viernes, 25 de abril de 2025

Semana Santa... ¿Por la pasión de Atis? Un ensayo sobre la "aculturación" de las gentes et la apropiación jesísta...


Los cristianos en concreto eran una secta judía —sucesora de los antiguos ebionim, o «pobres»— que celebraba una suerte de comida religiosa en honor de Josué-Jesús, en la que se evocaba una antigua historia de un hombre-dios sacrificado por su padre para la salvación de la humanidad. Esa comida en común en recuerdo de la divinidad ofrendada en sacrificio tenía lugar para hacer posible que los fieles se unieran a ella espiritualmente. Ahora bien, la ciencia histórica revela que este culto no es más que una imitación de otros parecidos. Antonio Piñero, Aproximación al Jesus histórico.

Semana Santa, o como suelen decirle aquí en Perú, semana tranca, es una semana donde los fieles del galileo son de rememorar la falsa muerte de Dios ¿Cómo si él es el mismo Dios podría morir? Aceptando la falacia trinitaria ¿Cómo siendo distintas substancias o personas el Padre et el Fijo, esto resultase en una "muerte real" si la esencia deal supuestamente de ellos non muere? ¿Et si non muere realmente, por qué rememorar una muerte carente de significado, si pora Dios morir es nada? Aunque claro el Galileo nunca afirmo eser Dios. Dejando de lado estas cuestiones et reservando para un futuro articulo "sobre la invención de un Jesús confuso con Dios", parare antes en este articulo de la página "Catholicus.eu" que expone el "Vero Origen" de la semana santa, aunque claro, notando cada punto et corroborándolo ad la luz de la historiografía:
La Semana Santa, centro de la fe católica, conmemora la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Pero, ¿cómo surgió esta celebración? ¿Fue una creación espontánea de la Iglesia o tiene raíces más profundas? Lejos de ser una simple adaptación de fiestas paganas —como algunos afirman erróneamente—, la Semana Santa hunde sus raíces en la tradición judía, los escritos apostólicos y las revelaciones divinas que la Iglesia primitiva custodió con celo - Catholicus.eu

Et ahí lo tenemos, expliquemos una de nuestras referencias que nos auxilia pora responder ad la apologética de turno: El portal de noticias BioBioChile, fundado en Concepción en MMIX (2009) E.V so el nombre radiobiobio.cl et rebautizado en MMXI (2011) E.V. como BioBioChile.cl, presume de eser el único medio digital de cobertura nacional con sede fuera de Santiago. Con un sello regionalista et celoso de la su independencia, se ha convertido en uno de los sitios más legídos de Chile, con nihilos menos que LV (55) millones de visitas mensuales según SimilarWeb et Alexa. Et vaya ironía: el artículo sobre las tradiciones de Semana Santa publicado allí terminó siendo republicado por la Pontificia Universidad Católica de Chile, como si la institución necesitara un portal secular para recordar que los huevos coloridos non están en los Evangelios.

Et ahí entran los universitarios: Heriberto Cabrera, "mago" salesiano con un currículum internacional que va del Congo ad Italia, Bélgica, Madagascar, Canadá et hasta Mauricio, hoy profesor de Teología en la UC et miembro del Grupo de Inteligencia Artificial del CELAM; et Fernando Soler, patrólogo especializado en Orígenes et en las metáforas de comer et beber en el jesismo antiguo, apasionado por el simbolismo et incluso hasta por el cine. Ambos, con toda la solemnidad de la su investidura, terminan confesando lo que los cefeos (papistas) siempre intentan ocultar: que los huevos coloridos non vienen de ningún evangelio, que la abstinencia de carne es una exageración heredada de viedas prácticas de purificación, et que todo este tinglado de normas et penitencias es, en realidad, un collage de tradiciones recicladas.

Según Heriberto Cabrera, sacerdote Salesiano y académico de la Facultad de Teología de la Universidad Católica, la decisión de evitar la carne durante la Semana Santa puede verse como una “exageración”.

Aclara que es en el contexto de la cuaresma, un periodo que tradicionalmente se asocia con la abstinencia, la oración y la penitencia. Este tiempo se destina a la preparación espiritual para la Pascua, donde la abstinencia de carne se limita a dos días clave: el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. (...).  

