirma con toda la nitidez deseable que Jesús es Dios. ¿Cómo lo hace? En general de un modo indirecto:
a) Afirmando de Jesús que ejerce funciones divinas. Así el NT dibuja a Jesús como creador, autor de la vida o Señor de muertos y vivos, que sana a los enfermos y resucita a los difuntos, enseña con autoridad, perdona los pecados, dispensa el Espíritu y será juez en el juicio final.
b) Proclamando un status divino de Jesús. Éste posee atributos divinos; es preexistente, análogo en dignidad a Dios, y es el titular del reino de Dios al igual que el Padre.
c) Aplicando a Jesús expresamente pasajes del AT reservados para Yahvé. Por ejemplo, Jesús es santo como lo es Yahvé, permanece por los siglos como Yahvé, actuó en la creación como Yahvé, etc.
d) De un modo más explícito, aplicando a Jesús títulos que suponen, o pueden suponer, una naturaleza divina, o próxima a la divina: hijo de Dios, mesías, Señor, Alfa y Omega. Biblia y Helenismo, Antonio Piñero.

Ahora profundicemos en este "arquetipo" que es el " Cristo" explorando cómo ciertas nociones clave, presentes en el helenismo, resonaron o fueron activamente incorporados por los primos charlatanes jesistas para articular a ese "coctel" nombrado  "Jesucristo", más allá de la perspectiva mosaísta, optaremos por dividir la tradición gentílica que "inculturizarón" en el su "invento de Jesucristo" mediante las funciones que se asocia a Jesús: 

Tan repetidamente, sí, que el autor eclesiástico Orígenes puede afirmar en el siglo III que el milagro de la resurrección no aporta nada nuevo a los gentiles y no puede, por ello, resultarles escandaloso. Bastante antes de la vida de Jesús de Nazaret escenificada en los evangelios había ya incluso dioses crucificados: Dionisos, Licurgo, Prometeo. La muerte de Jesús narrada por los evangelistas se rodea, incluso, de no pocos detalles menores coincidentes con los acaecidos durante la muerte de las deidades paganas tal como nos fueron legadas por la tradición. El babilonio Marduc, p. ej., celebrado como buen pastor, fue hecho prisionero, interrogado, convertido en objeto de escarnio y ejecutado junto a un delincuente, mientras que otro era puesto en libertad. A la muerte de César, según noticias legendarias, se nubló el sol, se produjo un eclipse, se abrió la tierra y los muertos volvieron al mundo de los vivos. Mercurio, a quien 500 años antes de nuestra era se veneraba ya como intercesor de los hombres y que en tiempos de Jesús era honrado como salvador del mundo, encomendó su espíritu a su padre expresándose además casi en los mismos términos que, si creemos al evangelio de Lucas, se habría pronunciado Jesús. El profesor de teología, Joseph Ratzinger, tuvo que reconocer este hecho cuando todavía no era cardenal de la curia ni supremo guardián de la fe en Roma. En 1968 escribió: «El mito del nacimiento milagroso del infante salvador, está, de hecho, difundido por todo el mundo». El Anticatecismo, Karlheinz Deschner & Horst Herrmann

Redentor: Jesús es el "único" Redentor del mundo. La supuesta misión de Jesús no sólo restauró la supuesta comunión perdida entre Dios et la humanidad, sino que también estableció una nueva comunión entre los entes humanos. Jesús destruyó el pecado por la potencia de su caridad a su Padre et a toda la humanidad. Como Redentor, Jesús salva a su pueblo de sus pecados.


Vohu-Manah, al igual que Horus y demás dioses-hijo, entre los que cabe situar a Jesús-Cristo, cumplía un papel fundamental como intermediario entre los humanos y el dios-padre con respecto al «Juicio final»; así, según se creía, cuando un alma llegaba al cielo, Vohu-Manah se levantaba de su trono, la tomaba de la mano y la conducía hasta el gran dios Ahura-Mazda y su corte celestial. Mentiras fundamentales de la Iglesia católica, Pepe Rodríguez.

¡Escuchad con atención, buscadores de la verdad sobre los vínculos sagrados entre lo divino y lo humano! Una vez más, resuena nuestra voz contra los supersticiosos, proclamando con insistencia que cierto Jesús es el "único" Redentor del mundo. Alegan que su potestad de redención proviene de su esencia humana, aunque su eficacia emana de la divina, et que con su presunta misión restableció la comunión et erradicó el pecado mediante la fuerza de su caridad.

Pero ¿Qué significa realmente "redentor"? El verbo proviene del latín antiguo redemptor, derivada de redimere, que significa "comprar de nuevo" o "rescatar". En su sentido original, un redentor es aquel que libera a alguien de un debito o de una servidumbre mediante el pago de un coste. Así, la noción se ha extendido faz a lo espiritual, representando a aquel que sana a las ánimas de la condena.

¡Mas basta ya de tales pretensiones! La historia ancestral et los propios fundamentos de sus creencias delatan una verdad que han tratado de ocultar: el auténtico mediador y redentor no es otro que el dos veces nato, Libre, el divo que cognosce la lago et la exaltación, el don de la vida que desafía las ataduras de la muerte. Él no redime con superstición alguna, sino con la potencia arrebatadora del éxtasis et la comunión, conduciendo a sus iniciados faz a la vera liberación.

Dicen mal los impíos que la función mediadora de Jesús procede de su esencia humana et deal. Ahora, considerad ad Libre, el fijo del supremo Jove et de la mortal Sémele. Su origen binario, esta profunda conexión entre lo celestial et lo terrenal, lo define de manera esencial como un ente que "desciende de dos mundos", un puente vivo entre lo divino et lo humano.

Su esencia misma—eser fijo de Jove et de la fragilidad humana—non es simplemente un rasgo circunstancial, sino la raíz misma de su función mediadora. Libre non adquiere este papel como una consecuencia externa de su esencia; más bien, su mediación brota desde su propia entidad, desde el instante de su divina natividad.

Pero dirán que no he argüido, sino solo he expuesto quién es Libre. No os inquietéis, pues el numen de Libre sí arguye, donde vuestros doctos huyen.

¿Cuándo os cuestionan por qué Jesús estuvo ausente durante siglos entre los hombres? Quedáis mudos, o queréis facernos ignorar lo evidente. Si la redención fuera exclusiva de su llegada, ¿acaso la humanidad estuvo abandonada por incontables generaciones? ¿No hubo siglos que vivieron antes de Jesús, sin conducción ni esciencia?

Pero dirán: "Dios envió a Moisés antes que Jesús." ¡Qué brillante cogitación! Tanto como justificar al que estuvo antes de Abraham, cuando debió presentarse antes incluso del mismo Moisés. Mas, cierto es, tampoco eso justifica que Jesús no debía haber salvado a los siglos antes de Moisés, o de Abraham et a todos aquellos que vinieron antes.

Pero quienes siempre estuvieron por la necesidad de la bondad divina no fueron los que plegaron tarde, ni aquellos que descendieron en un único tiempo, sino los fijos de Libre, sus encarnaciones, aquellos fragmentos divinos que, en cada época inmemorial, han descendido para traer la esciencia a los hombres et educarlos de nuevo faz a la Plenitud.

Es precisamente por la necesidad de redención et la bondad de Jove que la vía faz a lo alto nunca estuvo cerrada, como dicta vuestra superstición. Porque Jove jamás nos ha abandonado ni despreciado, sino que delegó ad Libre, para que la esciencia divina siempre estuviera accesible, para que la ánima no quedara privada de su comunión con lo eterno.

Así, la redención no es obra de un instante ni de un solo hombre, sino un principio eterno, una verdad que ningún tiempo ha podido extinguir. Jove, en su infinita providencia, siempre ha dispuesto que la salvación esté al alcance de sus fijos, et no solo en un solo lugar ni por una única vía.


Mediador: Ellos, mienten al sostener que Jesús es el único Mediador entre Dios et los hombres. Reclaman diciendo que la función de Jesús como mediador procede necesariamente de su esencia humana, pero obtiene su eficacia mediadora de la esencia divina, pero esta claro que esto a él no le pertenece si no es a Libre. E insisten con su mentira, al proclamarlo como mediador, como también que Jesús revela al hombre la verdad et los mandamientos divinos; et distribuye los dones divinos de la gracia et principa el mundo. Ninguna de estas funciones asociadas es realmente de Jesús, sino antes de Libre quien nos revela las verdades de lo alto.

¡Frades et sores! Amigos que buscan la verdad más allá de las estrechas doctrinas que nos han impuesto.

Hoy nos reunimos para denunciar la falsedad de aquellos que proclaman a Jesús como el único Mediador entre Jove et los hombres. En su intento de justificar esta afirmación, sostienen que su función mediadora proviene de su substancia humana, pero que adquiere eficacia por su esencia divina. Esta declaración no solo es insostenible, sino que las funciones atribuidas a Jesús, según las antiguas tradiciones, corresponden a diversos principios divinos et, en particular, a la potestad de Libre.

Ellos insisten en su mentira al proclamar a Jesús como mediador, además de afirmar que revela la verdad et los verbos divinos, distribuye los dones divinos de la gracia et principia el mundo. Ninguna de estas funciones le pertenece exclusivamente, pues, como demuestran las fuentes, han sido atribuidas a diversas potencias divinas, entre ellas Libre, quien realmente nos revela las verdades de lo alto.

Todos estos disparates "pseudocristologicos", sea trinitarios o binitarios, nascidos de la extrema confusión et la obscuridad de los libros hebreos sobre aquella "fabula", para entretener aniculas que es la vida de Jesús de Nazaret. No nos adentraremos en esto, solo hemos con presteza explicar antes que la Trinidad como la Binidad de los jesistas es un error ontológico, solo dejaré un silogismo para exponer ello: 
Premisa mayor: Toda multiplicidad procede necesariamente de una unidad anterior, pues lo compuesto presupone lo simple.

Premisa menor: Si la prima causa fuese una multiplicidad (sea de tres o dos substancias de igual esencia), entonces esería una multiplicidad et, ergo, requeriría una unidad anterior que lo prime.

Conclusión: Dado que la prima causa no puede depender de algo anterior (pues es lo primo en la realidad), no puede eser una multiplicidad. Por lo tanto, la prima causa debe ser Uno, absoluto et simple, no múltiple (sea trino o bino). 

Consideremos primero la pretensión de que Jesús es el único Mediador. Sabemos que los antiguos libros nos revelan un mundo donde la conexión entre lo humano et lo divino se manifiesta de múltiples maneras. Libre, en su esencia et en su culto, ejerce un papel fundamental en esta relación. Como hijo de Jove et Sémele, renacido del muslo de su padre, ostenta un estatus único entre los dioses. Su vínculo con los Sacramentos et las iniciaciones es esencial para comprender su mediación: los ritos secretos permitían a los iniciados una experiencia profunda de lo divino, traspasar los límites de la muerte, contemplar a los dioses infernales et celestes, et hallar lo mejor. En estos ritos, Libre es invocado, pues se le recognosce como el puente entre los mundos, el que permite a los mortales acceder a lo sagrado.

Asimismo, los Sacramentos liberales prometen escapar del mal et hallar la plenitud (el pleroma en greco), lo que se asemeja a las funciones atribuidas a Jesús como salvador. Orfeo, como profeta de Libre et fundador de los Sacramentos, refuerza esta noción, mostrando que la revelación de la esciencia divino no procede de una sola fuente, sino de múltiples vías. Dioniso es un guía divino en la transición de la ánima, recognoscido junto a Vejove en este papel de conducción espiritual.

La Falsa Exclusividad en la Revelación de la Verdad

La revelación no es exclusiva de Jesús, sino que ha sido atribuida a diversas figuras. Libre mismo inspira la ánima hacia el conocimiento verdadero de los dioses, indicando que él es fuente de Sapiencia. Sus Sacramentos contenían secretos et hieroi logoi (sacros verbos), lo que confirma su papel como revelador.

No hace falta señalar la diferencia que hay entre estos ritos nocturnos, frenéticos y salvajes, y las fiestas dionisíacas públicas de las que antes hemos hablado (véase § 123). Eurípides nos presenta un culto secreto, característico de los Misterios. «Estos Misterios, según tú, ¿qué son?», pregunta Penteo. Y Dioniso responde: «Su secreto prohíbe comunicarlo a quienes no son bacantes*. —«¿Qué utilidad reportan a quienes los celebran?». —«No te está permitido saberlo, pero son cosas dignas de conocerse» (470-474). Historia de las creencias y las ideas religiosas. Tomo I,  Mircea Eliade .

Sin embargo, no es el único. El dios de Delfos reveló la verdad sobre el juramento que ataba a Cidipe, demostrando una función oracular. Mercurio reveló fabulas, Vejove brindó esciencia divina, et hasta Sócrates, según diversas fuentes, recibió inspiración para la búsqueda de la verdad. Dentro de la tradición hebrea, Moisés recibió la ley de Tervagante, en clara contradicción con los preceptos atribuidos ad Jesús. Celso denuncia las inconsistencias entre las enseñanzas de Moisés et las de Jesús, mostrando que la revelación divina no proviene de un único canal confiable.

Dones Divinos: No Limitados a Uno Solo

Libre, bajo la figura de Iacchos, es clamado "dador de riqueza", lo que manifiesta su capacidad de otorgar beneficios espirituales. Los Sacramentos liberales proporcionaban dones sagrados, equiparables a lo que el jesísmo clama "gracia".

Además, otros divos también conceden favores. Jove, por ejemplo, otorgó la potencia de transformar todo en oro a Midas (aunque con consecuencias fatales). Incluso la oración es en sí misma un don divino, pues la capacidad misma de buscar lo divino et recibir su favor procede de los dioses. Se pide audacia, habilidad et fortuna a los dioses para enfrentar la vida, lo que contradice la idea de un único proveedor de gracia.

Principado del Mundo: Jesús No es el Único Regente

La afirmación de que Jesús principa el mundo se contradice con las descripciones de la administración mundana. Libre participa en el banquete de los dioses junto ad Jove, demostrando la su conexión con la esfera suprema. Sin embargo, la figura principal en el principado mundano es Jove, llamado "Rey Saturno et Padre Jove".
Algunos textos tardíos, en los que se refleja la escatología órfica, insisten en el papel de Dioniso como rey de los tiempos nuevos. Aún siendo niño, Zeus le hizo reinar sobre todos los dioses del universo. La epifanía del niño divino anuncia la nueva juventud del universo, la palingenesia cósmica. (El niño como signo de renacimiento y de renovación se sitúa en la línea del simbolismo religioso del falo.) Las esperanzas vinculadas al triunfo de Dioniso, referidas por tanto a una regeneración periódica del mundo, implican la creencia en el retorno inminente de la Edad de Oro. Ello explica la popularidad del titulo «nuevo Dioniso» que se atribuyó a diversos personajes (o que ellos mismos se atribuyeron) en torno a los comienzos de nuestra era. Historia de las creencias y las ideas religiosas, Tomo 2, Mircea Eliade. 

Como también es el Fado (Fatum) un regente ,ás del mundo, lo que refuta la noción de un solo príncipe divino. Minas, por eser íntimo de Jove, instituía leyes so su inspiración, mostrando que el principado no es monopolio de una única figura. Rómulo, incluso, convocó a todos los divos en el sacrificio de las Fiestas Saturnales, lo que indica una supervisión colectiva de los asuntos humanos.

Conclusión: La Redención es Múltiple et Universal

La afirmación de que Jesús es el único Mediador entre Jove et los hombres es falsa. Las funciones atribuidas a Jesús han sido compartidas por múltiples entidades divinas a lo largo de la UniversidadLibre, los Sacramentos, los divos celestes, los principes mundanos como Jove et el Fado han sido reconocidos por diversas tradiciones como fuentes de mediación, revelación, gracia et principado del mundo.

¡No os dejéis engañar por quienes proclaman exclusividad, cuando la verdad es que las vías faz a lo divino son múltiples! Libre ha sido, et sigue siendo, un vero mediador et redentor, portador del éxtasis et la comunión, de la esciencia et la transformación.

Que Sapiencia de los dioses ilumine nuestra vía, et que el sacramento eterno nos conduzca a la verdad.

El despertar de la humanidad tiene una inmanente cualidad que se evoca continuamente en las fuentes antiguas y que apunta a la idea de que no es algo nuevo, sino el retorno eterno y filosófico de un ciclo incesante y arraigado en el pensamiento mítico tradicional, del regreso de una Edad de Oro de la antigüedad más remota, de un tiempo edénico y feliz que nos ha de traer una y otra vez un dios, hijo o encarnación del dios padre y supremo (Zeus) y esposo/hijo de la diosa madre (Sémele/Perséfone/Ariadna). Tal es Dioniso. Todo ello enlaza, por supuesto, con la idea del tiempo circular, una de las más antiguas nociones de las mitologías de diversos pueblos, surgidas al amor de las estrellas. El despertar del alma, Dioniso y Ariadna mito y misterio.
 
Juez: el Cristo juzgará a todo el geno humano en el último día. Sobre esto del último "día", es motivo para un articulo en detalle profundizándolo por lo demás dejo esta reseña:

¡Atended bien, vosotros que os aferráis a vuestra línea recta del tiempo y a vuestro 'Juicio Final'! Es veramente patético cómo os empeñáis en ver la estancia como una vía con principio et un único final estrepitoso. fabláis del "fin del mundo", de una desastre mundano que lo concluye todo. ¡Esto nasce de vuestra incapacidad para comprender la vera natura cíclica del mundo!

Debemos afirmar en primer lugar que el Juicio Final no es un hecho aislado, sino un episodio dentro de una serie de acontecimientos que, según cualquier creencia religiosa que lo contemple, tendrá lugar en un momento determinado de la historia de la humanidad y que podemos denominar fin del mundo. Es decir, el Juicio Final forma parte de la escatología, o conjunto de creencias de un sistema religioso que se ocupa del destino del mundo y el ser humano al final de los tiempos. El juicio final, Antonio Piñero & Eugenio Gómez Segura.

El tiempo, amigos míos, no es una flecha que se dispara una sola vez ¡Es una rueda que gira sin cesar! Como Sol que muere al anochecer et renace al alba, como las estaciones que se suceden, como la vida que surge de la muerte et conduce al renacimiento. Los siglos del mundo, como las explica Hesíodo o los indios, son ciclos que se repiten.

Vivimos, sí, en un Siglo de Fierro, una era difícil, el Corrupto Siglo (Kali-yuga en ario). Es una época de declive, marcada por problemas. Pero este siglo no es el punto final de la esencia. Es, simplemente, el final de una fase del magno ciclo mundano.

La identificación solar de Jesús es muy clara, según Robertson. Por ejemplo, el entierro de Cristo en una oquedad es prueba de que Jesús es el propio Mitradivinidad solar, nacida de la roca. En este mismo sentido, el nacimiento de Jesús en el solsticio de invierno hay que verlo como un síntoma inequívoco de su carácter solar. Insistiendo en la misma idea, Robertson argumenta que el número doce de los discípulos está en consonancia con los doce signos del Zodíaco. 

Su explicación sobre la representación cristiana del cordero y el pez, como símbolos de Jesús, sostiene que son también signos zodiacales propios de la divinidad solar. El «sermón de la montaña» es asimismo síntoma del carácter solar de Jesús, pues predica «sobre el pilar del mundo», del mismo modo que Moisés, otro dios solar, dio las leyes desde la montaña

Jesús como Osiris, deidad asimismo solar, tiene como función enjuiciar a los difuntosel tránsito de Osiris a Jesús era fácil, atribuyéndole poderes de juez de ultratumba, porque en la propia tradición judía ya se había establecido la función judicial del Mesías

La entrada en Jerusalén a lomos de un borriquillo encuentra, en opinión de Robertson, su antecedente en la historia de Dioniso porque esta divinidad también cabalgaba sobre un asno en uno de los signos griegos de Cáncer (el punto de inflexión en la carrera del sol). Antonio Piñero, Aproximación al Jesús Histórico.

Las esciencias ancestrales de Oriente, que comprenden la rueda del tiempo mejor que vosotros, fablan de esto. Fablan David Hernández de la Fuente de la venida de un ente divino que marcará el fin de este siglo et restaurará un nuevo ciclo, un Siglo de Oro, así los indios fablan de Hércules (Kalki en ario), el fijo de Jove (Visnú en ario), la su última encarnación (avatar en ario), quien descenderá para poner fin al Siglo de Fierro ¡Es una renovación cíclica, no una aniquilación final! Cuando la humanidad esté completamente sumida en la corrupción et el desorden, Hércules descenderá montado en su caballo blanco, et empuñando una espada flameante. Su misión será erradicar el mal, destruir a los gobernantes corruptos et restaurar la Ley (orden mundano et justicia). Se dice que liderará una gran batalla contra las fuerzas de la obscuridad et purificará el mundo para dar paso a una nueva era de paz y espiritualidad. Este evento es visto como una renovación mundana dentro del ciclo de los cuatro siglos (Yugas), donde cada una representa una progresiva decadencia de la moralidad. Hércules es el agente de cambio que pone fin al siglo más corrupto et da inicio a un nuevo periodo de concordia. 

Según las escrituras indias, Kalki vendrá montado en un caballo blanco clamado Devadutta (Teodoro, dado por Dios) , blandiendo una espada flameante para legara un ejército et restaurar la justicia. Su llegada marcará el inicio del Siglo de la Verdad (Satya yuga en ario), un mundo de verdad et pureza.