La normativa del catolicismo sobre la abstinencia de carne, documentada desde finales del siglo IV y recogida en textos como la constitución apostólica Paenitemi de Pablo VI y el Código de Derecho Canónico de 1983, refleja un fundamento más estructurado en la práctica religiosa, indicando la abstinencia de carne casi todos los viernes del año en memoria de la muerte de Jesús, aseguró Fernando Soler, académico de Teología en la Universidad Católica y doctor en Teología.

Soler ofrece una perspectiva que invita a la reflexión sobre el consumo de carne y su impacto más allá de la esfera religiosa, sugiriendo que las prácticas de abstinencia podrían llevar a una mayor conciencia sobre el bienestar animal y el medio ambiente. (...)  

La tradición de los huevos de Pascua tiene un origen que se entrelaza con creencias paganas, simbolismo religioso y la celebración de la primavera.

Contrario a lo que podría pensarse, esta costumbre no deriva directamente del relato bíblico de la resurrección de Jesús, sino que tiene raíces en la festividad pagana dedicada a la primavera y a la diosa celta Ostara, símbolo de fertilidad, quien era representada con elementos como cigüeñas, nidos con huevos y liebres. (...) Tradiciones de Semana Santa, ¿cómo surgieron?, Pontificia Universidad Católica de Chile, Heriberto Cabrera.

Volviendo al texto original de BiobioChile, titulado “Tradiciones de Semana Santa: entre la abstinencia de carne y los huevitos de Pascua” por Camila Álvarez, contiene un error digno de mofa: afirma que Ostara, la dea Aurora, esería “celta”. Como si los galos hubieran inventado ad la dea de la primavera ¿Qué son, superhumanos? ¿Tienen potestad para crear el orden natural? ¡Por los dioses! La profanidad del moderno... 

Los anglosajones germanos celebraban el Eosturmonath en abril, en honor a Ostara, lo que evolucionó a la Pascua actual, conocida como Ostern en Alemania y Easter en inglés. La conexión entre el simbolismo de la fertilidad y la resurrección cristiana se fortaleció con el paso del tiempo. Durante la Edad Media, los primeros cristianos adoptaron el huevo como símbolo de la resurrección de Jesús, integrando así una tradición que vincula la renovación de la primavera con el renacer espiritual. La leyenda sobre Ostara transformando a un ave congelada en una liebre que aún podía poner huevos se popularizó en Alemania, dando origen al mito del conejo de Pascua que deja huevos de colores como regalos, consignó DW. Tradiciones de Semana Santa: entre la abstinencia de carne y los huevitos de Pascua, Camila Álvarez

El problema de ese párrafo es que repite sin pestañear un error que ya debería eser superado. Esos "anglosajones germanos" non celebraban so el nombre “Ostara” porque en su lengua jamás fue ese nombre. En inglés antiguo lo que se registra es ēastre, ēastrun, ēastron, ēastru, ēoster, ēster, ēastor o ēastro, según el dialecto. “Ostara” es una reconstrucción del alto tudesco antiguo (es decir, un “alemán antiguo”), non un término anglicano. Así que cuando se dice que los ingleses celebraban so el nombre de Ostara, se está mezclando churras con merinas: un nombre germanico aplicado ad un contexto anglicano.

Et ahí está la ironía: Camila Álvarez, auctora del artículo en BioBioChile, non ofrece más información sobre sí misma, et cuando se mete en terreno histórico, tropieza. Dejemos en claro esto: La fiesta, claro, con ese nombre, sea Easter, Ostern o el que sea; es un invento de hombres teutones, pero la dea, Aurora, la fermosísima luz solar, dea de la fertilidad, non lo es: es la honrada de un culto ancestral que se expresó so distintos nombres en distintas lenguas.

Et sí, cuando se mezcla teología con periodismo ligero, aparecen disparates. Álvarez apenas se apoya en un enlace de la DW firmado por Sabine Peschel, donde la doctora Karin Bürkert (Universidad de Tubinga) explica con seriedad que la Pascua es una simbiosis entre la resurrección biblica et la festividad de la primavera anterior ad Jesús, con símbolos como el huevo (fertilidad, perfección, vida) et el conejo (alegría, reproducción, curiosidad). Esa parte sí tiene gravedad histórica et universitaria.

El resto, sin embargo, es un ejemplo de cómo se trivializa la historia: se toma un nombre reconstruido (Ostara), se lo coloca en boca de los ingleses, se face un "teléfono malogrado" et se lo presenta como si fuera un relato lineal que desemboca en la Pascua jesista. Incendiario es decirlo, pero necesario: ese articulo es un collage mal armado, donde la dea Aurora se convierte en celta, como si los dioses tuvieran "nacionalidad" o copyright, et la prensa se transforma en chiste periodístico.

DW: Señora Bürkert, ¿de dónde viene el conejito de Pascua?

Karin Bürkert: No lo puedo decir con toda seguridad, porque hay muchos mitos con respecto a la Pascua. En diversas regiones y en diferentes épocas, la gente se ha inventado mitos y leyendas para dar forma a ciertas fiestas y ritos.

La celebración de la Pascua es una simbiosis entre la resurrección cristiana y la festividad de la primavera antes de la era de Cristo. Nos encontramos símbolos muy relevantes, como la fertilidad, la vida y la luz. El huevo de Pascua representa la fertilidad, la perfección, la vida y la resurrección, pero también el conejo como símbolo fértil. Este encarna la capacidad de reproducción, la alegría de vivir y la curiosidad ante la vida. ¿Por qué los conejos ponen huevos en Pascua? Sabine Peschel.

Así, volviendo ad los papistas, como peces que mueren por la su propia boca, los sus “universitarios” terminan delatando que la su tan cacareada “tradición” se construye sobre notas gentílicas. Et entonces uno se pregunta: ¿Por qué estos venidos de Judea buscan contaminar nuestras fiestas populares con asociaciones ad un rabí que jamás cognoció liebres ni huevos de chocolate? Et uno non puede evitar sonreír con cierta discreción burlona: pareciera que, sin darse cuenta, los papistas han terminado sirviendo ad intereses de ciertos "progenitores", como si fueran piezas de un ludo mucho más antiguo.

La respuesta está en la propia historia: quienes se presentan como custores de la tradición terminan revelando que son custores de un poder extraño, un poder que irónicamente non captan… et si lo captan, lo callan. Lo más absurdo es que, en su afán de mandar et de facer obedecer ad otros so esta “auctoridad”, terminan sin saber realmente para qui trabajan… o mejor dicho, sin saber ad quién creen.

Porque, seamos francos: ¿Qué partida ha buscado siempre, con desesperación cuasi patética, que los gentiles —es decir, las naciones enteras— acepten que las sus escripturas son la “Palabra de Dios”, que los sus profetas son enviados del Altísimo, que los sus libros son verdades reveladas incuestionables et que ellos son la "nación santa"? Esa obsesión non es casualidad, es estrategia.

La grey, pobre grey, non se da cuenta de que el carnicero pacta con el pastor. Obedece sin preguntar, repite sin pensar, et así perpetúa el siglo que se alimenta de tradiciones que nunca le pertenecieron. Et como bien se dijo en otro tiempo, basta con escuchar —et obedecer— ad los escribas et fariseos pora intender de qué se trata.


¡Así, exaudidme gentiles del mundo, escuchad! La Semana Santa non nasció en Judea ni en los sermones de un rabí, sino en nuestras propias tierras, en las fiestas de la Gran Madre et de Atis, en los ayunos et abstinencias que nuestros antepasados practicaban mucho antes de que los papistas intentaran apropiarse de ellas. 

La cruz es nuestra, símbolo gentil de vida, muerte et renovación. Que ellos se queden con la menorá et regresen ad Judea, porque nuestras fiestas non necesitan de las sus supersticiones ni de las sus fabulas pésimas.

Por eso, clamo ad todos los gentiles: retomemos la Semana Santa como lo que siempre fue, una fiesta de primavera, de abstinencia et renovación, de duelo et resurrección, de Atis et de la Madre Tierra. Non necesitamos rabinos ni apóstoles pora darle autenticidad.

Que la grey despierte: el carnicero pacta con el pastor, et mientras ellos negocian, nosotros olvidamos que la fiesta es nuestra. Gentiles, levantemos la voz et recuperemos lo que nos pertenece.