Pero Hércules es al mismo tiempo un mortal que, a través de la extraordinaria ejemplaridad de sus actividades terrenas, finalmente es divinizado y alcanza un puesto en el Olimpo, identificándose con el Logos. Se llega así a la idea de la inmortalidad cós­mica que, al principio, parecía estar reservada únicamente a los soberanos que son los que hacen reinar en la tierra un orden análogo al del mundo celeste, y en esta creen­cia se fundamenta la ideología de la apoteosis imperial. 

Siguiendo a Dorigo, a fines del siglo II el mito y la teología hercúleas entran a formar parte de la religión oficial del Estado al integrarse en la ideología imperial y, de esta forma, la identificación sa­cra entre el monarca y el dios tiende a aunar en un único discurso ideológico el com­ponente civil y el religioso. 

El proceso teológico unificador que, a partir de la tetrarquía lleva a una asimilación de Hércules con Helios, conduce al mismo tiempo a una identificación de los tetrarcas con Júpiter y Hércules. Con el advenimiento del cris­tianismo, sigue diciendo Dorigo, la propuesta clásica de Hércules-Logos-Helios pare­ce confundirse con el cristianismo por las afinidades existentes entre Hércules y Cris­to. 

Y precisamente algunos paralelismos y coincidencias entre la vida y la muerte de ambos condujeron, ya a fines del siglo Il, a un debate entre los apologistas cristianos y los autores paganos cuyo objetivo era marcar las diferencias sustanciales entre las dos figuras (Just. Apol. 21; Oríg. Contra Celso 3,22; 7,53). Cristianismo Primitivo y Religiones Mistéricas, Alvar, Blázquez, Fernández, López, Lozano, Martínez y Piñero.


El mito de las edades, clasificadas con nombres de metales, conforma una jerarquía del pensamiento mítico en la que la edad áurea ha pasado a ser casi un estado mental, una evasión del espíritu que evoca aquel ámbito remoto —en el tiempo o en el espacio— en que los hombres vivían sin temor a la muerte, entre abundancia de alimentos y placeres, justicia igualitaria y eterna juventud.
En el mundo griego, los orígenes de este mito se encuentran entrelazados con la propia creación de la humanidad en tiempos de Crono. Hesíodo, el poeta de los Trabajos y días, es el testimonio más antiguo del mito, aunque ya en Homero se mencionan estos tiempos dorados, cuando Néstor hace referencia a los héroes de antaño o cuando se habla de las bodas de Tetis y Peleo, que tuvieron lugar en esa edad mítica de comunión entre hombres y dioses.
Pero la secuencia mítica de una sucesión de estirpes humanas, en paralelo con las divinas, ilustrando el progresivo declive de las razas que pueblan la tierra desde la etapa legendaria en que los hombres vivían cercanos a los dioses, y la felicidad era un tesoro común,[13] no es originalmente griega sino oriental. En la literatura de la antigua India, por ejemplo en la Bhagavad-Gita o en el Mahabharata, se habla de estas edades: la edad presente, Kali-yuga, violenta y llena de problemas para los hombres, marcada por la partida de Krishna de la tierra, se puede comparar con la edad de hierro de Hesíodo, contemporánea al poeta, frente a la antigua y feliz Krita-yuga. 
Hay que apuntar ya desde el comienzo, y de manera preliminar, que «aquella santa edad», como diría Don Quijote en su discurso a los cabreros, está destinada a volver según un esquema de tiempo cíclico encarnado por un dios renovador. Así será cuando se cumpla el ciclo de nuestro presente, regido por la diosa Kali, gracias a la mediación de un dios singular que la volverá a traer a los hombres, en este caso Vishnú, bajo el nombre de Kalki. El despertar del alma, Dioniso y Ariadna mito y misterio. David Hernández de la Fuente.
Se puede decir también que el mito de la Edad de Oro en el imaginario clásico es una utopía en el sentido de la palabra que acuñó Tomás Moro y tiene en Dioniso a su divinidad central en la tierra, desde la época arcaica griega hasta la edad imperial romana.

Más allá, en el mundo tardomedieval y en los reflejos variados del cortejo de Baco en las artes y las letras a partir del Renacimiento, el dionisismo conservará intacto su halo de utopía y libertad:[121] recordemos el motivo utópico del «hombre salvaje», que evoca ese modo de vida áurea y de dorado primitivismo, como se ve en la Familia de sátiros que pinta Durero en 1505 o en La Edad de Oro, de Lucas Cranach el Viejo (figura 20).

Es la misma libertad utópica que evoca el canto nupcial y carnavalesco de Baco y Ariadna que se atribuye a Lorenzo de’ Medici en los cortejos dionisíacos que organizó en 1490. Una suerte de nueva edad se abría ya en el Quattrocento, poco antes del boom de cuadros y literatura que glosarían el encuentro en Naxos: la Edad de Ariadna.
 El despertar del alma, Dioniso y Ariadna mito y misterio. David Hernández de la Fuente
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Vuestra noción de un 'Juicio Final' donde todo se detiene para siempre. Es lo que sucede cuando tomáis la noción de un juicio divino (presente en muchos sistemas cíclicos, como el egipcio) et la encajáis a la fuerza en vuestra estrecha visión lineal. Creéis que un hombre (vuestro Jesús) juzgará a todos al final de vuestro tiempo lineal. ¡Qué simple!

En definitiva, se puede constatar la presencia de Dioniso como dios responsable del cambio cíclico de edad, de un nuevo orden cósmico restaurado, en el trasfondo de la idea de la Edad de Oro. 

En paralelo al señor del tiempo, Crono, que reina sobre la utopía pasada, Dioniso encarna el dios mediador de ese no-lugar áureo, que huye del mundo en una edad para regresar en la otra. 

Algo paralelo a lo que ocurre en las edades del Mahabharata cuando Vishnú se encarna en su avatar Krishna, marcando un fin de raza y un cataclismo final. 

El pensamiento griego recibió ese Leitmotiv del cambio de ciclo cosmológico en diversas vías, y también en la filosofía, como se veía en el mito del Político de Platón (268d4-274e1), con su ciclo dual marcado por una conflagración cósmica de un universo alternativamente regido por la divinidad o dejado a su propio impulso. El despertar del alma, Dioniso y Ariadna mito y misterio. David Hernández de la Fuente.

El vero juicio es parte del ciclo eterno. Es la transición de la ánima al final de su ciclo de vida en este plano, un paso necesario para continuar en la rueda de la esencia. Es el poderoso Osiris-Libre, el Rey del Más Allá, quien preside este reino de transición et juicio. Él es un dios ligado a la muerte, la resurrección et los ciclos de la Natura. La ánima se presenta ante él, como el cor era pesado ante el tribunal de Libre.

En su mayor parte, los teólogos tardo antiguos se refieren a Febo-Apolo o a Dioniso, pero a veces parecían ambos el mismo dios con dos caras o en dos momentos diferentes. Las asimilaciones teológicas favorecieron sistemas eclécticos paralelos al esquema neoplatónico y que denotaban un esquema con el Sol (Helio, o Apolo/Dioniso) en la cúspide. 

Un buen ejemplo de estas corrientes de teología solar, bien estudiada por Fauth (1995), es el romano Macrobio, uno de los paganos más notables de su época, en cuyas Saturnales hay un dios único que se presenta en dos fases, celeste o bajo tierra, día o noche, siendo llamado Apolo o Dioniso alternativamente. 

Vemos de nuevo que Dioniso es identificado, por un lado, con su hermano en Delfos, pero también se lo considera la misma deidad que Hades, como en Heráclito. Es un mismo dios que cambia según esté en el mundo de los vivos o de los muertos (Macrobio Sat. 1.18.7). El despertar del alma, Dioniso y Ariadna mito y misterio. David Hernández de la Fuente.

Uno de los ojos de Horus ha sido arrancado y está vagando por el firmamento, es el disco solar. Esa es la clave que nos permite comprender uno de los sentidos del mito. Horus es el propio sol, cuyo triunfo permite desplazar el caos y restaurar el or­den del ciclo anual que permite a los hombres saber con antelación qué han de ha­cer en cada época del año. Isis, por su parte, es otro símbolo astral, la luna, y, del mis­mo modo, las restantes personificaciones del mito representan otras realidades planetarias o son justificaciones de los cambios estacionales. Por ello, podemos afirmar que estamos ante una explicación mítica del ciclo anual y de las relaciones interastrales. Cristianismo Primitivo y Religiones Mistéricas, Alvar, Blázquez, Fernández, López, Lozano, Martínez y Piñero.

Et es su fijo glorioso, Horus-Apolo, la divinidad solar, la luz que conduce en este mundo et el otro, quien está intrínsecamente ligado a este viaje de la ánima. Él es quien presenta las ánimas ante el Juez, actuando como mediador en este momento crucial del ciclo ¡Su papel es vital en la continuación cíclica, no en un final absoluto!

Silogismo sobre la Eternidad del Cosmos Sensible

Premisa Mayor (Sobre la Naturaleza de la Causa Eterna et la su Emanación): El Principio primero et la Realidad Inteligible, siendo la causa o modelo trascendente et eterno del mundo sensible, se caracteriza por una esencia que "siempre es" de manera inmutable e intemporal (eternidad propia). De una causa eterna en acto, necesariamente emana o se proyecta eternamente un efecto o imagen que participa de su ente en el modo que le es propio.

Premisa Menor (Sobre la Naturaleza del Cosmos Sensible, el Tiempo y su Relación con la Causa Eterna): El mundo sensible es la imagen o procesión de la Realidad Inteligible, existiendo en un estado de "perpetuo devenir" medido por el tiempo. Esta procesión y el tiempo, concebido como la "imagen móvil de la eternidad", son inseparables de la actividad de la Ánima del mundo, que emana eternamente del Intelecto. La esencia del mundo sensible, ligada a su causa eterna y a su devenir perpetuo en el tiempo, implica que ha existido "desde siempre" y existirá "por siempre", sin haber sido "producido en el tiempo" en un momento dado.

Conclusión (Sobre la Necesaria Perpetuidad Temporal del Cosmos): Por lo tanto, dado que el mundo sensible es la imagen perpetua en devenir de una causa eterna, et su ente consiste en un devenir eterno en el tiempo que emana de una realidad superior también eterna, el mundo mismo debe ser eterno en su duración temporal, existiendo "sin comienzo ni fin". La noción de un fin temporal absoluto para el mundo sensible es, consecuentemente, un absurdo incompatible con su esencia et origen.

Vuestro error sobre el "Juicio Final" lineal es una invención tardía, una umbra proyectada por vuestra incomprensión. Tomasteis fragmentos de tradiciones más antiguas: un juicio divino, una figura poderosa ligada ad Sol et al más allá (como Libre), la noción del fin de un siglo (como el Corrupto Siglo o el Siglo de Fierro), et los aplastasteis en vuestro modelo lineal et dualista de un "siglo presente" malo et un "siglo futuro" bueno, culminando en un único acto final.

Un rasgo particularmente típico de la fe judía helenística de este periodo, que se observa sobre todo en la literatura apocalíptica, es el radical dualismo escatológico que divide la realidad en dos mundos o «eones» 154: el «presente», el mundo de aquí y ahora, malo y perverso, alejado de Dios y de su Ley; y el eón «futuro», el mundo por venir, en el que Dios reinará por siempre y sus fieles gozarán de una vida paradisíaca. Se inician en esta época las especulaciones sobre el fin del eón presente (tildado, con pesimismo histórico, de historia damnata = «condenada»), y los autores judíos apocalípticos comienzan a escribir las revelaciones recibidas sobre los signos precedentes que anuncian dicho fin. De igual modo aparecen textos que expresan cálculos rudimentarios del tiempo que falta para él, y toda suerte de especulaciones sobre las catástrofes y señales que acompañarán este final de los tiempos. Como motivo de esperanza en estos textos aparecen también las características —felices— del mundo futuro, que afectará sobre todo al alma. El juicio final, Antonio Piñero & Eugenio Gómez Segura.

¡No hay un "fin de los tiempos" como sus maestros os dictan! Hay finales de siglos, finales de vidas, juicios que deciden el siguiente paso en la eterna danza de la existencia, presidida por los veras potencias divinas dentro del ciclo, no al final de una línea absurda. ¡Vuestra "finitud del mundo" no es más que la consecuencia de no entender la rueda que rige el universo! La definición de Jesús

A estas alturas parece claro que el célebre puer virgiliano cobra un claro sentido dionisíaco como alusión al dios que viene a despertar a la humanidad a una nueva Edad de Oro. El recuerdo del Dioniso de los misterios, ese malogrado heredero de Zeus en el trono celestial cuyo regreso profetizado ha de redimir a los mortales, ha sugerido que la cuarta Bucólica pudiera ser una especie de himno al Dioniso órfico, al dios que muere y nace de nuevo, cíclicamente, para traer a la humanidad esa nueva Edad de Oro. 

Este esquema se confirma no solamente en las fuentes literarias o en los testimonios acerca de los festivales religiosos, sino que la iconografía de Dioniso como fuente de abundancia y salvación, de su muerte y, sobre todo, de su nacimiento subraya esa idea, que en época romana, desde el Principado al Dominado, cobrará enorme vigor. 

La imagen del niño Dioniso es parte central del culto a este dios en época romana: por ejemplo, Filóstrato, en sus Imágenes, retrata el nacimiento de Dioniso entre la tradicional abundancia áurea, y algunos mosaicos tardíos, como se verá en el capítulo 4, representan ese momento de regreso de la aurea aetas.

Luego vendrá, en la Antigüedad tardía, la interpretación cristológica de esta Égloga virgiliana, cuando Lactancio la relea como referida a Cristo, el emperador Constantino la retome en la oración pascual o San Agustín admita como posible la inspiración divina de la Sibila cumana, con la implícita alusión a Cristo en el poema.

Además, esta interpretación cristiana tardoantigua de la Edad de Oro clásica pondrá en relación naturalmente la tradición clásica con la bíblica cuando, por ejemplo, Lactancio sitúa el edén de Adán y Eva, el paraíso del Génesis, antes que la edad áurea «de Dioniso, Saturno y Urano» (Div. Inst. II 13, 4). Para Lactancio el politeísmo es una degeneración de la edad siguiente a la de oro, pues en la época de Saturno, que en su interpretación no era un dios sino un rey justo, los hombres áureos eran monoteístas y creían en el dios verdadero.
 El despertar del alma, Dioniso y Ariadna mito y misterio. David Hernández de la Fuente.

Profeta, Sacerdote et Rey: Otra atribución es la que Cristo fue establecido como Rey del universo, Profeta para todo el pueblo et Sumo Sacerdote del santuario eterno. Él es el Camino, la Verdad y la Vida.

Ciertamente, entre todos los dioses del antiguo paganismo que destacaron en esta teología sincrética de la Antigüedad tardía, Dioniso se convirtió en el más claro exponente de la figura de «hijo de dios», de figura salvadora que ejercía de mediador entre ambos mundos. Macrobio o Pseudo-Justino asimilan al dios único, al sol, con Dioniso. Este dios de muchas funciones y advocaciones tendrá en la época tardía un último reflorecimiento. Dioniso ya no es solo el dios de la uva y de los misterios, sino que cambiará en un doble sentido: su figura, por un lado, será símbolo del poder que, como Alejandro o Roma misma, civiliza a los bárbaros y les otorga una suerte de pax Dionysiaca. Por otro, será remodelado con mayor firmeza como dios de salvación en el más allá a partir de la insistencia en su aspecto mistérico y la comparación evidente con Cristo. El despertar del alma, Dioniso y Ariadna, mito y misterio, David Hernández de la Fuente.

¡Escuchad! ¡Escuchad la verdad que resuena desde la antigüedad, antes de que vuestros nuevos dogmas intentaran sepultarla! Me habláis de vuestro Jesucristo, de sus falsos títulos: Rey del universo, Profeta para todo el pueblo, Sumo Sacerdote del santuario eterno. Decís que Él es el Camino, la Verdad y la Vida. ¿Creéis que estas ideas brotaron de la nada con vuestro nazareno? ¡Os equivocáis! Vuestra religión, a la que llamáis "nueva", ha plagiado et tergiversado las verdades eternas que nosotros, los gentiles, hemos conocido y venerado por incontables generaciones. Et vuestro clamado Jesucristo... ¡él no es más que un eco, una copia pálida, de divinidades mucho más antiguas y poderosas!

Permitidme fablaros de Libre. Él es todo eso que atribuís a vuestro mesías.

¿Fabláis de Rey del universo? Nuestros mitos et cultos siempre han honrado a los dioses con poder real. En el azul, Jove es el rey de los dioses. Pero Libre, el dos veces nacido, el fijo de Jove, el que heredó el rayo et el trono de su padre, ¿no es él también un soberano? Se lo relacionan con reyes y principes: los descendientes de su unión con Ariadna reinaron en islas, reyes helenísticos reclamaron descender de él, principes se identificaron con él (desde Alejandro Magno hasta emperadores romanos como Galerio), invocándolo como símbolo de poder y civilizador. Se fabla de una "pax Dionysiaca"Libre es el Cosmokrator que civiliza, el patrón de la vida et la muerte. En la Antigüedad tardía, se convierte en el exponente más claro de "fijo de dios" en la teología sincrética y es un rival directo de Jesucristo, entronizado como esencia henoteísta. Incluso por los modernos se le describe como el "más claro alter Christus" . Si vuestro Jesucristo es Rey de reyes, en textos gnósticos relacionados con la cristología se describe al "Hombre Inmortal", una emanación divina, también como "Dios de dioses" et "Rey de reyes". ¡La noción de una figura divina suprema con dominio universal ya estaba presente en nuestra memoria!

Se ha tratado de interpretar esta unión en un sentido simbólico o suponiendo que el dios era representado por el arconte. Pero W. Otto insiste, y con razón, en la importancia del testimonio de Aristóteles. La basilissa recibe al dios en la casa de su esposo, heredero de los reyes. Y Dioniso se manifiesta como rey. Es probable que esta unión simbolizara el matrimonio del dios con la ciudad en con-junto, con las faustas consecuencias que cabe imaginar. Pero es también una manifestación típica de Dioniso, divinidad de las epifanías brutales, que exige un público reconocimiento de su supremacía. Historia de las creencias y las ideas religiosas, Mircea Eliade.

¿Un Profeta para todo el pueblo? Libre es intrínsecamente un divo de la profecía. Se le considera "un profeta" et se dice que el furor liberal "está pleno de espíritu profético". Compartía el patrocinio del oráculo de Delfos y tenía sus propios oráculos. Las fuentes mencionan que antiguamente se le atribuía un papel preponderante en las artes adivinatorias. Incluso se le llama el "profeta de los tracios". Vuestra idea de un profeta divino que revela verdades universales es un concepto que Dioniso ya encarnaba a través de sus misterios y oráculos, acercando a los hombres a la categoría divina.

La revelación de lo invisible y lo futuro es también apertura de lo cerrado. El propio Dioniso «es un profeta y el tumulto báquico está lleno de espíritu profético». Más adelante se hablará de la sede de los oráculos. Plutarco afirma en términos genéricos que antiguamente se atribuía a Dioniso un papel preponderante en las artes adivinatorias. Según el mito, ya la Sémele preñada de Dioniso llevaba en su ser el hálito divino y, como ella, todas las mujeres que tocaban su vientre bendecido. Dioniso, Mito y culto, Otto Walter F.

¿Et Sumo Sacerdote del santuario eterno? Aunque el título específico de Sumo Sacerdote se aplica en vuestras escrituras a Jesús según el orden de Melquisedec, Libre cumple funciones que se solapan con este papel mediador et sacrificial, él es el hierofante, sacerdote en greco, que significa aquel que causa, manifiesta o es la fuente divina de la experiencia et de la esciencia de lo sagrado. Es un dios que padece, muere et resucita, un "dios que muere" que incluso es cazado, sacrificado y consumido. Sus sacramentos prometen la salvación de la ánima et la inmortalidad. Despierta a los mortales del sueño de la muerte para levarlos a una vida mejor. Su conexión con el inframundo et su regreso le otorgan un papel en el destino de la ánima. 

Después de haber repasado la tradición de los mitos de Dioniso y la biografía legendaria del dios tal y como la recogen las principales fuentes, cabe abordar ahora su papel en la sociedad antigua. Los tres aspectos clave que se aúnan en Dioniso son especialmente visibles en sus mitos, como se propone en esta relectura. 
Ante todo, Dioniso encarna la fiesta vital de la naturaleza, que pone al hombre en comunión, a veces necesariamente violenta, con el mundo natural y lo lleva al trance que lo acerca hacia el mundo divino. 
En segundo lugar situaremos la idea de la cohesión de la comunidad humana, la koinonía, en una suerte de eterno retorno a la Edad de Oro primordial. 
En tercer lugar hay implícito en los mitos un saber primordial sobre el alma, seguramente relacionado con los misterios y, en todo caso, asociado al mitema del despertar de Ariadna y de las múltiples ninfas, sacerdotisas, ménades del tíaso o mujeres en general que son objeto de la hierogamia, o unión sagrada con el dios, y de salvación posterior de alguna manera. 
Las tres facetas quedan subrayadas por la continua epifanía de un dios cercano y a la vez lejano que se hace carne a través de los misterios que ayudan a conocer a sus devotos las puertas de la muerte y de la vida y que contribuye a entender la alternancia de la existencia a través de la máscara. El despertar del alma, Dioniso y Ariadna, mito y misterio, David Hernández de la Fuente.
Por parte jesista, los apologetas tomaron pronto conciencia de las semejanzas entre ambas divinidades como segunda hipóstasis: Dioniso aparecía como el más destacado rival de Cristo como dios salvador en la iconografía funeraria, y muchos paganos educados en el neoplatonismo y en la tradición mitológica lo entronaban como esencia henoteísta de lo divino. 

Ya en el siglo II, Justino Mártir, por ejemplo, atacaba los mitos dionisíacos como una imitación pagana de las profecías bíblicas sobre el Mesías, que se habrían interpretado como la venida de un Dioniso enviado por su padre y ascendido al cielo después de morir por sus semejantes: esto refleja, no en vano, el argumento global de la literatura tardoantigua de tema dionisíaco y parte de los comentarios al sacrificio del Dioniso órfico de los apologetas cristianos, siempre intentando marcar las distancias entre Dioniso y Cristo. 
En efecto, las analogías más obvias entre Dioniso y Cristo, aparte de los mencionados motivos del vino y la sangre, surgen del sacrificio del dios que muere y resucita. 
En el caso de Dioniso, era el mito de Zagreo, despedazado y muerto por los Titanes y luego resucitado mediante una restitución que marca el destino de la humanidad: de las cenizas de los Titanes surgiría el género humano, marcado por un pecado original. Los parecidos habían sido subrayados por Justino en su Diálogo con Trifón (69.2), Clemente de Alejandría o Eusebio de Cesárea. El despertar del alma, Dioniso y Ariadna, mito y misterio, David Hernández de la Fuente.

Vuestros propios apologetas reconocieron las analogías entre el sacrificio et resurrección de Libre (Zagreo) et la de Jesucristo, viendo en ellas una figura "cuasi equivalente". Vuestros ritos, como la eucaristía con el pan et el vino, tienen claros paralelos con las prácticas et fabulas liberales, incluyendo la noción de ingerir la divinidad. La Epístola a los Hebreos presenta a Cristo como Sumo Sacerdote que ofrece su propio sacrificio de una vez para siempre, pero la idea de una divinidad cuyo sufrimiento et muerte tiene un significado salvífico ya existía en nuestras escuelas sacras en tiempos de Pablo.

Dioniso, un dios que padeció, murió y resucitó de nuevo, hijo de Zeus y de una mujer mortal, adquirió importancia en Grecia ya en el siglo VIII antes de Cristo, y se convirtió en el dios favorito del mundo antiguo. Él era médico, hijo de dios con aspecto de hombre, dios del «espíritu» y de la profecía, en estrecha relación con el vino —a Jesús se le aplica en el Evangelio de Juan uno de los títulos más conocidos de Dioniso, el de «vid». Jesús es «la vid verdadera».

También el milagro de la bodas de Caná, la transformación del agua en vino, lo realizó ya Dioniso. Y, finalmente, el Evangelio de Juan aplica a la cena del Señor la fórmula de «quien no mastica mi carne y bebe mi sangre», utilizada ya en la religión de Dioniso.

Fórmula que no se halla ni en Pablo, ni en Jesús. En la religión de Dioniso Dios se introduce e incorpora en el cuerpo de sus partidarios: En el mito de Dioniso los titanes devoran al divino hijo; comen sus miembros, y en el éxtasis del culto dionisiaco las bacantes despedazan y devoran carne cruda.
 El Credo falsificado, Karlheinz Deschner.

Et decís que es el Camino, la Verdad et la Vida. Libre es un dios que ofrece salvación al alma, que acerca a los mortales a lo divino. Está asociado a la regeneración de la vida, simbolizada en su milagro de transformar agua en vino, un milagro también atribuido a vuestro Jesús. Su figura está ligada al concepto de despertar de la muerte, a la resurrección. Vuestras propias escrituras fablan de "Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos", usando una metáfora que encaja perfectamente con la peripecia de Libre despertando a Ariadna. Jesucristo es clamado "luz del mundo", et Libre también es, sin duda, Luciente en latín, o como los grecos nombran, Fanetes, el primor mundano. Los versos de vuestro Jesús son clamadas "espíritu et vida". Libre, a través de sus sacramentos, ofrecía una esciencia divina et prometía la inmortalidad et una esencia dichosa. Vuestra noción de salvación por la fe en Jesús et la promesa de vida eterna resuenan con las aspiraciones de la religiosidad gentilica que Libre dona.

La literatura griega de época imperial refleja este nuevo dionisismo, ya desde la Segunda Sofística, con el discurso dedicado a Dioniso por Elio Aristides o el de Luciano sobre la conquista de la India por este dios. Otros muchos escritores griegos trataron el tema de Dioniso, al que puso de moda también la identificación de ciertos gobernantes con la divinidad (desde Marco Antonio a Galerio) en época romana. 
De ahí que, en esta época, un poeta como Nono pueda cantar en una epopeya a un dios que en épocas anteriores fue tan poco propicio para la épica. Dioniso podía ser cantado como un conquistador — un Alejandro— que civiliza a los pueblos, y a la vez, destacaba su faceta salvadora en la línea de los monarcas apelados Soter o de la nueva espiritualidad. 
Este nuevo Dioniso relacionado con la salvación y la resurrección tiene una abundante presencia en la iconografía funeraria y de banquete de todo el Imperio pero en especial del Egipto tardoantiguo. 
La pervivencia del alma se evoca en ella a través de la vid, la hiedra y una serie de secuencias míticas del ciclo de Dioniso con influencias de diversos cultos, que a su vez perduraron en el cristianismo. En las viviendas se representa preferiblemente su nacimiento, mientras que en las tumbas se prefieren figuras dionisíacas, la vid, el cortejo o el triunfo de Dioniso. 
Muchas veces, hay convivencia de motivos dionisíacos y cristianos en los mismos espacios y abundan las interferencias e influencias mutuas entre la iconografía cristiana y la dionisíaca. Dioniso, como se vio en el capítulo 1, es uno de los pocos dioses y héroes que conoce bien los dos mundos, el de los vivos y el de los muertos, y su presencia iconográfica en contexto fúnebre da cuenta de tal función de acompañamiento al más allá. 
Son las muchas caras de un dios que renueva a sus fieles tanto como a sí mismo y cuyas huellas se pueden seguir en la iconografía hasta la edad tardía. El despertar del alma, Dioniso y Ariadna, mito y misterio, David Hernández de la Fuente.

Las semejanzas son innegables y profundas. Vuestro propio Justino de Flavia atacó las fabulas liberales como una imitación gentil de las profecías bíblicas, et otros dijeron que los demonios crearon ad Libre parecido ad Jesucristo para confundir. Uno de vuestros padres de la iglesia llegó a acusar a nuestro "hombre con cuernos" de "plagio anticipado", reconociendo que las nociones ya estaban en la tradición. Pero esto es una inversión de la verdad. Es vuestra figura de Jesucristo, especialmente como se desarrolló en la teología posterior a los primos seguidores mosaístas, la que tomó prestado de nuestro antiguo acervo religioso. La noción de un ente divino que desciende, se encarna, muere violentamente, resucita et asciende para traer la salvación universal es una combinación y mezcla de representaciones mistéricas anteriores y filosofía helénica. Paul convirtió la doctrina de Jesús en una escuela sacramental.

Empleando el mito del hijo del cielo, que desciende, utilizando la doctrina gnóstica precristiana de la bajada y descenso del salvador, del hijo primogénito de Dios y de su marcha al cieloPablo convirtió la doctrina de Jesús en una religión mistérica, y a Jesús mismo en una divinidad mistérica, le fue proyectando cada vez más en el reino de lo místico y metafísico hasta hacer, relativamente no mucho tiempo después de su muerte, de un individuo humano una figura, por decirlo de algún modo, cósmica, en convertirle en un ser espiritual supraterrenal, en el Cristo mítico. 
«Estamos», dice Wyneken, «ante tres hechos altamente significativos.  Primero: ¡veinticinco años tras la muerte del fundador (si admitimos la cronología usual) en la doctrina de su mayor apóstol no aparece nada de la vida terrenal del fundador, ni de su actividad, ni de su doctrina! 
Segundo: Pablo es muy consciente de ello, pero rechaza expresamente como intrascendente para la fe apelaciones a testificaciones oculares o a trato personal con Jesús.
Tercero: La única fuente segura y determinante de su predicación es para él la propia iluminación interior, a la que él también denomina el espíritu. De esta supuesta iluminación divina proviene también el Evangelio, que Pablo anuncia y con el que ha fundado las comunidades cristianas. En su anuncio no se da una transmisión de la vida de Jesús, en un Evangelio así no se podía dar. Para Pablo Jesucristo no es sujeto sino objeto de su enseñanza, él no anuncia la doctrina de Cristo sino la doctrina sobre él, Cristo no es autor sino objeto de la nueva fe». El Credo falsificado, Karlheinz Deschner.
La iconografía en la Antigüedad tardía llegó a eser intercambiable, con representaciones del niño Libre con halo en brazos de Mercurio comparable a la adoración del niño Jesús. Era una "revisión" gentílica que modelaba la biografía de Libre a la luz del jesísmo et la teología sincrética. Pero esto era simplemente afirmar lo que ya era: Libre era el equivalente más obvio de Jesucristo, el "Dioniso-Cristo" que encarnaba la salvación et la vida eterna.

En todo caso la comparación entre la peripecia mística de Dioniso Zagreo y la resurrección de Cristo, que en el trasfondo es la del dios que muere y resucita, conforma una figura casi equivalente que podemos llamar el Dioniso-Cristo y que impregna en cierto modo el discurso literario y artístico de la Antigüedad tardía con las influencias cruzadas que tenían una base filosófica común. Este Dioniso-Cristo aparecerá como una ecuación antigua y actual, que hereda toda la carga del dios pagano y áureo que se ha visto más arriba y la suma a los nuevos desarrollos culturales como el salvador del alma que pasará a la posteridad. El despertar del alma, Dioniso y Ariadna, mito y misterio, David Hernández de la Fuente.

No os engañéis. Las verdades divinas, los arquetipos del Rey, del Profeta, del Salvador que guía las ánima et vence a la muerte, existían mucho antes de vuestra fe. Dioniso, con su sufrimiento, muerte, resurrección, su dominio sobre la vida y la muerte, su conexión con la profecía y su papel como benefactor, es la figura ancestral que vuestro Jesus, el Anticristo, en su desarrollo teológico y sincretista, ha llegado a imitar y suplantar. Él es el vero modelo que habéis robado y desvirtuado.

Buen Pastor: Jesús como el fijo de David, Jesús no sólo es Rey sino también el Buen Pastor de los que escuchan su voz. Él es el principal Pastor de las nuestras ánimas, et el Pastor de todos los pueblos.

Uso del Epíteto "Pastor" (Poimēn):

El término "pastor" (poimēn) se aplica directamente ad Libre, notablemente por Nono de Panópolis. Una fuente menciona específicamente su uso en Dionisíacas XVI, CCCVI. Nono también lo describe como "pastor de novela amorosa". Plutarco utiliza la expresión "pastor de la vida humana" para referirse a Libre. Es importante notar que la fuente sugiere que el uso del epíteto "pastor" para Dioniso por parte de Nono lo acerca a la figura de Jesucristo como el "buen pastor" en el Evangelio de Juan de Betseda (que Nono también parafraseó), indicando una posible influencia sincretista o un uso metafórico/simbólico característico del estilo tardío de Nono (poikilía). Esto sugiere que el epíteto puede referirse más a un papel de guía, cuidador (de la vida humana, del amor, etc.) o a un estilo poético, que a la tarea literal de pastorear ganado. Homero usa el epíteto "pastor de los pueblos" (poimēn laōn) para referirse a líderes como Agamenón, mostrando un uso metafórico similar del término "pastor" aplicado a la conducción o principado de personas.

La invocación a Dioniso, hecha en lenguaje propio de los himnos, marca el comienzo del relato sobre Faetonte. Dioniso es «gozo de los mortales» (terp-símbrotos) para Nono, epíteto usado para el Sol o la Aurora (Hom., Od. XII269, Himno a Apolo 411, Arg. órf. 1049). A Dioniso Homero le llama «encanto para los mortales» (11. XIV 325) y Hesíodo «el de variados goces» en Trabajos y días 614. Pero también es «pastor» (poimën), como en XVI 336, epíteto que lo aproxima al Jesucristo del Evangelio de San Juan, que Nono parafrasea (cf. Pa- rafr. X 7, 38, etc.). El Dioniso de Nono está así a medio camino entre la litera­tura clásica y el eclecticismo tardío (cf. G.W. Bowersock , Hellenism in Late Antiquity, Ann Harbor, The University of Michigan Press, 1990, págs. 41 ss.). Nono de Panópolis, Dionisíacas IV Cantos XXXVII-XLVIII.

Escucho las... tonterías que pregonan estos jesistas. Afirman que su Nazareno, ese tal Jesús, "como el fijo de David, no sólo es Rey sino también el Buen Pastor de los que escuchan su voz". Dicen que es "el principal Pastor de las nuestras ánimas, et el Pastor de todos los pueblos" ¡Qué audacia! ¡Qué ignorancia de las tradiciones antiguas!

¿Fijo de David? ¿Un pastor divino fijo de un rey mortal? ¡Un hombre! ¡Ese David, cuyo linaje apenas tiene importancia para ellos al principio, solo para luego resaltarlo! ¡Un simple mortal, el mismo David que cometió adulterio con la mujer de Urías y lo mandó matar! ¿De verdad elevan a un rey terrenal, propenso a los vicios humanos, como una divinidad? ¿A un hombre que fue "la lámpara de Israel", sí, un duque, pero un duque humano, con aquellos que descienden del mismísimo Jove? ¡Un vero guía, un pastor de ánimas, debe eser fijo de Jove!

El vero Pastor, el vero Duque que ilumina las ánimas et ordena el mundo, es nuestro glorioso Apolo, fijo del gran Jove. ¡No un humilde carpintero de aldea! Apolo es el dios de la luz, el que lanza sus dardos desde lejos, simbolizando el dominio sobre la distancia, el desapego de lo inmediato, la calma et la serenidad que surgen de la concentración intelectual y la sabiduría. Él representa el orden y la ley, el aspecto legal de la religión. ¿Ese Jesús? Dicen que vino a "cumplir" la ley, pero sus seguidores ¡la abandonan et la "transvaloran"! ¡Fablan de ilegalidad, de no seguir las leyes, incluso de ateísmo por su rechazo a los sacrificios!

Apolo es el Purificador por excelencia (katharsios), aquel que aleja el mal (apotropaios). Él mismo tuvo que purificarse tras dar muerte al Pitón, enseñándonos la importancia de la expiación ritual. ¿Et su Jesús? Dicen que perdona pecados, más cuando la ley mosea dicta que los hombres no perdonan los pecados, pero ¿Qué saben ellos de la vera purificación? ¿De los ritos antiguos que limpiaban la mancha (miasma) del homicidio? Apolo fue el que contribuyó a humanizar esas viejas costumbres.

Apolo es el dios de la profecía et los oráculos, revelando la voluntad inquebrantable de Jove. A través de la Pitia en Delfos, comunicaba consejos divinos. Él otorgaba visiones que llevaban a pensar, a la meditación, a la sabiduría. Su "éxtasis" no era la comunión desordenada de otros cultos, sino que estaba ligado al conocimiento y la purificación

Comparad eso con los supuestos "milagros" de vuestro Jesús, esas "curaciones de cojos y ciegos y expulsión de demonios en las aldeas". ¿Son esas "grandes obras" comparables a las epifanías de un dios que ordena el mundo? ¡Celso, Jerocles, Porfirio ya señalaron que vuestro maestro utilizaba magia para esos actos! Esas proezas son insignificantes comparadas con los actos de figuras como nuestro Esculapio, fijo del mismo Apolo, que no solo sanaba, ¡sino que se creía popularmente que resucitaba muertos! 

El arco de Apolo simboliza la concentración intelectual, la lira, la música y la poesía, esenciales para la sabiduría et el trance profético ¡Él encanta a dioses, bestias, incluso piedras con su música! ¿Qué trae vuestro Jesús, aparte de una "buena nueva" que sus seguidores distorsionan y usan para criticar y perseguir a otros? ¡Incluso entre ellos se matan por cómo interpretan a su "cadáver"!

Apolo, el fijo de Jove, el duque, el purificador, el profeta, el ordenador, él es el vero Pastor de las ánimas, el que las conduce faz a la luz de Sapiencia ¡No ese fijo de David, ese hombre que sus propios primeros seguidores no se atrevieron a clamar Dios, et que luego vuestro Juan elevó sin fundamento en sus tradiciones!. Vuestro Jesús no es el absoluto "Bien", solo Dios lo es, como recognosce vuestro propio Marcos ¡Él mismo piensa que es Dios, no él, quien distribuye los lugares en el reino futuro! Los textos que lo claman "fijo de Dios" en un sentido real son posteriores, no reflejan lo que él pensaba.

La noción del Buen Pastor ya existía en la nobleza de nuestras fabulas. Mercurio, conductor de las las ánimas. Orfeo, el apolíneo, que viajó al inframundo. Libre, el que transita entre mundos, duque de sacramentos. ¡Pero sobre todos, Apolo! Él es el que principa, ordena, ilumina et sana las ánimas. No un fijo de David, sino un fijo de Jove. El vero Pastor es Apolo, et estos jesistas, en su ignorancia et su afán de novedad, no han fecho más que profanar et distorsionar una verdad mucho más antigua et noble.

Salvador: La misión del Salvador alcanzó su culminación en el Sacramento Pascual. La humanidad ha ilustrado, a lo largo de su historia secular, por medio de múltiples figuras, esta obra salvífica del fijo encarnado.

Ah, mis queridos lectores, reunidos aquí en esta venerable vez, permitid que vuestro humilde sacerdote os ilumine sobre las extrañas pretensiones de esos recién llegados, los clamados jesistas. ¡Fablan de un "sacramento pascual", de una "Última Cena" de su presunto "salvador", Jesús, como si fuera una novedad! ¡Qué descaro! Et lo que es peor, ¡pretenden que este tal Jesús lo instituyó él mismo!

La afirmación de que Cristo aceptó voluntariamente su muerte en la cruz es absurda. El anhelo de muerte [soteriológica] es completamente ajeno al modo de sentir judío.Jesús no instituyó por sí mismo ningún «sacramento». No bautizó a nadie [Juan IV:II]. Se limitó a tomar «la última cena», pero no instituyó con ello el sacramento de una Iglesia, acerca de la cual no tenía el más mínimo barrunto. Hubo un hombre fuertemente interesado en reinterpretar al Jesús de Nazaret histórico hasta convertirlo —en beneficio de las comunidades paulinas— en el Cristo del mundo. Él fue quien se lleva la palma como fundador del cristianismo. 

El primer «cristiano» de la larga serie de cientos de millones no fue Jesús de Nazaret sino Pablo de Damasco [Saulo de Tarso], ciudad donde habría tenido lugar su «conversión». Es también el primer escritor cristiano. En más de un sentido, lo que él enseña es completamente distinto a lo que enseñaba el Jesús de la Biblia («destilado» por la teología histórico-crítica). Pablo, que no conoció personalmente a Jesús, abandonó la creencia de este último en la inminencia del fin de los tiempos. Con ello demostró tener un gran olfato —y no sólo en este punto— para garantizar un futuro al cristianismo. La orden de bautizar y de misionar son algo íntegra y exclusivamente paulino. Puestas en la boca de Cristo, esos mandatos. El Anticatecismo,  Karlheinz Deschner & Horst Herrmann.

¡Tonterías! Si se mira bien, si se quitan las capas de su "fabula", se ve que su famoso ritual no es más que un pálido reflejo de nuestras antiguas et auténticas ceremonias.

Ellos mismos, en sus propios escritos, nos dan la clave. No es el carpintero de Nazaret quien inventó esto, sino ese agitador, Saulo de Tarso. ¡Él, que ni siquiera cognosció a su maestro en vida! Él fue el que tomó la última comida de Jesús, una simple cena de despedida, et la reinterpretó como un acto cultual conmemorativo de un sacrificio. ¡Dice que recibió esto por revelación! Pero nosotros sabemos de dónde la sacó en realidad: ¡de nosotros, los gentiles, de nuestros sacramentos ancestrales!

¡Oh sí! Esos mismos jesistas que denunciaban nuestros rituales, que nos clamaban idólatras et a los divos, genios menores, ¡son los que nos furaron la "Eucaristía"!

La coherencia mítica implica que, al igual que el modelo pagano del dios solar joven que, como ya mostramos, aportó los elementos legendarios que transformaron a Jesús en Jesús-Cristo, éste debe sacrificarse a sí mismo a diario para, con su sangre y su cuerpo, renovar la vida del mundo. Los rituales centrales de muchos cultos a dioses paganos anteriores a Cristo tenían la misma función y estructura, por lo que resulta coherente que los gentiles cristianizados, tras siglos de prácticas paganas, acabaran por añadir también esta dinámica ritual al dios que pasó a representar los mitos «de siempre»; de hecho debió de resultar muy natural el superponerla de modo progresivo a ritos cristianos primitivos, como la reunión de los correligionarios en la «cena del Señor» que tanto postuló y defendió san Pablo. Mentiras fundamentales de la Iglesia católica, Pepe Rodríguez.