Non comer carne: tradición gentil disfrazada de penitencia papista

El origen de nuestra fuente para explicar que el non manducar carne en Semana Santa es ajeno ad la Biblia, lo tomamos de los portales de noticias. En este caso, la nota proviene de Canal 13, parte de una sociedad de multimedios que integra televisión abierta (Canal 13 y T13 en Vivo), canales de pago (13C y REC TV), sitios web (13.cl, T13.cl, AR13.cl), la app 13Go, radios (Tele13 Radio, Play FM, Sonar FM, 13C Radio) y hasta la plataforma de audio Emisor Podcasting. Un vero principado mediático que, además de entretener, se dedica ad explicar tradiciones como si fueran verdades recién descubiertas.

El titular lo dice todo: “En ninguna parte de la Biblia se menciona”: Teólogo explica origen de tradición de no comer carne en Semana Santa”. Et ahí está la ironía: ni la Biblia lo ordena, ni los apóstoles lo enseñaron, pero el hábito de abstenerse de carne se convirtió en una costumbre popular que la Iglesia papista adoptó como si fuera suya.

Cada año, en Perú, Chile et en muchos otros pagos, se repite la misma escena: aglomeraciones en terminales pesqueros, colas interminables para comprar pescado et mariscos, et gentes que reemplazan el vacuno, el cerdo o el pollo por un plato marino. La tradición está tan arraigada que pocos se preguntan de dónde viene.

Para Semana Santa, personas de la comunidad cristiana optan por no comer carne (de vacuno, cerdo, pollo, pavo, etcétera), y en su reemplazo, consumen pescados y mariscos.

Cada año, se registran aglomeraciones en lugares como el terminal pesquero, donde cientos de chilenos acuden para adquirir este tipo de productos.

Sin embargo, a pesar de que se trate de una tradición muy instaurada en los hogares chilenos, su origen es un tanto desconocido. 

Ni la Biblia ni las autoridades del catolicismo plantean una prohibición sobre el consumo de carne en Semana Santa, ni tampoco el Viernes Santo en particular. La tradición obedece más bien a una muestra de abstinencia y sacrificio. “En ninguna parte de la Biblia se menciona”: Teólogo explica origen de tradición de no comer carne en Semana Santa”. Canal 13

El teólogo Marcial Sánchez explicó a T13.cl que “en ninguna parte de la Biblia se menciona que no se debe comer carne en la Semana Santa. Vale la pena agregar que esta tradición tendría sus orígenes en el siglo II, cuando los primeros cristianos empezaron a tratar de purificarse, tomando como referencia a Jesús, que ayunó durante 40 días”.

Por su parte, Luis Lira, profesor de historia internacional de la Universidad Finis Terrae, complementó que “este periodo de 40 días comienza con el Miércoles de Ceniza, una vez que se terminan los carnavales, y es un tiempo de preparación para finalizar con el Domingo de Pascua, el hito que señala la resurrección de Cristo”. “En ninguna parte de la Biblia se menciona”: Teólogo explica origen de tradición de no comer carne en Semana Santa”. Canal 13.

Canal 13 sostiene que el origen de la abstinencia de carne en Semana Santa es “un tanto desconocido”. Et Marcial Sánchez, con voz docta, asegura que todo empezó en la centuría II, cuando los primos jesistas quisieron purificarse imitando el ayuno de Jesús. Como dijimos el "teólogo" Marcial Sánchez lo recognosce: en ninguna parte del texto sagrado se menciona tal cosa. El origen está en la centuria II, cuando los primos jesistas intentaron imitar el ayuno de Jesús en el desierto. 

Lo irónico es que, en la actualidad, el sacrificio se ha invertido: los pescados et mariscos suben de precio en Semana Santa, convirtiéndose en platos ostentosos, más caros que la carne que supuestamente se evita. El gesto penitencial termina siendo un banquete. Et algunos profesores, como Luis Lira, ya sugieren que quizá habría que abstenerse de dulces o chocolates, algo realmente cotidiano et placentero, pora recuperar el sentido del ayuno.