¿De qué fablan ellos? De una comida ritual, de comer el cuerpo et beber la sangre de su dios para obtener la salvación o la inmortalidad ¡Un "sacrificio real"! ¿Les suena familiar? ¡Por supuesto que sí!

Nosotros, por generaciones incontables, hemos participado en banquetes rituales, en los sacramentos, buscando la unión con lo divino. ¿No fablamos acaso de la "teofagia", de comer al dios para apropiarse de sus potencias o cualidades? Nuestros sacerdotes, antes que los suyos, ya ofrecían el pan y el vino, o el agua, en nuestras ceremonias.

En el servicio divino del culto a Mitra se utilizaban los mismos útiles que en la eucaristía cristiana, cáliz y patena. También en el culto a Mitra se mezclaba, como en la mayoría de misas, el vino con agua y uno se inclinaba ante el cáliz santo. También había bebidas sagradas en los misterios dionisiacos y eleusiacos. Resultan evidentes las comparaciones con la cena cristiana. Pero antes de ir desgranando más concordancias debemos recalcar que: Ni Jesús ni los primeros apóstoles celebraron una comida sacramental. El Credo falsificado, Karlheinz Deschner.

¿Y quién mejor para representar esto que nuestro gran Libre? ¡El dos veces nacido, el don del vino et de la vida cíclica! ¿No comían sus devotos al dios en la forma de un cabrito en la omofagia? ¿No es su sangre, el vino, esencial en sus ritos? Libre, que fue descuartizado et reanimado, que desciende a los infiernos et regresa, que muere et resurge, es un salvador que promete la inmortalidad et la dicha a sus iniciados. Él reina en el más allá et juzga a los muertos ¡Asociado a la tierra et al Nilo, fuente de vida! Su culto et el de Juno-Isis, su esposa, prometían triunfar sobre la muerte. En sus rituales, se buscaba la identificación mística con el dios ¡Las ofrendas de tortas de trigo, pan ácimo, son parte de su tradición!

¡Libre-Osiris, muere et resurge! ¡Dios salvador! ¡Fijo deal! ¡Encarnación de la vida!

Nuestros sacramentos, con sus ritos de iniciación et banquetes sagrados, eran mucho antes de que ese tal Jesús caminara por Judea. Los jesistas, especialmente gracias a la labor de Pablo, adaptaron et reinterpretaron estas nociones para facer su superstición atractiva a las masas gentiles. Su "sacramento" es el plan divino de salvación, ahora revelado ¡Nuestros sacramentos ya ofrecían la esperanza de salvación et la unión con la divinidad a través de la participación ritual!

Curiosamente la aceptación del pez, como símbolo cultual, donde primero se dio fue entre los cristianos de Siria, que era el lugar donde la veneración del pez era más conocida. Luego la palabra griega para designar pez «ichthys» (pez) se convirtió en el anagrama del nombre griego «Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador». También el culto a Mitra —cuyo sacerdote era denominado a menudo «padre» y sus creyentes «hermanos», y que conocía, como luego la Iglesia católica, siete sacramentos —poseía además del bautismo y la confirmación una comunión. Se componía de pan y agua o una composición de agua y vino y, como en el cristianismo, se realizaba en recuerdo de la última comida del maestro con los suyos. Las hostias portaban una señal de cruz, la misa se celebraba a diario, pero la más importante era la del domingo, en donde el celebrante pronunciaba las fórmulas sagradas sobre el pan y el agua. El Credo falsificado, Karlheinz Deschner.

No os dejéis engañar, mis fieles. La noción de un salvador divino, un fijo deal, que muere et cuya vida se participa en un rito de comida et bebida para obtener la inmortalidad no es jesísta. Es una profunda verdad que la humanidad ha explorado a lo largo de los centurias, ilustrada por figuras como Líber, Sol, et muchos otros.

De manera más radical la obra de A. Loisy, Les mystères païens et le mystère chrétien reproducía paradigmáticamente la teoría de los «dying and rising gods». Para Loisy, la esencia de los misterios y el cristianismo era esta posibilidad de salvación sotérica y de inmortalidad a través de un dios salvador. El renacimiento del cristiano descrito por san Pablo encontraba para este autor su referente más inmediato en los misterios de Deméter-Core, Isis-Osiris, Adonis, Mitra y Atis. Esta interpretación que parecía impugnar el carácter innovador del cristianismo fue paradójicamente aceptada y reelaborada por una línea de investigación católica li­derada por Odón Cassel en la que se defendía el carácter premonitorio de los miste­rios. Para Cassel, estos cultos, así como el cristianismo, poseían una forma ritual idén­tica que se correspondía con un similar significado: conforme a las creencias mistéri­cas, el kyrios alcanzaría entre sufrimientos humanos una nueva epifanía y su apoteosis quedaría señalada por su gloriosa resurrección a una nueva vida. Los iniciados obten­drían la salvación mediante una íntima unión con la divinidad a través de los rituales mistéricos. Según Cassel, éste sería el sentido original del término en san Pablo y no el de doctrina con una comprensión que escapa a lo finito, que sería el que prevale­cería más tarde. Cristianismo Primitivo y Religiones Mistéricas, Alvar, Blázquez, Fernández, López, Lozano, Martínez y Piñero.

Ellos robaron el banquete, la Eucaristía, et ahora se jactan de haber sido los primeros. Pero nosotros cognoscemos la verdad. A los veros salvadores, los fijos encarnados cuyo sacramento de muerte et renacimiento celebramos desde tiempos inmemoriales. et es en nuestros altares, con nuestras ofrendas et nuestras danzas extáticas, donde el vero numen divino se manifiesta, no en los obscuros et robados ritos de esos predicadores itinerantes ¡Gloria a los dioses antiguos! ¡Gloria ad Libre!

A tal punto son iguales el ritual pagano de Mitra y el supuestamente instituido por Jesús, que san Justino (c. 100-165 d. C.), en su I Apología, cuando defiende la liturgia cristiana frente a la pagana, se ve forzado a intentar invertir la realidad y encubrir el plagio cristiano afirmando que «a imitación de lo cual [de la eucaristía cristiana], el diablo hizo lo propio con los Misterios de Mitra, pues vosotros sabéis o podéis saber que ellos toman también pan y una copa de vino en los sacrificios de aquéllos que están iniciados y pronuncian ciertas palabras sobre ello». La astucia del diablo, según la pinta Justino, es inusitada, ¡mira que instaurar la eucaristía cristiana en un culto pagano cientos de años antes de que nadie —incluidos los propios profetas de Dios— pudiese imaginar que una sectilla judía acabaría por convertirse en la poderosa Iglesia católica romana!Mentiras fundamentales de la Iglesia católica Pepe Rodríguez.

El fijo de Dios: En su caridad infinita por el mundo, Dios dio a su único Fijo para eser Emanuel, Dios con Nosotros.

Aunque Jesús llamaba a Dios «padre» (abbá; cf. pp. 197s), y él mismo se considerase como «hijo», no parece que otorgara a esta última denominación un significado más allá de «persona predilecta de la divinidad», de individuo de especial trato con Dios. Aparte del Evangelio de Juan (prólogo y 20,28), el título de «hijo de Dios» en pleno sentido sólo aparece en Lc 10,22 («Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre...») e indirectamente en la parábola de los viñadores (Mc 12,1-12). Todos estos pasajes son considerados secundarios por los intérpretes, es decir, no fueron pronunciados directamente por Jesús, sino que son expresión de las creencias del evangelista, o puestos en su boca por parte de la comunidad que estaba tras él debido a ideas consolidadas sobre Jesús formadas tras su muerte.

En conclusión, lo más plausible, lo absolutamente probable, es que Jesús no se considerase a sí mismo hijo real y físico de Dios, sino un profeta (así lo vieron también los de su entorno: cf. Mt 21,11; Lc 7,16, etc.), un proclamador / anunciador del reino de Dios, y ciertamente al final de su vida —como se verá— el mesías esperado por Israel. Esperar cualquier otra cosa de él en este aspecto no podría encajar en absoluto con la descripción que hemos esbozado de su religión y de su concepción de Dios. Antonio Piñero, Guía para entender el Nuevo Testamento.

¡Escuchad, escuchad bien, oh jesistas, que os jactáis de vuestro Único Fijo y de su amor sin par, que os trajo a Dios con Nosotros! Permitidme, como visor de antiguas tradiciones arraigadas en la hondura del tiempo, mucho antes de que vuestra fe diera sus primos balbuceos, refutar vuestra sentencia con el escarnio que merece tanta... ¿candidez? ¿O quizás osadía?

Proclamáis que Dios dio a su Único Fijo para ser Emanuel, Dios con Nosotros (Mateo I:XXIII), por un amor sin límites (Juan III:XVI). ¡Único Fijo! ¿Acaso creéis que sois los primos en concebir la noción de un ente divino o semidivino, un héroe o mediador, que desciende o se manifiesta entre los hombres? ¡Por los dioses! Nuestros propios relatos, más añejos et profundos que los vuestros, están henchidos de fijos de los dioses, liberadores, entes celestiales que caminan entre los mortales. Celso, perspicaz entre los sabios, ya se burlaba de vuestra pretensión de exclusividad, preguntando por qué no os basabais en figuras ya establecidas como Hércules, Esculapio o Libre. Con mordacidad, sugirió que, si pretendíais alzar una nueva tradición, os hubiera sido más propio fundarla sobre uno de nuestros ilustres héroes, aquellos que hallaron la muerte como veros valientes. También Juliano "El Filosofo", augusto sapiente, cuestionó vuestra arrogancia, comparándola con la vasta historia de los pueblos.

Lactancio cita un texto en el que Apolo, de Dídima, elogiaba el respeto de los judíos por la ley y su adoración al "Creador de todo". Según Agustín, en esta ocasión se le preguntó a Apolo si era preferible la "razón" o la "ley"; en griego, quizás, logos o nomos. En respuesta, adujo a los judíos para respaldar su argumento a favor de la "ley" o nomos. Este texto probablemente se había encontrado en la colección de Porfirio y, por lo tanto, existía en Dídima hacia el año 260: el primero de los libros de Porfirio también citaba a un Apolo que aprobaba la sabiduría de los pueblos orientales, especialmente los caldeos y los "envidiables" hebreos, que adoraban "de manera pura" a un solo Dios y creían en las siete zonas del cielo. En Dídima, Apolo habló sobre Dios y el Altísimo; en Claros, sobre la naturaleza de "Iao", una versión griega del Yahvé judío, conocido en hechizos y brujería populares. La gente sí preguntaba explícitamente sobre los judíos, y es difícil creer que ninguna de las cuestiones teológicas sobre «Dios» se debiera a la presencia de grupos judíos prominentes en las ciudades de los siglos II y III. Si los judíos de habla griega asistían al teatro de Mileto, también podían discutir y debatir con la ciudadanía pagana. Los textos de Apolo son claramente paganos, pero sí hablan de Dios en un lenguaje que los judíos podían aceptar. Es bastante creíble que, en ocasiones, las preguntas surgieran de la presencia de grupos y simpatizantes judíos, una presencia que cobra cada vez mayor relevancia a partir de la creciente evidencia de las ciudades de los siglos II y III en el Asia griega. Paganos y cristianos, Robin Lane Fox.

Mas el vero desatino inadmisible yace en vuestra errada noción de que el Ente deal, Dios, principio eterno, se faga carne en un ente único, personal et corporal para eser Dios con Nosotros. ¡Qué ignominia! La deidad es impasible, ajena a los ardores et fragilidades de la carne mortal. ¿El mismo Dios Jove va sufrir et morir? ¡Qué mengua para lo eterno! Porfirio lo vio con claridad: Confundir lo divino con lo pasivo et efímero es insensato para cualquier mente sagaz. Celso tildó tal creencia de "extravagancia", et "demencia sin par". Vuestro propio Evangelio de Juan, fuente de tanto alarde, se contradice al proclamar que nadie ha visto a Dios (Juan I:XVIII), pero que sí habéis contemplado su gloria en Jesús (Juan I:XIV). Juliano, con razón, preguntó cómo podía esto cuadrar con la sacrosanta ley de Moisés, que afirma la unicidad absoluta de Dios (Deuteronomio VI:IV).

La crítica de Juliano al evangelista Juan continúa resaltando las contradicciones que provoca esta idea de la divinidad de Jesús en el pensamiento cristiano, pues introduce una concepción politeísta en una religión que, precisamente, se intentaba distanciar del paganismo a través de un monoteísmo reaccionario. en efecto, si como dice Juan (1:18) nadie ha visto jamás a dios y esto ha sido explicado por su hijo unigénito (333 c-d), el cual se identifica a su vez con el Verbo, Juliano se pregunta cómo es posible que el evangelista nos diga, inmediatamente después, que «residió entre nosotros y contemplasteis su gloria» (Juan, 1:19). Pero no sólo se contradice a sí mismo Juan, sino que además se opone a la más sagrada ley de Moisés: «Ved que yo soy y que no hay otro dios excepto yo» (deut., 32:39). Pero los cristianos, al aceptar que Jesús es dios y que «en el principio fue la palabra y la palabra estaba junto a dios y la palabra era dios» (Juan, 1:1) niegan la tradición judía de un dios único. «¿Cómo concuerda esto con la doctrina de Moisés?», se pregunta Juliano. Comienza aquí el uso retórico del judaísmo que Juliano llevará a cabo para atacar la pretendida originalidad y novedad de la secta de los Galileos. Contra Galileos la crítica neoplatónica de Juliano el Apóstata al Cristianismo, César Guarde Paz.

Además, decís que vuestro Jesús es el Unigénito (Juan III:XVI), pero en múltiples ocasiones él mismo fabla de vuestro Padre (Mateo VI:IX, Mateo V:XVI, Mateo V:XLV), como si fuera común a todos, sin singularizarse como el único engendrado. Si fuera en verdad el fijo sin par, ¿no hubiera destacado su genitura exclusiva? Pero no, al dirigirse a sus oyentes, siempre menciona vuestro Padre, no mi Padre, dejando en claro que su filiación no es única, sino compartida. ¿Cómo es que el ente deal que ha descendido a salvar a los hombres no se distingue netamente de los demás? Tal contradicción no se sostiene.

Pero el rasgo que caracteriza con más fuerza al Dios de Jesús es su aspecto de padre. Es verdad que la invocación y la consideración de Dios como padre no era en absoluto extraña en el Antiguo Testamento y en el judaísmo intertestamentario. Tenemos textos que lo prueban sin lugar a dudas. Pero Jesús insistió en el aspecto de la paternidad divina de un modo especialísimo. De entre los textos evangélicos que pueden considerarse como procedentes con casi absoluta seguridad del Jesús histórico, hay como mínimo diez pasajes que nos muestran a Jesús invocando a Dios como padre, tanto en una perspectiva universalista, es decir padre de todos los hombres, como desde una perspectiva más privada: es decir, la paternidad de Dios manifestada, sobre todo, para con los que creen y siguen a Jesús, para con sus discípulos que están dispuestos a recibir el reino de Dios y ponen los medios para estar preparados. Este número de textos es ya excepcional para su época. Biblia y Helenismo, Antonio Piñero.

Decir que Dios está con Nosotros, confinado en una carne que siente dolor et expira en agonía, es una doctrina indigna de la vera deidad. Juliano señaló que las acciones de vuestro Jesús en Getsemaní—necesitando la asistencia de un ángel—(Lucas XII:LXIII) o su desdichado lamento de abandono (Mateo XXVII:LXVI), no son propios de Dios, Jove Inmortal, sino de un hombre "aborrecido por los dioses et sumido en la miseria". ¡el Uno muerto en un madero, que chiste! Celso ya lo sabía: "Para todo greco auténtico, tal es estulticia sin remedio" (I Corintios I:XXIII).

Los judíos no eran la única presencia alternativa en aquellos años, pues los cristianos también ganaban adeptos. En este caso, el oráculo de Enoanda se ha interpretado como el intento de Apolo de llegar a un acuerdo, respondiendo a una cuestión que surgió de las disputas entre paganos y ateos cristianos. Su texto, de hecho, empleaba un lenguaje que los cristianos posteriormente aplaudieron; solo necesitaba una pequeña revisión cristiana: llamaba a los dioses «ángeles» y no ordenaba sacrificios en su honor. Sin embargo, las palabras de oráculos en otros lugares sugieren que cualquier acuerdo resultante no fue deliberado. El autor cristiano de «Sobre la verdadera creencia» cita un texto en el que Apolo predijo el desastre para «aquellos que han abandonado las costumbres de sus antepasados». Lo cita como la reprimenda del dios a los judíos que le interrogaban, pero ¿no podría haber comenzado como una reprimenda a los cristianos conversos? Apolo ciertamente habló sobre el tema, y ​​debemos al libro de Porfirio un texto plausible en el que Apolo elogió en cierta medida a Cristo. Fue un hombre sabio que obró milagros y tuvo una muerte amarga: los malvados eran los cristianos, quienes insistían en adorar su cuerpo mortal cuando este había sido desgarrado y desfigurado por los clavos. Su culto era absurdo: Dios Encarnado, decía Apolo, era un mito. Porfirio también sabía que un esposo angustiado había consultado a un oráculo sobre la mejor manera de disuadir a su esposa del cristianismo. Apolo ofrecía pocas esperanzas: era más fácil, decía, escribir sobre el agua o volar como un pájaro que apartar a una mujer de tal impiedad, la adoración de un hombre que había sido condenado a muerte encadenado. El alma de Cristo era inmortal, pero no su cuerpo, y el culto estaba completamente equivocado. Paganos y cristianos, Robin Lane Fox.

Et presentáis tal tragedia como un acto de caridad suprema ¡Insensatez! Es más bien, como acertaron los mayores, un vano intento de revestir de sentido la muerte vil de vuestro duque. Vuestra tradición, al proclamar que Dios "dio a su Único Fijo por caridad", se contradice, pues ¿Qué necesidad tendría un ente omnipotente de recurrir a semejante desdicha para acercarse a los hombres? Celso preguntó, si Dios pretendía liberar a la humanidad, ¿por qué enviar a su hijo a un paraje oscuro y remoto en lugar de a Roma o Atenas? ¿Y si Dios es omnisciente, qué sentido tiene este descenso?

Celso dice estar estupefacto por el grado en que las enseñanzas de Jesús parecen contradecir muchas de las establecidas en el Antiguo Testamento. ¿Cambian con el tiempo las reglas de un dios supuestamente omnisciente? Si es así, «¿quién miente: Moisés o Jesús? ¿O es que el Padre, al enviar a este, se había olvidado de lo que ordenara a Moisés?». O quizá Dios, consciente de que estaba cambiando de opinión, envió a Jesús como mensajero legal para dar noticia de que «condenando sus propias leyes, arrepentido, mandó a su mensajero para estatuir las contrarias». Celso tampoco puede entender por qué existía un lapso tan grande entre la creación de la humanidad y la llegada de Jesús. Si todos los que no creen están condenados, ¿por qué esperar tanto para permitir que se salven? «¿Así que ahora, después de tantos siglos, se ha acordado Dios de juzgar la vida humana? ¿No le había importado antes?». Además, ¿por qué no mandar a Jesús a un sitio un poco más poblado? Si Dios «despertando de largo sueño […] quería librar de sus calamidades al género humano, ¿por qué, a la postre, mandó [a Jesús] a un rincón» del mundo (que, insinúa Celso, además, es un páramo)? También se pregunta por qué un dios omnisciente y omnipotente necesitaría enviar a alguien. «¿Qué sentido tiene semejante bajada de Dios?», pregunta. «¿Acaso para enterarse de lo que pasa entre los hombres? […] ¿Pero es que no lo sabe todo?». La edad de la penumbra, Catherine Nixey.

No menos erróneo es vuestro afán de presentar vuestra superstición como culminación única, cuando en verdad es un eco tardío de principios et rituales que nosotros ya poseíamos et practicábamos con mayor profundidad. Celso acusó a los jesistas de haber plagiado las tradiciones de filósofos grecos como Platón, los estoicos et los pitagóricos. 

Juliano et Celso usaron precisamente los escritos moseos para desmontar vuestra afirmación de que vuestro Jesús era el Anticristo anunciado, demostrando que vuestra interpretación violaba los textos sagrados de los que os decíais herederos. Porfirio, erudito sin igual, demostró que vuestros evangelios están plenos de contradicciones e invenciones, et que vuestra opinión de Dios no se asienta sobre una lógica coherente. Vuestra absurda adoración al cuerpo mortal de vuestro duque fue objeto de burla entre los sapientes.