Et he aquí está lo absurdo: non se necesita ad Antonio Piñero —ese agnóstico neojesista que se dedica ad desmenuzar el Nuevo Testamento— pora delatar que este mamotreto de la “tradición católica” siempre fue, en realidad, tradición gentil, de la gente, del geno, de nuestra nación. Non necesitamos rabinos venidos de Judea ni los sus doce apóstoles pora darle autenticidad. 

Por ello os digo, la abstinencia de carne non nasció en Judea ni de los doce apóstoles, sino de prácticas populares de purificación que ya eran en las culturas agrícolas et marítimas. El pescado era lo accesible, lo cotidiano, mientras la carne fresca era un lujo sin refrigeración. Así, lo que hoy se presenta como penitencia papista es en realidad una costumbre ancestral de la gente común, disfrazada de cefaísmo. 

Por tanto ahora abrid los ojos pora veer que esta tradición non nasció en Judea ni en los evangelios. La Gran Madre Tierra, venerada desde el Neolítico en Anatolia, plegó ad Roma en la centuría III a. E.V con el nombre de Magna Madre, dea generatriz de la vida, asociada con Atis, dios de la vegetación et de la renovación primaveral. El su culto se estableció en el Palatino, et con él plegaron las fiestas de duelo, abstinencia et resurrección.

Los latinos heredaron de los grecos la estructura ritual: la Catábasis (descenso), marcada por lágrimas et lamentaciones; la Anábasis (ascenso), el retorno jubiloso; et finalmente las Hilarias, el día de la alegría por la resurrección de Atis. Los escriptores grecos, como Focio en la su Biblioteca, registraron cómo estas fiestas se integraron en Roma con nombre latino et calendario fijo: finales de marzo, justo cuando hoy se celebra la Pascua jesista.

Et para callar la boca ad Marcial Sánchez, basta citar ad Salustio, filósofo platonista de la centuría IV, que describió la estructura básica de estos días festivos en relación con el mito de Cibeles et Atis:

“Y al principio nosotros mismos, habiendo caído del cielo y viviendo con la ninfa, estamos abatidos, y nos abstenemos de grano y de toda comida rica o sucia, puesto que son hostiles al alma. Luego viene la tala del árbol y el ayuno, como si también estuviéramos cortando el proceso posterior de generación. Después, la alimentación con leche, como si hubiéramos nacido de nuevo; y después vienen el regocijo y las guirnaldas y, por así decirlo, un retorno a los Dioses.”  Sobre los Dioses y el Mundo, Salustio.

Ahí está la vera Semana Santa: non la pasión de Jesús, sino la de Atis, el sacrificado de la primavera. Con ayuno, abstinencia, duelo et resurrección. Los papistas, como peces que mueren por su boca, terminan confesando que su “tradición” es en realidad la tradición gentílica, la de la tierra, la del pueblo.

Et aquí viene lo más interesante: dirá algún pardillo que uno puede non comer carne en Semana Santa sin eser cefeo. De fecho, insto ad facerlo. Non como obediencia da un rabino venido de Judea, sino como revuelta contra la usurpación de nuestra tradición. Comer pescado, abstenerse de carne, ayunar… todo eso tiene sentido como gesto cultural, como vínculo con la tierra et con la comunidad, non como mandato de una auctoridad que se apropió de símbolos ajenos...

Pascua, abstinencia et el falso dilema del “rabí Jesús”

Ah, la clamada Semana Santa. Ese momento en que millones creen que cambiar el bistec por pescado es un acto de profunda espiritualidad, cuando en realidad non es más que un eco de antiguas abstinencias que los pueblos gentiles practicaban mucho antes de que se escribieran los Evangelios.

Porque claro, nihilo dice “memoria de la Pasión” como un filete de tilapia et unos huevos de chocolate que, por cierto, vienen de consuetudes genitivas, es decir en moderno, "costumbres paganas". Jesús jamás cognoció liebres repartiendo dulces ni sermones sobre bacalao. Esos símbolos son nuestros, de la tierra, de la primavera, de la renovación.

Lo veramente irónico es que todavía hay quienes se inventan un falso dilema: “Si dejo de creer en Jesús, ¿debo abandonar las tradiciones populares?” Como si la costumbre et la superstición fueran inseparables. Pues non: las tradiciones son más antiguas que el jesismo, et seguir celebrando la renovación de la vida non depende de un rabí que nunca oyó fablar de huevos pintados ni de procesiones con velas.