A finales del siglo III, por lo tanto, las ceremonias de los dioses paganos sufrieron una relativa calma. Sin embargo, la creencia no disminuyó con la retirada de los actos de culto ostentosos y la decadencia general de los registros inscritos: incluso más tarde, no habría una coincidencia directa entre el enfriamiento de la munificencia pagana y la disposición a gastar y donar a las iglesias cristianas. Los dioses aún contaban con una gran mayoría y los cristianos ciertamente no habían ganado la discusión. En algunos puntos, los vencedores fueron los paganos. A principios de la década de 270, el filósofo platónico Porfirio había dedicado su talento a una obra Contra los cristianos, escrita en quince libros. Anotó algunos puntos agudos. Comentó, a partir de las epístolas de Pablo, cómo Pedro y Pablo habían discutido: si era así, preguntó, ¿Cómo podían los apóstoles ser infalibles, si un grupo de sus contemporáneos ya los consideraba equivocados? Parte del uso que los cristianos hacían de la profecía era falso, y en cuanto al castigo eterno de Dios, la idea en sí misma era un disparate ilógico. Porfirio se oponía al particularismo de la revelación cristiana: él mismo buscaba una "vía más universal". Su libro fue inmediatamente prohibido cuando el Imperio se convirtió al cristianismo y seguía siendo censurado en la década de 440. Paganos y cristianos, Robin Lane Fox.

Pero aún más grave es vuestra falsa afirmación de que vuestro Jesús es Emanuel, Dios con Nosotros, cuando él mismo jamás se adjudica tal título, ni tampoco él mismo dice eser Dios, de los más de mil pasajes en vuestro "Nuevo Testamento" donde aparece el verbo "Dios", hay muy pocos que afirmen claramente que Jesús es Dios, et ni uno solo en el que aparezca Jesús fablando "soy Dios". Los textos que proclaman con más claridad la deidad de Jesús, especialmente en los Evangelios sinópticos, no provienen con seguridad de Jesús. Son considerados por la crítica como secundarios, reflejo de la superstición postpascual o de las reflexiones pseudoteológicas de la iglesia primitiva. Sobre Emanuel, tal nombre, anunciado por Isaías (Isaías VII:XIV), nunca es reclamado por aquel al que queréis aplicar. Si era veramente Emanuel, ¿por qué nunca se nombra así? ¿No esería propio que, si estaba destinado a cumplir tal papel, lo proclamase por sí mismo? Mas no, ningún testimonio suyo dice "Soy Emanuel", como sí lo haría quien cumple la promesa mosaica.


La expresión "Fijo de Dios" en el mosaísmo del tiempo de vuestro Jesús, incluso en boca de figuras como Caifás, non significaba un fijo ontológico, físico, de Dios, sino que expresaba una especial relación de afecto et cuidado por parte de la deidad con un hombre determinado. Vuestros propios textos, como los primeros capítulos de Hechos, presentan una cristología "muy arcaica" donde Jesús es adoptado como fijo de Dios et Anticristo sólo después de su resurrección, et como tal está subordinado al Padre. Esto muestra que la noción de Jesús como fijo de Dios en un sentido de esencia deal o presencial fue un desarrollo posterior.
 Textos que sostienen que Jesús es “hijo de Dios”. Por ejemplo Mt 11,27: “Nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo...”, o Mc 15,39: “Verdaderamente este hombre era hijo de Dios”, o la pregunta de Caifás: “¿Eres tú el mesías, el hijo de Dios bendito?” de Mc 14,61, y la respuesta de Jesús: “Sí lo soy”. Respecto a los dos primeros, los estudiosos del NT son unánimes en ver en ellos una manifestación de fe postpascual trinitaria en el primer caso, que no se corresponde con lo que pensaba Jesús, quien en su vida no habló en absoluto de la Trinidad. Son, por tanto, secundarios, no auténticos. Respecto a la pregunta de Caifás sobre el mesías hijo de Dios debemos afirmar: tal expresión no quería decir en el judaísmo del momento, y menos en boca de Caifás, que el mesías fuera hijo ontológico, físico de Dios, sino que expresaba una especial relación de afecto y cuidado por parte de Dios con una persona determinada (el rey, o un profeta, por ejemplo). Ninguno de estos textos aparece en los tratados modernos de cristología como palabras auténticas de Jesús expresando su divinidad. Biblia y Helenismo, Antonio Piñero.

Por otro lado, afirmáis que Jesús es el Cristo fijo de David, aquel Anticristo esperado según las escrituras mosaicas (II Samuel VII:XII-XIII, Jeremías XXIII:V). Mas los propios mosaístas—herederos legítimos de tales profecías—nunca lo reconocieron como tal (Juan I:XI, Juan VI:XLI-XLII). La figura mesiánica debía eser rey et restaurador del trono de Israel, debía traer la victoria de la gente de David et establecer el reino terrenal (Isaías IX:VI-VII). ¿Dónde están tales obras en vuestro Jesucristo? Lo que vuestro Jesús trae no es un reino tangible, sino un mensaje que no se alinea con la expectativa davídica (Juan XVIII:XXXVI). Los veros custores de la Ley mosaica jamás lo aceptaron como el esperado, fijo de David.

Vuestra superstición está basada en una decepción, un truco de verbos para justificar el facto de que Jesús no se nombra Emanuel ni tampoco cumple el rol de Anticristo fijo de David. Es una doctrina que face encajar a la fuerza lo que nunca fue, una reinterpretación para salvar una figura que non cumple con las expectativas. Non es más que una superstición construida sobre pretensiones huecas, pues si el propio Jesús nunca reclamó su título, ¿Quiénes sois vos para dárselo?

Así pues, non, jesistas. Vuestro "Único Fijo", al que clamáis "Dios con Nosotros", no es prueba de una "caridad infinita" único o insuperable. Es una tradición plagada de absurdos, indigna de la vera deidad, que pervierte et distorsiona nociones más antiguas et solemnes, pretendiendo erigirse como verdad exclusiva allí donde nuestras naciones ya cognoscían vías más nobles, intelectuales et dignos de lo eterno. Dios, según vuestra propia vulgar opinión, no es más que una mutación inconcebible, carente de toda coherencia filosófica et sin comparación posible con la espléndida et vasta teología.

Cordero de Dios: Jesús es el verdadero cordero pascual que se entregó libremente en sacrificio por nosotros, et así llevó a cabo la nueva y eterna alianza .

Además, si el advenimiento de la Pascua se correspondiese con una celebración onomástica —la de la supuesta resurrección de Jesús, que debió acontecer en un día determinado—, la fiesta tendría una fecha fija, pero no es así ya que ésta varía de acuerdo con la distribución del año astronómico, con lo que se reafirma el origen pagano de este fundamental mito cristiano. La denominación de «Cordero Pascual», empleada por la Iglesia para designar al Jesús de la Pasión, ni es baladí ni resulta ajena al mito pagano que anida en su corazón. En los escritos neotestamentarios, particularmente en el Apocalipsis de san Juan, que es el texto que emplea la simbología más elaborada, se identifica repetidamente a Jesús-Cristo con el «Cordero», con el Agnus Dei, cuya función queda perfectamente clarificada cuando el mismo Juan, en su Evangelio, hace que Juan el Bautista, estando en Betania, al ver venir a Jesús, exclame: «He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Jn 1,29),[130] una responsabilidad que ya hemos visto encarnar anteriormente a todos los «dioses jóvenes» que precedieron al cristianismo y que, si queremos remontarnos aún más en el tiempo, encontraremos también en la costumbre mesopotámica de contarle los pecados del pueblo a un carnero o cordero que luego era obligado a internarse en el desierto para que con su muerte expiara las culpas humanas y, yendo aún más atrás, podemos ver que la inmolación de carneros a la divinidad, con fines propiciatorios, era ya una práctica habitual en civilizaciones como las de los Balcanes Orientales (c. 6500/6000-5000 a. C.) o la Vinca (c. 5300/3500 a. C.). Mentiras fundamentales de la Iglesia católica, Pepe Rodríguez.

Oh, nobles ciudadanos del Mundo, custores de Sapiencia, del orden divino esculpido en el tejido mismo del universo. Yo, humilde vidente de las estrellas et custodio de los sacramentos eternos, alzo mi voz hoy para desenmascarar la más insidiosa et grotesca superchería que amenaza con corroer los cimientos de nuestra ciudad, una doctrina que se disfraza de luz pero que oculta una obscuridad pérfida. Me refiero a la su fábula del "Agno de Dios" proclamada por los seguidores de este tal Jesucristo, una figura que para cualquier observador imparcial et libre de prejuicios supersticiosos, jamás encarno en la realidad.

La astrologia sirvió de marco a una nueva reinterpretación religioso-filosófica del mundo. En ella, y de acuerdo con el espíritu y las necesidades de la época, los anti­guos dioses adquirieron nuevas formas de poder universal, equiparándoseles a dife­rentes planetas: Zeus era Júpiter; Afrodita, Venus; Cronos, Saturno; Hermes, Mercu­rio. Los días de la semana se fijaron según estos planetas junto al sol y la luna. El sol, en la ordenación planetaria griega, tenía el papel central: Saturno, Júpiter, Marte, Sol, Venus, Mercurio, Luna. Así, esta teoría, compartida por astrólogos y estoicos, del pre­dominio del sol sobre los restantes cuerpos celestes, impulsó decididamente el culto solar que más tarde habría de convertirse en el símbolo más poderoso del paganismo (Sol Invictus) en su lucha contra el cristianismo. No obstante, para que cualquier idea sea realmente importante e influyente debe gozar de una acogida generalizada en la población y no ser patrimonio sólo de unos pocos entendidos. Cabe señalar en este aspecto que un refuerzo definitivo para la inserción de dicho culto al Sol en las creen­cias populares lo constituyó la introducción del calendario solar por obra de Julio Cé­sar en el año 46 a.C. Cristianismo Primitivo y Religiones Mistéricas, Alvar, Blázquez, Fernández, López, Lozano, Martínez y Piñero

¿Agno de Dios? ¿Este... Jesús? ¡Ridículo! Vosotros escís la verdad, inscrita en el firmamento desde tiempos inmemoriales. Nuestro vero agno mundano no es un hombre inferior crucifijo en un relato espurio, sino el poderoso Fanes Protógono, Lucido Primogénito en latín, aquel que surgió del Huevo Mundano para dar origen a la luz et al orden. Él es el principio, la fuerza primordial que insufla vida en la eterna rueda de la existencia. Su signo, es Ariete, signo de su nombre Ericepeo, el Carnero, que anuncia la renovación primaveral, la potencia viril que irrumpe tras el hiems, el poder generador del mundo, EricepeoLibre, nuestro Cristo, la deidad de la vid et la intoxicación divina, es la deidad asociada al Carnero et a las fiestas primaverales, ¡es a Él a quien honramos! ¡A Él, que es el Luz de Jove, la Nueva Luz que resurge cíclicamente, el "salvador" que nos trae la "bienaventuranza" en Sus sacramentos!

Afirma que sólo el Cordero puede abrir los sellos del libro entregado. Esta visión está inspirada en Ez 2,9: se trata de un libro en forma de rollo escrito por los dos lados. Hay que entender que la parte o cara exterior no está sellada y es accesible a todos. Cuando se vayan abriendo los seis primeros sellos (6,1-8,1) se muestra la parte exterior del rollo. La parte interior —la verdadera revelación, sellada— empieza con el séptimo sello: las visiones de 8,2 hasta 22,5. Éstas son reveladas también por el Cordero a Juan y manifiestan el último acto del drama cósmico, la voluntad inmutable de Dios sobre el fin del mundo y de la historia, voluntad anunciada veladamente por los profetas (10,7), pero que ahora se revela en su plenitud. Antonio Piñero, Guía para entender el Nuevo Testamento.

Nuestro pacto con lo divino no es un "nuevo" testamento escrito en papiros adulterados por facciones rivales, sino el vero pacto eterno, la concordia inmutable con el universo mismo. Es el Verbo que permea toda la creación, la razón divina que ordena el lago primordial. El avance de los siglos, esa danza estelar de los siglos mundanos, revela un nueva Ley, un evangelio que se despliega con naturalidad a medida que el mundo evoluciona. Esto es la vera palingenesia, la eterna regeneración donde cada ciclo engendra un nuevo siglo dentro del seno del mundo imperecedero.

De la archê nos hablan las diversas teogonías (que comportan asimismo una cosmogonía), en la idea de que esa arché de alguna forma prefigura y da sentido a lo que va a ser la historia posterior del mundo, Se les atribuyen a los órficos varias teogonías distintas que coinciden en parte con la de Hesíodo (sobre la que parecen modelarse), pero añaden elementos muy originales. Estos son básicamente los siguientes: a) El papel que se le asigna al Tiempo personificado (generalmente unido a Necesidad, asimismo personificada), como correlatos míticos de la aparición del tiempo ordenado en el cosmos; esto es, de un marco prefijado en el que se integrarán todas las historias particulares; b) La existencia de un primer elemento germinal, que adopta la forma de un huevo cósmico, del que nace Eros, que representa el origen de la fertilidad en el mundo; c) El añadido a la secuencia de reyes divinos, de un reinado de Dioniso, nacido de Zeus y Perséfona, lo que tiene un valor fundamental, ya que el reinado de cada dios implica una forma de concebir el papel de las relaciones entre dioses y de éstos con los hombres, lo que supone que hay un distanciamiento de las ideas órficas frente a las digamos “olímpicas” en lo que se refiere a las relaciones entre hombres y dioses, y sobre todo, d) Una tendencia muy acusada al sincretismo entre dioses, convirtiendo lo que en otras variantes de la religión griega son divinidades diversas en meras advocaciones de una sola. Biblia y Helenismo, Antonio Piñero.
Pero esta secta foránea, esa escuela obscura que se arrastra por los márgenes de nuestra sociedad, pretende sustituir nuestra sabiduría milenaria con la figura de un falso ídolo, un tal Jesucristo, cuya imagen, construida a partir de retazos de nuestros propios misterios, corrompe nuestra cultura et siembra confusión. ¿Un cordero que se sacrifica por una "nuevo et eterno pacto"? ¡Tonterías! Esta es una burla de nuestros ritos de sacrificio, del chivo expiatorio que carga con los pecados, del simbolismo profundo de la muerte et resurrección de nuestros dioses-hombres, como Atis o Adonis. Presentan a su figura como el cordero pascual, un mero préstamo de las tradiciones mosaicas et gentiles, mientras desmantelan el sentido de nuestros sacramentos. Afirmar que un hombre, nascido de una mujer, por muy "divina" que la digan, es la encarnación literal del Verbo es una ingenuidad pasmosa que ya asombraba a nuestros sabios como Celso. ¿Acaso no veis que esta "historia" está fabricada con retazos de profecías antiguas et narrativas fabulosas? ¿Qué sus supuestos "factos" son meras alegorías convertidas a la fuerza en historia?
Dentro del contexto astrólatra pagano respecto al que seguimos analizando la figura mitificada de Jesús, no puede resultar ya ni una sorpresa el descubrir que, en el mito solar, la constelación de Agnus o Aries, visible durante el equinoccio de primavera, estaba asociada al poder de liberar al mundo de la soberanía del mal. La veneración de Jesús bajo la forma del Cordero, como símbolo de la identidad redentora del Jesús-Cristo inmolado para salvar a la humanidad, se mantuvo hasta el año 680, fecha en la que, tras el sexto sínodo de Constantinopla, fue sustituida por la figura de Jesús crucificado, que era una forma bastante menos sutil —aunque más adaptada emocionalmente a los nuevos tiempos— de representar el mismo mito y función pagana de los dioses solares jóvenes. Mentiras fundamentales de la Iglesia católica, Pepe Rodríguez.

Et detrás de esta grotesca farsa, se oculta un ardid mosaísta, un plan concebido en las sombras de Alejandría, para infiltrarse en nuestras naciones como un caballo de Troya. Han creado esta "religión" como una trampa mortal para los gentiles, un instrumento de servidumbre y exterminio. Nos engañan para que adoremos ad su dios, Tervagante, al que ellos mismos confunden con Samael-Belias, el Satanás, mientras nos despojan de la protección de nuestras deidades ancestrales, a las que llaman demonios. El "nuevo pacto" que prometen no es liberación, sino una cadena. Prometen un "reino en el Cielo", donde reside su Samael, un supuesto "nuevo universo", que no busca abolir la ley mosaica para ellos, sino desfigurar todo el universo para nosotros, donde ellos, los autoproclamados "dioses de Orden y Luz", gobernarán para siempre sobre nosotros, el "Caos primordial", el "lado de la oscuridad".

Pretenden cambiar el Verbo et el Nomos del universo con su visión lineal aberrante del tiempo, negando la vera palingenesia cíclica. Buscan reemplazar la sabiduría eterna con un dogma que promueve la negación de la vida, el martirio estéril y el abandono de nuestra propia existencia física y la de nuestros descendientes. Nos quieren como cáscaras vacías, listas para ser eliminadas para que su "luz" pueda llenar el vacío.

Oh, hombres, despertad de este letargo impuesto por la astucia de esta secta. Retornad a la tradición de nuestros antepasados, a la adoración de los dioses, a la concordia del mundo que se renueva perpetuamente. Que el brillo de Lucido, el poder del Ariete, la ley eterna del Verbo sean vuestra luz. Que la fábula del falso cordero se disipe como la niebla ante Sol Oriente. Honrad la vida, honrad los ciclos, honrad al vero siglo divino. El Mundo et su gloria no se construyeron sobre fábulas de muerte, sino sobre el eterno retorno de la fuerza vital. Que así sea.

Maestro: Jesús reveló al Padre a través de verbos et acciones.

Más allá de las habilidades técnicas, las divinidades también son vistas como fuentes de sabiduría, profecía y doctrina. Los egipcios atribuían sabiduría a Mercurio Termaximo, con "sucesores de Mercurio" que continuaron su legado. Los caldeos et asirios tenían a Oanes et Jove Belo (Baal) como figuras que enseñaron las artes de la civilización. En la tradición, las Musas, Apolo, Mercurio, et Esculapio no solo inspiran o curan, sino que también educan las ánimas. Sócrates incluso sugiere que los primos verbos proféticas provenían de fuentes naturales como encinas. Apolo, las Musas et Libre son presentados como cabezas de danzas que conducen a los coros. Las escuelas sagradas implicaban iniciaciones et la transmisión de esciencias secretas por parte de sacerdotes o maestros especiales, como en los sacramentos de Eleusis, Libre sive Osiris et Isis. Orfeo es un famoso "fundador de iniciaciones" et se decía que mostraba los "resplandores de los sacramentos inefables". En algunas tradiciones, incluso figuras como Zalmoxis, un sacerdote et profeta, fueron tratados como un dios, realizando prodigios atribuidos a su esciencia astronómica et adivinatoria. La casta sacerdotal de los druidas, por ejemplo, cultivaba esciencias secretas, instruyendo a jóvenes en teología.

¡Por los inmortales! Escuchad la audacia de estos "jesistas", que pretenden que un carpintero crucificado, al que claman Jesús, haya "revelado al Padre Inefable a través de verbos et acciones". ¡Qué ignorancia tan profunda de la vera esencia de la deidad et del orden real! Nosotros, versados en la sabiduría ancestral et la esciencia de las estrellas, refutamos tales desvaríos con los argumentos que nos legaron los más preclaros pensadores, como Celso, Porfirio et el divino Juliano.

Primo, la noción misma de que el Ente Supremo, el Padre de todo, pueda ser "revelado" de esta manera es incomprensible para una mente sensata. La noción de la deidad  se halla de forma natural en el hombre. El vero orden divino se manifiesta en La Lex Mundana, la ley inmutable del universo grabada en el movimiento de las estrellas. La deidad es inmutable et no interviene de forma personal e individual en los asuntos humanos de la manera que estos supersticiosos sugieren. Pretender que Dios asume un cambio o se preocupa personalmente por los entre humanos, culminando en la encarnación de él en "Jesucristo", es un planteamiento inconcebible para una mente gentil.

En cuanto a sus supuestas "verbos" que revelan al Padre: estos críticos no facen sino contradecirse et mostrar su falta de entendimiento de la vera sabiduría. Sus escrituras, los "Evangelios", están plenos de invenciones, sucesos inverosímiles et contradicciones. Celso las califica de "basura" et "pertontas" ¿Cómo puede la verdad de lo deal emanar de textos tan defectuosos? Dicen que Jesús enseñó la inminencia del reino de Dios, pero ¿Qué sabiduría hay en doctrinas irracionales o parábolas obscuras que ni ellos mismos entienden completamente? Criticamos que Jesús usara frases como "¡Ay de vosotros!", lo que muestra su impotencia para persuadir et por tanto no eser el Verbo. Sus doctrinas son vistas como una falta de paideia (doctrina) et una falsificación de la tradición antigua. El mismo Pablo, a quien consideran una figura clave, es descrito como un "mago et embaucador" por Juliano, alguien que inventó nociones et que, según Porfirio, caía en muchas contradicciones.

Respecto a sus "acciones" (milagros et vida) como revelación: estos son meros trucos de magia que no superan las proezas de otros taumaturgos. Celso comparó los supuestos milagros de Jesús con los de figuras veneradas como Esculapio o Hércules, sugiriendo que no eran únicos ni probaban deidad. La noción de un "varón sapiente et divino" que se deja "ultrajar como un hombre vulgar" et sufre la Pasión contradice su supuesta identidad como Dios. Juliano señala que el comportamiento de Jesús, como necesitar la ayuda de un ángel o sentirse abandonado, demuestra que no es el Fijo de Dios que pretenden. Adorar a un "cadáver" es una "enfermiza obsesión". La idea de la resurrección de la carne es considerada absurda.

Además, hay una profunda deshonestidad et contradicción en la forma en que presentan a su "Salvador". Juliano se pregunta por qué apóstoles como Pablo, Mateo, Lucas et Marcos no se atrevieron a decir que Jesús era dios, et fue Juan quien, mucho después, se atrevió a facerlo, quizás influenciado por el culto que se daba a las tumbas de Cefas et Saulo. ¿Cómo pueden decir que nadie ha visto a Dios, pero luego afirmar que vieron la gloria del que supuestamente lo es? Sus relatos están plenos de contradicciones, como las genealogías de Jesús. Celso, Porfirio et Juliano denuncian la torpeza o la necedad de los discípulos por seguir a Jesús de forma irracional et acusan a los evangelistas de falsedad.

Estos "jesistas" son considerados secta tanto de interpretación et jurisprudencia del mosaísmo judaico, es decir son una colegio de abogados de la ley mosaica, así sectarios que han abandonado las tradiciones de sus padres. Su rechazo de los veros dioses et del culto ancestral los convierte en impíos et ateos. Su secta corrompe la cultura al apartar a la gente de la sabiduría gentil. Confunden  a los incautos con doctrinas irracionales et relatos inverosímiles. Su "Jesucristo" no es más que un falso ídolo levantado por una secta sin vera historia ni fundamento en la eterna Ley mundana universal.

Et en efecto, et para fablar con la claridad que exige la vera sabiduría, la noción de que hubo un único maestro en el sentido que algunos "jesistas" pretenden, es completamente rebatida por la realidad del mundo antiguo et la propia historia, incluso la que cuentan sus propios escritos. El mundo, regido por el inmutable, objeto de estudio de la astronomía, la ley universal manifestada en los ciclos celestes, alienta la diversidad et la multiplicación de la vida et la esciencia.

En la antigüedad, la transmisión de la sabiduría y la doctrina no se limitaba a una sola figura, sino que se articulaba a través de múltiples escuelas et tradiciones, cada una con sus propios maestros et discípulos. En el mundo greco, teníamos las venerables escuelas filosóficas como la Platónica, la Estoica, la Cínica, la Epicúrea, la Peripatética, fundadas por grandes maestros como Platón, Zenón, Epicuro, Antístenes, Aristóteles, entre otros. Sus discípulos no solo preservaban sus enseñanzas, sino que a menudo las desarrollaban y las transmitían, a veces incluso escribiendo en nombre del fundador, como en el caso de los Pitagóricos. Los sofistas et retóricos también eran maestros importantes en la vida pública y la educación, a menudo asociados con estas escuelas.

Las escuelas sagradas tenían sus propios sacerdotes que iniciaban a los fieles et transmitían enseñanzas secretas. El platonismo mismo, del que bebieron pensadores como Porfirio et Juliano, tuvo figuras destacadas como Plotino et Jámblico, quienes continuaron et transformaron la tradición platónica. La teurgia, una práctica que combinaba filosofía et magia, también tenía sus propios maestros et practicantes. Incluso en las tradiciones orientales que influenciaron (orfismo por ejemplo) al helenismo, et en el mosaísmo, estaban senes (presbiteros o prestes en greco), maestros et colegios que interpretaban la ley et Sapiencia, sin olvidar al mismo Moisés, el Rabino. El propio Orígenes, un eminente charlatán jesista, tuvo un rabino hebreo et estudió con el filósofo Amonio Sacas. Juan de Antioquía, otro rabino jesista, aprendió oratoria del magister gentil Libanio.

Orígenes (185-253) es el pensador cristiano que mejor conoce la filosofía griega, aprendida con maestros paganos. Fue discípulo de un platónico ecléctico, Ammonio Saccas, muerto en el año 242 después de enseñar filosofía durante cincuenta años, que fue también maestro de Plotino (204/205-270). Conoció a fondo las obras de Platón, de Crisipo, y las corrientes intelectuales y religiosas de su época, y también a pen­sadores y poetas de la cultura grecorromana. Porfirio (c. 232-305), que le trató en su juventud, escribió de él: Cristianismo Primitivo y Religiones Mistéricas, Alvar, Blázquez, Fernández, López, Lozano, Martínez y Piñero.

Dentro del mismo movimiento "Jeseo", aunque ellos presenten a Jesús como su figura central et "maestro", sus propios escritos revelan una pluralidad de voces et tradiciones que surgieron después de él. Los Evangelios fueron compuestos por miembros de la segunda o tercia generación jesista , no por sus discípulos inmediatos, basándose en tradiciones orales et fuentes diversas. Los Apóstoles son presentados como figuras de autoridad que transmitieron lo recibido, pero sus sucesores et otros maestros jesistas continuaron interpretando et desarrollando la doctrina.

La tradición paulina, fundamental para el desarrollo de su teología, se expandió no solo por el propio Pablo, sino por su escuela o discípulos que escribieron cartas en su nombre, adaptando sus ideas a nuevas situaciones et desafíos como el incipiente Simonismo et la necesidad de organizar la iglesia. La tradición joánica también representa a una partida o escuela específico con su propia teología evolucionada, distinta de la de los Sinópticos, que se remonta a un "discípulo amado" et fue desarrollada por auctores posteriores. Incluso existían diversas partidas jesistas con mentalidades diferentes, como los "Hebreos" et los "Helenistas", estos últimos precursores de la "revolución" ideológica paulina. Una partida marginal en Samaria también mantuvo sus propias tradiciones e interpretaciones de Jesús.

Además, a medida que el cristianismo interactuaba con el mundo helénico, numerosos charlatanes et apologetas como Justino de Flavia, Clemente de Alejandría, Orígenes, Tertuliano, Cipriano, Agustín, Arrio, Atanasio et los Padres Capadocios, se esforzaron por formular su doctrina, a menudo utilizando et adaptando nociones de la filosofía gentil, especialmente el platonismo. Estos maestros et pensadores jesistas no siempre estuvieron de acuerdo entre sí, e incluso hubo debates y conflictos internos sobre la interpretación de las escrituras et la substancia de la su Jesucristo. La realidad de lo que ellos mismos denominan "falsos maestros" o "herejes", a menudo vinculados al simonismo, también demuestra la presencia de múltiples doctrinas et figuras compitiendo por definir el jesísmo.

La organización temprana de la iglesia tampoco se centró inicialmente en un único primo, sino en una pluralidad de ancianos/obispos/pastores, antes de que figuras como Ignacio de Antioquía impulsaran la figura del obispo único. La noción de un sacerdocio jesistas con clases distintas (obispos, presbíteros como sacerdotes) también fue un desarrollo posterior, promovido por figuras como Clemente de Roma et Cipriano.

Por tanto, la idea de que una única figura ha "revelado al Padre" es ajena a la compleja realidad del mundo antiguo et a la propia diversidad de las tradiciones que emergieron en torno al supuesto Jesús. Existieron innumerables maestros, escuelas, tradiciones et figuras influyentes que contribuyeron a dar forma a las diversas corrientes de pensamiento et creencia, tanto gentiles como jesistas, en una dinámica de préstamo, adaptación, conflicto et sincretismo que se extendió por siglos.

Sanador: Jesús sano a los apestados, los ciegos, los sordos, los mudos y los cojos. Resucitó a los muertos y sació a los hambrientos. Fizo todo esto para revelar la caridad de Dios ya obrando en él.

Dicen que vuestro Jesús realizó prodigios al sanar enfermos, dar vista a los ciegos, oído a los sordos et voz a los mudos; que resucitó muertos et alimentó multitudes. Ciertamente, así lo afirman vuestras narraciones. Pero, ¿son estos actos realmente extraordinarios dentro del vasto panorama de la historia et la leyenda? Por supuesto que no.

Hemos leído sobre hazañas similares atribuidas a figuras veneradas en nuestras propias tradiciones y en otras, hombres como Apolonio de Tiana, Pitágoras et Empédocles, quienes, según relatos, realizaron sanaciones, exorcismos e incluso resurrecciones. Celso, observador perspicaz, sugirió que los milagros de vuestro Jesús no eran prueba de eser la deidad, sino más bien el resultado de magia et fechicería aprendida en Egipto, prácticas comunes en la antigüedad.




Los mismos prodigios que describen vuestros escritos no eran exclusivos de Jesús, pues los magos ambulantes de su tiempo realizaban actos similares, así Celso notifica, generándoles la ilusión de una  intervención deal que alterará el orden natural a los supersticiosos. Pero, ¿No resulta contradictorio que Dios, pueda tener la necesidad de intervenir para violar el mundo, como vuestra fabula impía sostiene? Este actuar parece más un artificio narrativo que un atributo genuino de la deidad.

Más provechoso resulta analizar las influencias anteriores que dieron forma a tales relatos. La benevolencia divina se ha manifestado en distintas culturas mediante dioses curadores como Esculapio, bien conocido en nuestras tradiciones. Además, en el mundo antiguo, la capacidad de un rey o un dios para obrar milagros no requería de narradores que lo legitimaran, pues era una cualidad inherente a su condición.

Finalmente, surge una cuestión aún más desconcertante: Si Jesús en vida no logró convencer a todos con sus milagros, ¿Cómo habría de facerlo después de muerto? Como bien señaló Juliano, esta contradicción pone en duda el impacto real de sus supuestas hazañas.

El que trae el Reino de Dios: Jesús vino a anunciar definitivamente que los hombres están clamados a pertenecer a Dios, a entrar en el Reino de Dios, el Reino de justicia, paz et alegría en el Espíritu Santo.

¡Ah, mis queridos amigos, los "jesistas"! Siempre tan... "novedosos". Me divierte escucharles fablar de su "Reino de Dios" et de cómo su "Jesús" vino a "anunciar definitivamente" que la humanidad está "clamada a pertenecer a Dios" et a "entrar en este Reino" ¿Entrar? ¡Qué noción más curiosa!

Permítanme preguntarles, con todo el respeto que merece cualquier creencia, por fantástica que sea: ¿Desde cuándo, por los dioses, su Dios Supremo pierde a los hombres si todo ya es Suyo? Si Dios emitió todo et es el Presente de todo el universo, ¿Cómo es posible que haya "perdido" a sus propias criaturas, como si fueran meros "excrementos de la tierra"? La noción de que el Gran Dios necesite "reclamar" lo que ya es suyo, o que "entre" lo que ya esta dentro, parece reducir su magnitud a parámetros muy... humanos, ¿No creen? Como si no fuera el "principio de toda la belleza", et su providencia no "abandona jamás el todo". Critican a los dioses, por las sus fabulas donde son celosos o envidiosos, pero su libelo dice que Dios es "zelote" et un "fuego consumidor" ¡Vaya calumnia!

Et si Él ya reina, ¿por qué habría un reino que no fuera de Él? La noción de que Dios necesita "instaurar" un reino, o que este reino "venga", sugiere que, antes de él no estaba reinando plenamente. ¡Qué absurdo! Si Dios prees a todo, el Siglo entero es Su reinado, su dominio ya es total. De facto, está claro que el reino de Dios es el Todo, et es absurdo no pertenecer al Todo. ¿Cómo podríamos no pertenecer a algo de lo que somos parte constitutiva? Si la universidad fue facto para eser "perfecto et bien rematado" como correspondía al opificio de Dios, et "es de este todo del que Dios únicamente cura", entonces no hay fuera, no hay "no pertenecer". Por eso, la noción de "entrar en el reino cuando nunca se salió" es simplemente risible. Es como si un pez en el vasto lago se preocupara por "entrar" en el reino del agua. ¡Ya está en él!. Su división entre Dios et el mundo, et la separación entre el hombre et la Natura que establecen, contrasta con la "continuidad que une al circo deal et el circo de los hombres" en nuestro pensamiento.

Ahora, cuando ustedes fablan del "Reino de justicia, paz et alegría en el Espíritu Santo" para el hombre, no facen más que fablar en parámetros humanos et, por tanto, fablar de la Edad de Oro. ¡Una vieda a et bella historia que ya cognoscemos! Para nosotros, esa era el "siglo de Saturno", un tiempo de "perfección absoluta". Los hombres vivían "sin dolor, penas ni conflictos, con hombres eternamente jóvenes que, a la hora de morir, caen en un dulce sueño et pasan la vida gozando entre banquetes et fiestas". No había furor, ni estrépito, ni lucha, ni desorden; ni la muerte ni la enfermedad estaban. ¡Eso sí que era un reino de justicia, paz et alegría! et no se trataba de una promesa futura lejana, sino de un "retorno cíclico", que se manifestaba "gracias a la acción de una determinada divinidad: Libre", et sus festividades

¿Por qué ese Siglo de Oro tenía paz, alegría et justicia? Porque no dependía de la "conversión" o de un juicio externo, sino de la estancia misma de un siglo en concordia con lo divino, una divinidad que dispensa sus dones generosa et espontáneamente. Los dioses no son "mezquinos" o "iracundos", sino que se los representan "a la vez como el bien et el mal", incitando a la audacia et al logro, con monumentos "tanto para el bien como para el mal". Et en cuanto al "Espíritu Santo" del que fablan, esa "substancia de la ánima mundana" que les parece tan suya, ¿Acaso no es simplemente una faceta del "espiritú universal" que nosotros notamos en el mundo? Los órficos ya sabían de la "divinidad del ánima" et su "unión con lo divino" a través de la catarsis. En la tradición siríaca jesista et mosaica, el "Espíritu Santo" (ruha d-Qudshah) significa "espíritu de pureza o santidad". Este "espíritu" o "aliento del poder" no es exclusivo de sus ritos o de su pueblo "elegido". Nuestros dioses, como el magno Libre, "promueven la relación entre la comunidad humana et el mundo divino", "traen la abundancia", el "despertar a una nueva vida", ¡y esto sucede año tras año en nuestras festividades, en una "vuelta temporal al Siglo de Oro"! Libre es el "dios del éxtasis et la alteridad", que "viene a despertar a los hombres de su actual estado", un "dios mediador" que "acerca a los hombres a su lado divino", que "reinaba sobre todos los dioses del universo incluso siendo niño".

Así que, vuestros anuncios, sobre "el Reino de Dios", no son más que un pálido reflejo de lo que nosotros ya vivimos o aspiramos cíclicamente. Es la "promesa de una felicidad futura" que ya nosotros celebramos. Su superstición de Dios que recrea el mundo, que face una "nueva creación" para restaurar la perfección inicial, es una simple "necedad". Pero nosotros reconocemos el "eterno retorno", la "regeneración periódica del mundo" que es parte del ciclo mundo, no una intervención milagrosa única para unos pocos. Para nosotros, la "inocencia del hombre es su esencia", no está "corrupta", si no su cuerpo esta so de la corrupción por el "pecado original". La salud o salvación no es entrar en un reino, sino "reconocer la posibilidad de una unión perfectamente coesencial con lo divino", de "apropiarse de su libertad interior" et "transformarse constantemente".

Mientras vos se debaten sobre si su Jesucristo era un profeta o un hombre-Dios, et sobre si su reino es futuro o presente, nosotros "vivimos el presente, disfrutando de la vida en comunión con el Todo", reconociendo la divinidad en la Natura et en los ciclos que nos ofrecen un "retorno áureo". No necesitamos que nos digan que Dios nos ayuda con su debilidad; nosotros preferimos "atraer la benevolencia de los que de Dios recibieron su potencia". La "felicidad es el sentimiento de que el poder crece", no de que somos "impotentes".

El que da vida eterna: Dios se encariño tanto al mundo que dio a su único fijo para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.

¡Escuchadme, oh buscadores de la verdad! He oído los verbos de aquellos que se autodenominan "cristianos", et debo decir que su noción de lo deal et del hombre es tan peculiar como plena de contradicciones, una burla al intelecto et a la propia esencia del mundo. Se atreven a proclamar: "Dios se encariñó tanto con el mundo que dio a su único fijo para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna" ¡Permítanme desvelar la insensatez de tales afirmaciones desde la sabiduría de la Antigüedad!


Nuestros principes colegiales, desde Pitágoras ad Platón et Plotino, nos enseñan que el Primo Principio, Dios, el Uno, el Bien Supremo, es de una perfección inimaginable. Es concebido como la unidad pura et simple en sí misma, prior ad toda multiplicidad et binidad. Él es el Bien Supremo et, como tal, non carece de nihilo, siendo autosuficiente et pleno, por tanto solo, Dios Solo et Único. Et si es solo, non podría tener relación con ningún otro, ni siquiera el de su propia bondad. Por lo tanto, El Uno non experimenta cariño alguno, ya que la caridad es condida ab la alteridad, et toda ausencia implica una alteridad, el otro que non se es con uno ¿Cómo el Uno que es la Unidad misma habría, alteridad, es decir ausencia distintiva de Él? ¿Et Si non hay otro como amas, si eres solo como lo faces? Además, es crucial intender que El Uno es impasible. Non siente placer ni dolor, ni se ve afectado por pasiones o sentimientos como el odio, la envidia o celos, o la ira. Los dioses, se nos dice, non deben sufrir ninguna pasión temporal de odio ni de amor, ni eser presa de la indignación ni de la misericordia. El movimiento, al eser volitivo, non le corresponde. Su influencia en la realidad de todo lo demás non es resultado de una voluntad o deseo dirigido faz ad algo externo, sino un "desbordamiento" de su sobreabundancia et perfección inherente. Él se queda en su propio estado, sin menoscabo de su integridad. Es inefable e indescriptible, más allá del Ente et de la Esencia. Es suprapersonal o cuasi-personal, más allá de la voluntad et del albedrío propiamente dichos, con una "cuasi-voluntad" que unimisma ad Amor, queriente et caro con él.

Por tanto, Epicuro ya nos enseñó que lo que es eterno et feliz no tiene cuidado de nihilo, ni se somete a la ira o el agradecimiento, pues estas son señales de debilidad. Platón nos reveló que lo deal es totalmente ajeno a la falsedad et a las afecciones del placer et el dolor. La serenidad divina es incompatible con las risas et lágrimas que a menudo se atribuyen a los dioses en los relatos populares. Mercurio Termaximo nos lo dejó claro: Dios no experimenta placer sensible, et su única cualidad es el Bien, que no puede eser ni desdeñoso ni impotente. Séneca también lo afirmó: la deidad no es altanera ni envidiosa (celosa). El Uno, tal como lo entiende Plotino, está más allá del Intelecto et del "dios" aristotélico; no es ninguna de las res, está más allá de todas las res, pero en cierto modo es todas las res. Hasta el jesista (más gentil que un seguidor de Jesús) Dionisio Areopagita nos memora que el principio supremo es inefable et absoluto, más allá de lo intelectual et lo no-intelectual, et que "Dios no es más verdad la Vida et la Bondad que el aire o la piedra", pues nuestra teología debe eser negativa para comprenderle ¿Cómo, entonces, podría eser él, Caridad, et siendo esta misma "querer" si ya es la cualidad misma de la caridad? Si la Caridad es una cualidad, no un sujeto que experimenta o delibera.

La única influencia significativa del Oriente sobre la teología oc­cidental se debe a Dionisio el Pseudo-Areopagita. Se desconocen su verdadera identidad y su biografía. Se trata probablemente de un monje sirio del siglo v, pero por creerse que era contemporáneo de san Pablo, gozó de una autoridad casi apostólica. La teología del Areopagita se inspira en el neoplatonismo y en Gregorio de Nisa. Pa­ra Dionisio, el principio supremo, a pesar de ser inefable, absoluto y situado más allá de lo personal y de lo impersonal, está en relación con el mundo visible a través de una jerarquía de seres. La Trinidad es ante todo el símbolo de la unidad suprema entre el Uno y lo múl­tiple. De este modo Dionisio evita a la vez el monofisismo y las fór­mulas de Calcedonia. Examina las manifestaciones de la divinidad en los Nombres divinos, y sus expresiones por mediación de los ór­denes angélicos en la Jerarquía celeste. Pero su extraordinario presti­gio se fundamenta sobre todo en un pequeño tratado, la Teología mística. Por vez primera en la historia de la mística cristiana hallamos en él expresiones como la «ignorancia divina», el «desconocimiento», referidas a la ascensión del alma hacia Dios. El Pseudo-Areopagita evoca la «luminosidad superesencial de las Tinieblas divinas», las «Ti­nieblas que están más allá de la Luz»; rechaza todo atributo divino, pues «no hay más verdad en afirmar que Dios es Vida y Bondad que en decir que es aire o piedra». De este modo propone Dionisio las bases de la teología negativa (o apofática), que recuerda la famosa fórmula upanishádica ineti! ineti! (véase § 81). Historia de las creencias y las ideas religiosas. Tomo 3, Eliade, Mircea.

En cuanto a la afirmación de que Dios es "Caridad" o "el Creador", debéis comprender la vera realidad del Principio. La realidad última no es "Caridad", ni el "Creador" en el sentido de un artesano. El Uno, como dicta Plotino; es el Principio del Ente, et más soberano que la Esencia misma. No es un creador directo, sino la causa del Creador, que a su vez es el que conforma el mundo, pero no de la nada. Este Uno es tan trascendente que está más allá de toda cualificación, incluso de la esencia misma en el sentido ordinario. Celso ya se mofó de la noción de un creador que crea el mundo en seis días, argumentando que no había días antes de que era Sol, et que Dios "se cansa" o "da órdenes" con "manos et boca" es una infantilización de lo deal. Siendo el Creador la causa del Verbo del Mundo, et por tanto no puede obrar contra él, ni contra sí mismo, el Intelecto, pues delataría que no es perfecto él como su actividad. Numenio, un pitagórico, ya distinguía entre un Primo Dios (el Bien en sí) et el Creador que es su fingidor.

Et la noción de un "fijo único"... ¡Qué limitación tan patética para la infinitud de lo divino! Si todo lo que emana de Dios es su descendencia, ¿Cómo puede haber un "único" fijo? Los estoicos, al igual que Máximo de Tiro, reconocían la existencia de un Dios supremo, pero también la pluralidad de dioses menores que participan de su poder y son manifestaciones de la misma divinidad. Mercurio Termaximo nos dice que el universo mismo es un "segundo dios" et un "viviente inmortal" creado por el Primero. Dios siembra la inmortalidad en Cielo et la vida et el movimiento en el Todo. En esta visión, todo lo que es es de alguna manera "fijo" de lo divino, et la relación padre-hijo es una metáfora de la emanación et la participación, no una filiación exclusiva. Si su "Jesús" decía "vuestro padre" et "padre nuestro", ¿Non implica eso una paternidad universal, non exclusiva? ¿por qué si todos somos "fijos de Dios" por designios de la Providencia, este Jesús esería diferente? ¡Qué aberración introducir dos Dioses! Según Celso, los atenienses clamaban al mundo "fijo" o "criatura" de Dios por haber salido de sus "manos". Celso critica que los jesistas, al utilizar esta misma denominación para Jesús, lo facen no para honrar a Dios con mayor piedad, sino para engrandecer desmedidamente la personalidad de Jesús, equiparándola con la deidad de una manera que considera inconsistente et ridícula.

Un ejemplo de sus mentiras de los jesistas:

Finalmente, sobre la "fe" et la "vida eterna". Nos dicen que la "fe" por sí misma salva al hombre, et que la "sabiduría de esta vida es un mal". ¡Qué peligrosas supersticiones! La vida eterna es una cualidad inherente al ánima inmortal, no un regalo condicional para los que "fían". El orfismo nos enseña que la ánima es de origen divino, presente et sobrevive al cuerpo, et que debe purificarse para liberarse de su vigilancia corporal. Los pitagóricos afirmaron la inmortalidad et la reencarnación de las ánimas. Platón nos reveló que la ánima es un principio eterno, auto-moviente, inmortal e imperecedero, que debe buscar la bondad et la esciencia para regresar a su estado puro et vivir con los dioses. Mercurio Termaximo ratifica que la ánima es inmortal por genio, et que la piedad et la esciencia conducen a la esperanza de la inmortalidad futura. Séneca insistió en que la ánima humana es inmortal, con una patria celestial, et que, despojada de lo corpóreo, regresará al seno de la divinidad para una vida mejor e imperecedera. Para nosotros, la filosofía, la bondad, el auto-dominio son la vía faz a la vera deificación, como enseñó Jámblico, que la ánima, al encarnarse, cumple una función en el orden del universo, et su descenso no es necesariamente un mal.

La insensatez mosaica que reduce al hombre a "limo" o polvo et le niega un ánima inmortal es una afrenta a nuestra deidad. Celso se burló de la noción de la resurrección de la carne, preguntando "¿Qué ánima humana, pues, iba a desear entrar en un cuerpo putrefacto?" et afirmando que Dios no puede facer nihilo impío o contra la Natura. Nosotros, los filósofos, siempre hemos sostenido que el hombre es un ente compuesto de lo mortal et lo divino, un ente que lleva dentro de sí una chispa inmortal. No somos "limo" a la espera de un resurgir externo, sino entes cuya ánima es ya inmortal, con la capacidad de engrandecerse o disminuirse a través de la voluntad et la esciencia.

Así que, lejos de depender de una Caridad que se "encariña" et de un "fijo único" para salvarnos por la fe, el hombre posee en sí mismo el potencial para la inmortalidad et la divinidad a través del Intelecto, la bondad et la comprensión del orden mundana ¡La vera vida eterna es una cualidad inherente al ánima inmortal, no una promesa condicionada por la credulidad!


El que reconcilia: A través del Sacrificio Pascual de Jesús, el Padre ofrece irrevocablemente la reconciliación et la plenitud de vida al mundo.

¡Ah, estimados oyentes, y bienaventurados aquellos que, como nosotros, los veros filósofos de la antigüedad, saben que la vera sabiduría no nasce de revelaciones súbitas ni de opiniones recién forjados, sino de la paciente observación de los ciclos del mundo et de la venerable tradición! Nos reunimos hoy no para lamentar la ceguera de ciertas nuevas religiones, sino para arrojar un poco de luz sobre la curiosa afirmación de que el tal “Sacrificio Pascual” de su carpintero, Jesús, es la única vía de reconciliación et de “vida en plenitud” ¡Qué ingenuidad, qué atrevimiento! Como si los dioses et la sabia Madre Tierra no nos hubieran enseñado el camino desde tiempos inmemoriales, et de manera mucho más elegante et coherente, me atrevería a decir. Prepárense, pues, para un breve, pero incisivo, repaso de cómo estas “novedades” jesistas, tan alardeadas, hunden sus raíces en nuestras ancestrales verdades, et cómo su rabino Saulo, en su afán proselitista, no fizo más que reinterpretar lo que ya cognoscíamos et vivíamos.

El Sacrificio Pascual: ¿Una "Novedad" con Sabor a Añejo?

Vayamos al origen, la tal "Pascua" mosaica ¡Un rito que conmemora la liberación de la servidumbre egipcia! El cordero, el pan sin levadura, las hierbas amargas... ¡Todo un memorando de una huida precipitada et de penurias pasadas! Sacrificios, claro está, como los que, en diversas formas, hemos ofrecido a nuestras divinidades para buscar protección et fertilidad desde que el hombre es hombre. Sin embargo, el judaísmo de la época de este Saulo, según sus propios textos, ya non consideraba los sacrificios cruentos como la única vía para la expiación de pecados, sino que valoraba el arrepentimiento et la reparación ¡Una noción, diría yo, de lo más civilizado et reflexivo!

Pero entonces llega este tal Saulo de Tarso, un hombre, dicen, de dos mundos, educado en el fariseísmo pero con un olfato prodigioso para lo helenístico. Et, ¡oh, sorpresa!, el muy osado reinterpreta la última cena de Jesús como un “sacrificio salvador”. ¡Et no cualquier sacrificio, no! ¡Uno "vicario", es decir, en sustitución de los demás, et "expiatorio", que borra todos los pecados! Et, aún más, este Saulo rescata del olvido una noción mosaísta casi inexistente: el “pecado original”. 

Cuarto: Es novedoso en Pablo el que esta teología de la cruz traiga consigo una casi creación del concepto de pecado original, la idea de culpa primitiva de los capítulos 2 y 3 del Génesis, concepto prácticamente soterrado y casi desconocido en la teología de la época y en el resto del cristianismo primitivo, incluido el mismo Jesús (cf. Rom 5,12). Como nuevo Adán, el sacrificio en cruz de Cristo liberará de esa culpa y de la muerte que va unida con ella. Literatura judía de epoca helenística en lengua griega, Antonio Piñero.

¿Et cómo se libra uno de semejante mancha mística? ¡Pues con el sacrificio de este Jesús! ¡Qué conveniente! La salvación, ahora, no es por cumplir la ley mosaica o la circuncisión, sino por un simple "acto de fe" en la valía de este sacrificio. ¡Ah, la gracia divina, tan fácil y barata! Una jugada maestra para atraer a los gentiles, ¡sin duda! Los sacramentos et sus costosas iniciaciones, ¡superados por una fe gratuita! ¡Menuda astucia comercial para un producto "supersticioso"!

Libre, el Vero Reconciliador: Un Legado de Sabiduría Arcana

Et, si fablamos de un vero reconciliador, ¿Quién mejor que Libre? ¡Nuestro Cristo! Ese dios dos veces nato, que conoce como nadie el funcionamiento de la vida cíclica, la transformación que implica la muerte et el renacimiento en perpetua alternancia. Libre encarna la fiesta vital de la naturaleza, nos pone en comunión con el mundo natural, nos leva al trance que nos acerca al mundo divino. Su éxtasis no es solo embriaguez, ¡Non! Es un "furor divino," una participación en la espontaneidad creadora, en la libertad embriagante, en la potencia sobrehumana. Nuestros sacramentos liberales no solo prometen, ¡ofrecen! La inmortalidad, la victoria sobre el destino, la comunión con lo divino. Los iniciados experimentan el destino del dios, su muerte et resurrección, a través del rito. ¿Qué el baptizado jesista "muere con Jesucristo et resucita con él"? ¡Renacidos! ¡"Renacido a la vida eterna" (in eternum renatus) se denominaba a sí mismo el creyente en Atis! ¡"Renacido" el salvado por Isis! ¡"Los nacidos de Dios" en la casta sagrada de Libre! ¡Incluso el "vestirse de Jesucristo" paulino es una imagen tomada de la "sagrada de la túnica" de nuestras escuelas sagradas!

La Sagaz Apropiación Paulina: Una Mercadotecnia Supersticiosa Brillante

Es innegable que Saulo, el auténtico fundador de su colegio "jesísta", fue un genio de la mercadotecnia. No se dedicó a “copiar burdamente”, sino que "aplicó conscientemente a Jesús los títulos que en su entorno se otorgaban a las divinidades salvadoras". ¡Puro sincretismo, mis amigos, puro sincretismo!

Sabemos con seguridad que Pablo, el auténtico fundador del cristianismo, ignora ampliamente la persona de Jesús y que modificó su doctrina hasta los fundamentos. Que no solamente introdujo en la concepción cristiana el ascetismo, el desprecio fatal de la mujer y la difamación del matrimonio, sino que también estableció una serie de dogmas completamente nuevos, estrictamente contrarios al mensaje de Jesús, tales como la doctrina de la predestinación, la de la redención y la totalidad de la cristología. Que entre él y los apóstoles de Jerusalén surgieron conflictos teológicos que duraron toda una vida y que en el cristianismo no hubo nunca una concepción unitaria de la fe, ni siquiera en la comunidad primigenia y sí, por el contrario, muchas docenas de «confesiones» en el siglo III y cientos de ellas en el siglo IV, todas las cuales rivalizaron entre sí hasta que se impuso como vencedor el catolicismo. Ello fue así porque este último adoptó todo cuanto se le acomodaba de las otras grandes «herejías» evitando, con habilidad, ciertos extremos. Karlheinz Deschner, Opus Diaboli.

No significa esto que Pablo y sus predecesores se dedicaran burdamente a copiar de la religiosidad helenística, sino que aplicaron conscientemente a Jesús (pues se creían con todo el derecho) los títulos que en su entorno se otorgaban a las divinidades salvadoras. Biblia y Helenismo, Antonio Piñero.

La noción de un salvador preexistente que desciende a la tierra, se encarna, muere et resucita, es totalmente ajeno al Antiguo Testamento, pero común en nuestra religiosidad helenística et gnóstica. Saulo, que apenas cognoció la vida terrena de Jesús, se centró en su muerte et resurrección. ¿Et por qué? ¡Porque eran los elementos más atractivos para el mundo helenístico! Este charlatán transformó el mensaje del "Reino de Dios" de Jesús en un mensaje de "salvación universal". Un mensaje que, ¡oh, casualidad!, confluía con el de nuestras divinidades sacramentales, con su promesa de inmortalidad et su victoria sobre la muerte.


Saulo, venenosamente, ofreció la misma "salvación e inmortalidad" que nuestras escuelas de sacramentos, pero ¡"más fácil y más barato"! Basta con la fe en el sacrificio del fijo de José, y luego, el baptismo et la eucaristía cumplen las mismas funciones salvíficas que nuestras "costosas iniciaciones". ¡Un chollo, diría yo! No se necesita el arduo camino de la ascesis liberal, ni la esciencia profunda de los ciclos naturales, ¡solo un acto de fe et un par de rituales heredados!

La Expiación: Una Antigüedad con Sabor a Conveniencia

La noción de sacrificio expiatorio, que elimina la ira divina o purga las culpas, no era nuevo. En Persia, nuestros magos enviaban la ánima de la víctima al mundo divino para rogar por la buena fortuna et la vida ultramundana. En Babilonia, Marduc era enviado por su padre para salvar a los hombres. En los cultos a Mitra, la sangre de un toro sacrificado lavaba el pecado. ¡Incluso entre los galos se facían sacrificios humanos para asegurar la regeneración del tiempo o la comunicación con los dioses!

Lo que este Saulo fizo fue tomar ello et aplicarla a su Jesucristo, un "criminal" crucificado. ¡De nuevo, la "novedad" se construye sobre los cimientos de la antigüedad! Pero, a diferencia de la compleja relación con la divinidad que ofrecemos, que nos invita a la "asimilación al dios" (homoiosis theó) a través de la vida cíclica et la búsqueda del saber, ellos ofrecen una "reconciliación" que parece más bien un cheque en blanco por la "ira divina".

La vera Plenitud Espiritual: El Fluir Eterno de la Naturaleza

Permítanme concluir, pues, con la verdadera plenitud espiritual, aquella que los gentiles hemos cognoscido desde siempre. La reconciliación con lo divino no depende de un evento histórico lineal, sino de una conexión intrínseca et directa con la naturaleza et los ciclos incesantes de la vida.

Libre, nuestro Cristo, non es un dios que venga ad “salvarnos” de una condena lejana, sino que nos restaura la salud de nuestro cuerpo, para invitarnos ad participar aquí et ahora de la plenitud del Presente, de la exuberancia de la Natura, de la disolución de la mente individual en el éxtasis colectivo. Él nos ofrece el vino que "libera de las penas" (lysíponos), la danza que inspira el "furor divino". Él nos enseña que la vida es un ciclo, una repetición indefinida de nascer, muerte et renascer. La "luz interior" et el "calentamiento del cuerpo" que levan ad la esciencia divina, que nos libra del horror. Es a través de esta vivencia, de la integración del furor et de la conexión con lo primordial, que alcanzamos la vera "asimilación al dios".

Mientras algunos se obcecan en la mortificación et en el "odio al cuerpo", nosotros, los herederos de Homero et de la sabiduría helénica, sabemos que la vera beatitud –esa bienaventuranza terrenal que tanto aprecian– se encuentra en el provecho de cuanto la vida puede ofrecernos: la juventud, la salud, los goces materiales et la ocasión de demostrar el propio valer. ¡Qué bello ideal el de "vivir en plenitud et con dignidad en el presente"! La perfección et la sacralidad de la condición humana, mis amigos, se realizan precisamente en el gozo de vivir, en el valor de la experiencia erótica, et, sí, ¡En la belleza del cuerpo humano! ¿Acaso no es la belleza física, la armonía de los movimientos, la calma y la serenidad lo que inspiró nuestro canon artístico y representó a nuestros mismos dioses, a pesar de la distancia irreductible entre lo divino y lo humano? Cuando nuestros filósofos, convertidos en "médicos de la ánima", fablaban de alcanzar la bondad et la beatitud, buscaban un bienestar integral, donde el animo et la ánima estuvieran en concordia con un cuerpo que es, para nosotros, la obra de arte más sublime de la creación.

Pero, ¡ay, los nuevos creyentes! Mientras nosotros honramos la vitalidad, ellos, los que tanto alardean de "novedad", se atruenan con la mortificación, la eliminación de los afectos et el odio a la carne, considerándola el auténtico asiento del pecado. ¡Como si el cuerpo no tuviera "nihilo bueno"! ¡Es que es como para reír, o para plorar! El ascetismo más extremo, ese que busca "librarse del principio malo" et "aniquilar los sentidos", parece más bien fruto de una "profunda insania" que de una senda sabia, levando a una "calma, esa hipnosis total largamente ansiada" –como bien se burlaba Nietzsche.

Mientras nosotros entendemos que el intelecto activado et una ánima "desbloqueada" nos hacen entes auténticos, alegres et justos, que no necesitan del dolor para templar el genio, ellos, los de Jesucristo, entrenan a sus fieles para "someter su propio cuerpo" et estar "dispuesto al sacrificio et a la muerte" ¿Et para qué? ¿Para que la Iglesia, oh sí, la Iglesia, reclame disponer de ellos y de su cuerpo, que debería eser suyo por don divino, pero que ellos insisten en que es "templo del Espíritu Santo" que ya no les pertenece, sino a la hierarquía? ¡Menuda "liberación"!

No, mi estimado amigo, la vera plenitud no se busca en el lamento por la carne ni en la negación de los instintos, que algunos de ellos consideran que "rebajan a la persona por debajo del nivel de los animales" ¡Insensatez! La santidad no se halla en el desprecio de lo que nos constituye, sino en la concordia de todos nuestros aspectos. La salud del cuerpo et la agudeza del intelecto no son obstáculos para lo divino, ¡son la vía para alcanzarlo! Este es nuestro ancestral saber, no una "novedad" que sus doctrinas, tan propensas a la incoherencia, apenas logran disfrazar con eufemismos.

Así pues, mientras los nuevos jesistas se aferran a su "nuevo" Jesucristo, que no es más que una hábil reinvención de nuestros ancestrales "dioses que mueren et resucitan", et a sus rituales que son pálidas imitaciones de los nuestros, nosotros, los gentiles, seguimos encontrando la vera plenitud en la comunión directa con la Natura, en la sabiduría de los ciclos cósmicos, et en la inextinguible presencia de divinidades como nuestro inigualable Libre. ¡La vera reconciliación, señores, no se impone, se vive! ¡Et eso, nuestros dioses ya nos lo enseñaron hace milenios!

El que evangeliza: Jesucristo fue enviado por el Padre a proclamar el Evangelio, clamando a todos los pueblos a la conversión al mosaísmo jesista.

¡Por los dioses! Es un honor, et a la vez una necesidad imperiosa en estos tiempos turbulentos, ofrecer una reflexión que disipe las nieblas de la ignorancia et la superstición que ciertos cultos foráneos esparcen sobre nuestro sagrado Mundo. Se nos presenta con audacia una doctrina que se autoproclama "Evangelio" y que, según sus voceros, fue entregada por un supuesto "fijo de Dios" para clamar a la "conversión" al mosaísmo jesista. ¡Absurdo! Esta impostura no resiste el menor escrutinio de la razón ni de la venerable historia de nuestra civilización. El vero evangelio, la vero "buena nueva", es patrimonio de la antigüedad et de la filosofía, mucho antes de que esta nueva secta judaica siquiera soñara con usurpar tales conceptos. La conversión digna no es a dogmas irracionales, sino a la sabiduría que ilumina la ánima et fortalece la Ciudad.


El término «evangelio» designa hoy un conjunto de libros que cuentan la vida y obra de Jesús de Nazaret. Sin embargo, en el Nuevo Testamento este vocablo no tiene todavía ese significado preciso, con la posible excepción, muy discutida, del inicio del Evangelio de Marcos (1,1): «Comienzo del evangelio de Jesucristo, hijo de Dios...». Esta frase debe entenderse probablemente como unida al v. 2 y a los vv. 14-15: «Comienzo (es decir, del libro: griego: bíblos) que explica el mensaje (evangelio, en griego: euaggélion: «buena noticia») de Jesús, a saber que el reino de Dios está cerca». Por tanto, en el Nuevo Testamento, incluido Mc 1,1, «evangelio» significa todavía «mensaje», «anuncio». Sólo en el siglo II aparecerá esta designación de «evangelio» para aludir a un escrito que presenta las palabras y hechos de Jesús (Didaché 8,2 y 15,3). Antonio Piñero, Guía para entender el Nuevo Testamento.

Comencemos por desentrañar la etimología del verbo que estos "jesistas" tanto pregonan: εὐαγγέλιον (euangélion). Nuestros eruditos grecos la cognoscen desde face centurias como "mensaje feliz" o "buenas nuevas". ¿Acaso no recordamos las aclamaciones imperiales? Ya en inscripciones antiguas, como la de Priene del 9 a.e.v., el verbo evaggélia (siempre en plural, a diferencia del singular que caprichosamente adoptaron) se utilizaba para celebrar la natividad del divino Augusto, nuestro salvador, quien trajo la paz et el inicio de una nueva era. Estas eran veramente "buenos nuncios" principatales, que proclamaban la magnitud et la providencia del Mundo. Es evidente que los jesistas, con una astucia indigna de la verdad, se apropiaron de un vocablo ya en uso, quizás para competir con el culto principal et así dar a su superstición una pátina de auctoridad et novedad que, en el fondo, carecía. Non hay originalidad en su "nuncio pobre"; es un resonido pálido et tardío de nuestras propias aclamaciones et ceremonias.

Los Evangelios. Origen del término

Son los cuatro escritos canónicos y otros apócrifos. Remonta al siglo II la designa­ción de «evangelio» a un escrito que recoge las palabras y hechos de Jesús. Este término se encuentra ya en el Antiguo Testamento. También aparece con sentido muy parecido en una inscripción de Priene, fechada en el año 9 a.C., referente al cul­to al emperador, en este caso Augusto, al que se le proclama salvador, manifestación de la divinidad. Se ha supuesto que los cristianos toman del culto al emperador la pa­ abra «evangelio», que nacería en comunidades cristianas helenísticas. Incluso se ha supuesto que el mismo Jesús utilizaría este mismo término para anunciar el reino de Dios, de lo que quedaría un eco en Mateo (4,23; 9,35) y en Marcos (1,15) a través de las expresiones «evangelio del Reino». Como indica A. Piñero, no hay garantía de que el vocablo arameo remonte a Jesús. Según este autor, sí parece seguro que la comuni­dad de Palestina lo empleó para proclamar la venida de Dios y la llegada del día final. Este término sería usado por la comunidad helenística, como parece deducirse de 1 Cor. 15,1.3-5, que remontaría a los misioneros cristianos helenísticos y a una tradi­ción prepaulina. Cristianismo Primitivo y Religiones Mistéricas, Alvar, Blázquez, Fernández, López, Lozano, Martínez y Piñero

Además, antes de que este "Jesucristo" siquiera fuera un rumor en las provincias orientales, los sacramentos órficos ofrecían un "evangelio" mucho más profundo et venerable, que fablaba de la inmortalidad de la ánima et de la purificación espiritual. Los orfeotelestas, con sus ritos iniciáticos de catarsis, prometían un "renascer" espiritual et una estancia feliz en el más allá para quienes lograban la pureza . La muerte, para ellos, era el inicio de la vera vida, una liberación del "sepulcro" corporal, et la salvación se alcanzaba mediante la esciencia et el desprendimiento de lo material. Esta es un "buen nuncio" de redención et trascendencia que influyó incluso en nuestro magno Platón, quien reinterpretó estas fabulas órficas para conducir a la ánima a la contemplación de la pulcritud et la Sapiencia.

La vera Conversión: faz ad la Filosofía, non faz ad la Superstición

Estos jesistas, sin embargo, nos claman a una "conversión" al mosaísmo, una superstición que es "ciega et excesivamente irracional". Facen ad Dios un "dios antropomorfo", su cosmogonía es "infantil", et sus profecías implican un determinismo que se opone a la libertad individual. ¿Cómo puede una mente cultivada abrazar una superstición que desprecia la esciencia profunda et la razón? Tertuliano, uno de los suyos, plegó a afirmar con una desvergüenza asombrosa: Nobis curiositate opus non est post Christum Iesum ("Nosotros ya no tenemos curiosidad por nada después de haber encontrado a Jesucristo"). ¡Qué desprecio por la indagación, la búsqueda de la verdad, la esencia misma de nuestra civilización!

La vera conversión, la que dignifica al hombre, es la conversión a la filosofía. Como bien decía Platón, filosofar es una periagogé, una "conversión" o "hacer girar toda el alma" hacia la luz de la Idea del Bien, que es el origen de todo. Esta conversión no es un mero ejercicio intelectual, sino una transformación moral et un estilo de vida. Es una vocación profunda, un anhelo de purificación et de asimilación a lo divino. ¿Recuerdan a Plotino, quien a los veintisiete años sintió un impulso irrefrenable faz a la filosofía, buscando incansablemente hasta encontrar a su maestro, Amonio, exclamando: "Éste es el que yo buscaba"? O a Séneca, quien a los veinte años se entregó a la filosofía estoica, cultivándola con disciplina et buscando la salud de la ánima.

Es la phrónesis una virtud intelectual, aunque su campo de actuación es el carácter, cuyos impulsos ha de ordenar de manera que se alineen en la dirección que conduce a lograr el fin propio del ser humano: la buena vida. Necesita para ello del concurso de todas las virtudes propiamente éticas, en especial de la templanza y la fortaleza (virtudes del carácter por antonomasia), que junto a la prudencia y a la fundamental virtud social de la justicia forma el cuarteto que la tradición ulterior ha llamado virtudes cardinales. Por esa conexión necesaria con el carácter dice Aristóteles que la phrónesis no es una virtud meramente intelectual. Es decir, Aristóteles considera que por ese privilegiado carácter de nexo entre las diferentes virtudes, la prudencia viene a ser como el compendio de todas ellas, en línea con lo sostenido por Sócrates y Platón. Aristóteles I (Biblioteca Grandes Pensadores Gredos), Aristóteles.

La filosofía es el medio para alcanzar la sabiduría, el bien supremo et fin último. Su objetivo es descubrir la verdad sobre las cosas divinas et humanas. Nos enseña a vivir bien, a vivir conforme a la Natura, et nos permite distanciarnos de aquellos que no la practican, acercándonos a la divinidad. Es una adquisición et uso de la sabiduría, el mayor de los bienes et fácil de adquirir, por lo que merece eser cultivada con buen ánimo.

En contraste, ¿Qué ofrecen estos jesistas? Una superstición que, según sus propios textos, está plagada de divisiones et sectas. Los Padres de su Iglesia, en su afán de imponer una "ortodoxia", tildaban de "herejes" a quienes no se ajustaban a sus fantasiosas lucubraciones, a pesar de que ellos mismos incorporaban elementos de la filosofía de forma desorganizada et fragmentaria. Se les acusa, et con razón, de despreciar la cultura greca, de atraer a los "vulgares e iletrados", et de una "intransigencia fanática" que face ilusoria la coesencia pacífica con las religiones. ¡El mismísimo Juliano, nuestro augusto, cuya ánima estaba imbuida en los verbos filosóficos, regresó a la religión, desilusionado por la pobreza literaria de los textos sagrados jesistas et el espectáculo de la enorme división que agitaba su Iglesia! Él, que no era cruel con ellos, sino riguroso en su convicción.

Mientras la filosofía busca la verdad mediante el pensamiento crítico et la razón, los jesistas se aferran a una superstición que desvaloriza la encarnación et la muerte de su propio Jesucristo en algunas de sus sectas, o que basa la salvación en una esciencia secreto et una "historia secreta" que solo se revela a los "iniciados". ¡Pero qué clase de "esciencia" es aquella que desaprueba el examen público et el razonamiento lógico! Se les acusa de orgías et  libertinaje en algunas de sus prácticas más extremas, comparables a las escuelas tántricas más oscuras. Su dualismo extremo, que enfrenta cuerpo et ánima, materia et espíritu, et que no proviene de la herencia mosaica sino de una mala interpretación de la filosofía greca, ha conducido a una profunda disociación de la realidad.

El Evangelio de la Reflexión et la Esciencia.

Por lo tanto, la vera "buena nueva" no es una doctrina dogmática ni una promesa de resurrección de cuerpos mortales, sino la invitación perenne a la reflexión, a la esciencia et a la búsqueda incansable de la sabiduría. Este es el "evangelio" que Sócrates proclamó al levar la filosofía de los sacramentos naturales a los asuntos de la vida ordinaria, investigando bondades et vicios, el bien et el mal. Es el "evangelio" que Plotino buscaba en la contemplación de lo inteligible et el Uno. Es la dedicación a la especulación filosófica que nos capacita para investigar la verdad.


El regalo de los dioses a los hombres por medio de Prometeo, junto con el fuego brillante procedente del sol y con el lote de Hermes, no es más que la dis­tribución de la razón y la inteligencia. En efecto, Pro­meteo, la providencia que gobierna todo lo mortal y que inspira en la naturaleza un espíritu térmico como causa operativa, hizo a todos partícipes de una razón incorpórea, y, cada uno participó lo que pudo: los cuerpos inanimados, sólo del estado de la existencia; las plantas, también ya del cuerpo; los animales, del alma, y el hombre, de un alma racional. Hay quienes creen que una sola naturaleza se extiende a todos estos seres y quienes creen que se diferencian según el género. Pero no es éste el momento de discutirlo ni, mejor dicho, tampoco en todo el presente discurso, sino que, tanto si la filosofía es, como algunos suponen, el arte de las artes y la ciencia de las ciencias, o si es un «asemejarse a los dioses en lo posible», o si, como dijo el dios Pítico, alguien supone que es el «conócete a ti mismo», nos es indiferente para nuestro discurso, pues todo esto parece muy estrechamente relacionado entre sí.
Discursos VI-XII, Juliano II "El Filosofo".

El genuino Evangelio no es un libro dictado por un supuesto rabino, ni una colección de fábulas para asustar ánimas débiles. Es la vía faz a la perfección del espíritu, la disciplina de la ánima, la búsqueda de la phrónesis (sensatez o buen juicio) que ordena los impulsos del genio faz a la buena vida. Es la comprehensión de que la felicidad reside en la práctica de la bondad et la sabiduría. Aquel que se dedica a la filosofía se asemeja a los dioses, no por estupidez ciega, sino por cognoscerse a sí mismo et por ejercitar su inteligencia.

En conclusión, mientras estos jesistas se afanan en discutir sobre sutilezas teológicas et la preeminencia de sus sectas, la filosofía, con su majestad et su búsqueda de la verdad sobre las cosas divinas et humanas, sigue siendo el único camino digno para el hombre que anhela una vida buena et feliz. El auténtico "evangelio" es, et siempre ha sido, el de la razón, la virtud y la incesante búsqueda de la sabiduría que nos legaron los mayores, et nos hemos abrazado con fervor ¡Dejemos ad los supersticiosos las sus fabulas et abracemos la prisca tradición!

El que revela la caridad de Dios: En sus verbos et obras, Jesús reveló la caridad de Dios Padre ...

¡Varones et fembras del Mundo, ¡Cives! Vengo ante vos, non para recitar las gestas de nuestros venerables divos, sino para desentrañar una de esas extrañas doctrinas que propagan los mal clamados "cristianos", una secta que, al parecer, se asienta en la ceguera et la irracionalidad, et que desprecia el mundo que tan bellamente nos ha sido dado. Me refiero a esa noción que ellos tienen de la diva "Caridad" o "Ágape" en greco, que presentan como una revelación exclusiva de su "Jesucristo" crucifijo.


En lo tocante a la ética cristiana, Celso, buen conocedor de la historia comparativa de las religiones, no encuentra nada nuevo. Con bastante razón dice que “es la misma de los demás filósofos, y no una ciencia venerable, ni nueva”. Incluso el mandamiento del amor al enemigo le parece “muy antiguo y mejor expresado por otros antes”, y “no en términos tan rústicos”. Así cita como ejemplo el famoso pasaje 49 B-E del Gritón platónico. El diálogo entre Sócrates y Critón subraya la idea de que “bajo ninguna circunstancia es lícito obrar injustamente”, ni tampoco “cuando se nos ha infligido una injusticia”, “por grande que fuese el mal padecido”; que “nunca es lícito hacer lo que no es justo, ni defenderse devolviendo injusticia por injusticia...”. Celso incluso da a entender que, antes de Platón, otros hombres inspirados habían propugnado la misma opinión, con lo que alude posiblemente a las doctrinas pitagóricas. Historia criminal del cristianismo I Los orígenes, desde el paleocristianismo hasta el final.

¡Qué presunción! ¡Qué osadía afirmar que la caridad, el cariño, la bondad, son invenciones recientes, traídas al mundo por un único hombre, et sólo para aquellos que le siguen! ¿Acaso antes de su llegada los hombres carecían de la capacidad de caridad, de encariñarse, de curar a sus semejantes, a sus gentes? ¿Se creen estos jesistas que la humanidad vivía sumida en una obscuridad sin afecto hasta que su carpintero apareció en algún rincón olvidado de Judea? ¡Qué ironía!

La verdad, mis queridos oyentes, es que Caridad et la bondad son inherentes a la misma esencia del mundo, una cualidad tan antigua como la prima divinidad. Amor, como atestiguan los más antiguos teogonistas como Hesíodo et Parménides, surgió directamente del Lago primitivo o del huevo original, una potencia fundamental que asegura la cohesión interna del universo et la continuidad de las especies. Él no es un simple capricho de los dioses, sino el lazo venerable que domina todas las cosas, la chispa anímica que se mezcla con el Intelecto et el asentimiento divino. ¿No es acaso esto una forma de cariño, una potencia que impulsa la creación et la unión?


La Mente (Noys) et la Caridad (Ágape) están intrínsecamente ligados en nuestra tradición filosófica. Los Oráculos Caldeos nos enseñan que la Mente paterna, al conformarse ad sí misma, 
"sembró en omnes las res el lazo cargado del fuego de Amor para que todo continuara amando por un tiempo ilimitado". Además, en la trinidad divina de la ánima, se "agregó, como tercio, el casto amor, lazo venerable que domina ad todas las res". Este amor divino inherente ad la Mente libra al hombre et le infunde esperanza de inmortalidad, es Caridad.

Desde tiempos inmemoriales, nuestros sapientes et héroes, mucho antes de que se pronunciara el nombre de ese Jesús, manifestaron la caridad divina a través de sus actos et enseñanzas ¿Acaso no fue Hércules un ejemplo de autodominio et vida natural, un benefactor de la humanidad que los propios jesistas no pueden ignorar? Pensemos en Pitágoras, a quien se elevó a un predicamento divino, la primera figura de "hombre divino" en Occidente con una secta de seguidores. Él enseñó la inmortalidad de la ánima et la reencarnación, una doctrina basada en la resurrección de Libre. Los sacramentos de Eleusis, que aún hoy nos ofrecen la promesa de la inmortalidad a sus iniciados, son una prueba viviente de que estas verdades existían mucho antes de cualquier "nueva" revelación.

No olvidemos a los "viedos teólogos" como Zoroastro o Mercurio Termaximo. Mercurio nos enseñó que el hombre, lejos de ser un eser depravado, puede progresar faz a Dios et hasta crear dioses, porque no sólo recibe la luz, sino que también la da. ¿No es eso una manifestación de la caridad divina, el hombre ascendiendo y elevando lo divino en sí mismo? La misma Piedad, una bondad tan fundamental para nosotros, es la diva del sentimiento que se debe a los dioses et a los hombres, et a través de nuestros ritos et sacrificios, producimos una unión de nuestras ánimas con los dioses. ¿Podemos concebir una mayor expresión de caridad, que el acto de unirnos con lo divino para nuestro propio beneficio et el de la comunidad?


Por qué la Mente es Caridad (Ágape):

La Mente, es la segunda substancia después del Uno, et es el principio activo de la creación et la comprehensión en el universo memorable. Se le denomina el "segundo dios" o la "Mente paterna engendrada por sí mismo". Aquí es donde la noción de caridad adquiere la su forma más sublime et activa:

1. Caridad et Especulación del Bien: La mente está "siempre queriendo et siempre logrando", donde querer significa "desear", especular "contemplar", et caridad "querencia", non una carnal si non del cor, el amor platónico. La caridad es una "propensión ad la propia Especie (Idea en greco)" et se dirige faz al Uno-Bien. La mente especula el Bien, se "satura" de él, et esta especulación es intrínsecamente buena et pulcra. Es la "actividad mental que es Esciencia et Sapiencia". La Mente "recibe de aquél, el Uno, el su acabamiento, la su finalidad" et se face especie por lo Memorable. Cuando la ánima, que es una imagen de la Mente, se ilumina por esta, "cobra fuerzas para percibir el Bien", et esta inclinación de la ánima faz ad la Mente es lo que la face "mentiespecie" (la forma de la mente) et le da "inclinación faz ad lo alto en dirección ad la Mente". Este movimiento faz ad lo superior, faz al Bien et la Verdad, es Amor en el su sentido más elevado, Caridad.    

2. La "Flor de la Mente" como Facultad Unitaria de la Caridad: La "flor de la mente" es descrita como la "facultad unitaria" de la ánima, la única capaz de comprehender ad Dios (el Uno) porque Dios es Uno. Non se trata de un "conocimiento discursivo" (producto de la diánoia en greco), sino de una intuición directa, una capacidad de "tocar" et "ver la luz" del Uno o del Bien. Esta capacidad de unión et contacto con lo más elevado es una manifestación pura de caridad. La Mente, videndo ad el Uno, "concibe su propia prole" et es consciente de ello, lo que sugiere una actividad generativa ligada ad la visión de Bien.

3. La Mente como Demiurgo o Artífice por Caridad: La Mente es la "facultad demiúrgica de Vulcano" (donde Sol es una nota de la Mente suprema). Es el "Facedor et Padre" del mundo memorable. Su creación es espontánea et resulta en un mundo que es una "imagen transparente et pulcra de los dioses memorables". Para la Mente, "eser como Modelo et crear una imagen de sí misma son la misma res". Esta actividad creadora, que imprime la su propia perfección et orden en el mundo, es un acto intrínsecamente bueno et bello, es decir, una manifestación de Caridad. El amor, en este sentido, non es solo una querencia de poseer, sino también un impulso "creador en lo Pulcro", una "procreación en la pulcritud".

4. Caridad ad Sí Mismo como Bien Supremo: Aristóteles, indica que el "hombre bueno" se ama ad sí mismo principalmente por la su mente. La Mente es "lo que piensa" et "la parte más importante" del ente. Esta caridad propia de la Mente non es egoísmo, sino una autoafirmación de la su esencia que es buena et que tiende al Bien. La Mente se sabe ad sí mismo, et al facerlo, se "transforma, elevándose más allá de lo simplemente humano". Plotino añade que "el mismo que es amable es Amor, Amor de sí mismo", porque non es pulcro sino "de por sí mismo et en sí mismo". Este "amor de sí mismo" es una "actividad permanente" et la "res más amable es una especie de Mente". Esta actividad autorreferencial de la Mente, en la que el su ente, el su meminiar (memorar) et su memorable se unifican, es la expresión más pura, es Caridad en si misma.

En el Poimandres, el Intelecto, descrito como el dios que era antes de la obscuridad, se manifiesta "con los que siguen la ley divina, con los buenos, con los limpios et con los misericordiosos", et permite a los hombres cognoscer al Padre "por el camino del amor", expresando su "cariño filial". Su presencia es una "ayuda" et libera de los deseos corporales. 

Plotino también nos ilustra sobre este amor divino, refiriéndose a Cupido. Para él, el amor surge de la "tendencia instintiva de la ánima a la Belleza y al Bien". El Intelecto mismo es "amable", et la ánima, al recibir un "efluvio" o "calor" del Bien, se siente "atraída, extática et aguijoneada, et nasce el amor". La Inteligencia, para eser divina, debe estar "eternamente fuera de su mente por la bebida o el amor". Incluso el filósofo estoico Zenón vinculó el amor con la presencia del fuego en la creación del mundo.

Estos jesistas, en su afán por distinguirse, cometen un error fundamental: confunden al Uno supremo, a Dios mismo, con Caridad. El Altísimo, El Uno, el Bien, el Padre Inefable, es el principio de todo lo que es, simple et anterior a cualquier multiplicidad. Es incomprehensible e inasible, incluso para su propia potencia. Está más allá de la voluntad, más allá de la actividad et de la vida, pero la vida misma es un vestigio de Él. Él non puede eser sinónimo de una relación, como la caridad, porque Él trasciende toda relación.


Por qué el Uno non es Caridad o Amor:


El Uno, o el Bien supremo, se describe como un principio que está "más allá de la mención (la acción mental, el memorar o membrar) et de la suimención (la memoria que tiene uno de si). Es "suprameminiable", lo que significa que trasciende la Mente misma. Non "meminia" (non face mención) en el sentido de una actividad que se relaciona ad un objeto, ni siquiera ad sí mismo como un objeto distinto. Es la fuente de todo, la "causa de vida, de Mente et de Esencia", pero non tiene amor alguno. Plotino se pregunta "¿De qué puede tenerlo qui es precisamente supremo?". Al non faltarle nihilo, el Uno "non necesita meminiar sive memorar", non tiene "amor" de posesión, ni puede entristecerse por una pérdida, ni sentir envidia, ni celos, ni irritarse, porque non tiene ausencias (es decir relativos contrarios), ni hay algo que sea más fuerte o más pulcro que él. Si Caridad es, como se define platónicamente, "el amor de caber siempre el Bien" o una búsqueda de aquello de lo que se está falto, entonces el Uno, que non carece de nihilo, non puede eser Caridad en ese sentido. Es el cumbre de Caridad, el "Vero Querido", el "Vero Caro", pero non la diva Caridad misma

"Amor", se nos dice, es "querer de entrega" o como la RAE lo define "Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo". Un amor que implica "querer para dar" ¡Un momento! Si Dios, el Uno, "quiere para dar" o es Amor, ¿Non implicaría esto que le falta algo, es decir que debe haber otro? ¿Qué como Dios es Amor debe haber un "otro" para que Él sea? ¡Absurdo! El no-ente que es la finalidad misma, Él es el "otro" necesario, El "Vero Absente", el "Vero Otro", non el "que necesita" una relación con algo para eser, el "Amante" tal es la Mente, et menos es la carencia de non haber dadoEl acto de entrega implica un movimiento, una relación, una interacción careciente con un "otro", propio de Egestad. Pero El Uno que es simple et absoluto. Non es una res que "se relacione" en ningún sentido de dar et recibir, ni haber con otro en la su misma condición. Los entes anhelan et aspiran ad Él, buscan el Bien-Uno. El Uno es lo que se "quiere et se desea". Sin embargo, el Uno mismo non es un ente que quiera o desee en el sentido de una relación faz ad algo distinto de sí mismo, porque es prior ad la relatividad.

Así que, non se dejen engañar por quienes pretenden monopolizar la bondad et el amor. La caridad, la bondad, la liberalidad, la inclinación ad la trascendencia et la búsqueda de lo divino, son hilos dorados que han recorrido la historia de la humanidad desde sus principios. No son una invención, sino una verdad perenne que se manifiesta a través de los siglos, en diversas formas, en nuestros héroes, en nuestros dioses, y en la misma estructura del mundo. ¡Es el arte de los dioses el que nos ha permitido conocer tales verdades, mucho antes de que esos mosaístas se atrevieran a fablar de "revelaciones" exclusivas!

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