La abstinencia de carne, los huevos, las procesiones… todo eso es un collage cultural, una readaptación de prácticas agrícolas et festivas que la Iglesia recicló con gran talento de mercaderes. Pretender que todo gira en torno ad Jesús es como decir que las Hilarias dependían de creer en Atis literalmente: lo importante non es la creencia, sino el significado de la fiesta.

Por eso exhorto: rechacemos la Pascua como monopolio papista et celebremos las Hilarias, la vera fiesta de la primavera, del renascer de la naturaleza, de la alegría tras el duelo, del retorno de la fertilidad. Non necesitamos supersticiones venidas de Judea para honrar la vida que vuelve, los ciclos de Tierra et la fuerza de lo sacro en lo natural.

Celebremos la primavera como lo que es: renovación, fertilidad, júbilo et abundancia. Et si alguien insiste en que sin Jesús non hay Pascua, recordémosle con ironía que ese rabí jamás cognoció ni los huevos coloridos ni las danzas de Cibeles. Las fiestas son nuestras, su sentido trasciende cualquier superstición… así que, en vez de seguir rompiendo los huevos con sermones rabínicos, mejor que se coma unos de chocolate et disfrute lo que realmente importa: la celebración de la vida que renace.

Dejando esto claro, ahora debemos preguntarnos aquí ¿Cuándo fue la "Primera celebración de Semana Santa"?  Supongo que la prima fiesta de Semana Santa fue pos de tal concilio, para ello continuando esta entrada, debemos para fundamentar la suposición acotar prior que en el Concilio de Nicea, en el año CCCXXV (325), que formalmente se estableció oficialmente que la Pascua jesista se celebraría el primo día de Sol después de la primera Luna plena de primavera en el hemisferio septentrional. Prosiguiendo para responder tal pregunta, también debemos acotar que en el libro de Antonio Piñero se menciona los relatos de la Pasión como otros fueron condensados y reelaborados: 

La primitiva historia de la pasión, que subyace a la narración del Evangelio de Marcos y a la de los otros evangelistas, hubo de desarrollarse en la comunidad de la capital, pues residía en la ciudad donde murió Jesús. Se ha pensado que algún talentoso escritor anónimo compuso un texto seguido en el que resumía y sintetizaba dramáticamente en una semana lo ocurrido con el proceso de Jesús que debió de durar meses.  [...] La historia de la pasión es un vivo ejemplo del principio repetido a lo largo de este capítulo: la tradición de la vida y muerte de Jesús de Nazaret se transmite e interpreta. unas veces para acomodarla a la vida presente; otras para entender mejor a Jesús teológicamente. [...] En la historia de la pasión se observa claramente cómo se remodela la tradición: lo ocurrido está plasmado a la luz de salmos proféticos, en especial el 22 y el 69, hasta tal punto que es difícil saber qué constituye exactamente verdad histórica y qué es producto de una acomodación a los textos de la Escritura ya existentes. [...] Lo mismo ha de decirse de las narraciones sobre la Última Cena de Jesús que luego reinterpretan Pablo (1 Cor 11,23-26) y los tres evangelistas sinópticos. Antonio Piñero, Guía para entender el Nuevo Testamento.

Continuando con la refutación del articulo cefeo de Catholicus.eu obviamente nos fabla de ello et trata de entroncarla ad la tradición mosaica et "supuestas revelaciones" de la "iglesia primitiva". Además reforzar lo citado que, Antonio Piñero sostiene en una entrevista que "Semana Santa tiene muy poca "base histórica" et incluso sostiene en la entrevista lo anterior citado "Los hechos de la Pasión, que duraron meses, se concentraron en solo siete días para hacerlos más atractivos", et siguiendo su libro leemos: 

El relato de la pasión de Jesús aparece salpicado continuamente por citas de la Biblia hebrea. Este hecho obliga a sospechar razonablemente de que algunos acontecimientos de la pasión más que hechos reales puedan ser remodelaciones o incluso construcciones por parte de los evangelistas de sucesos que quizá ocurrieron, pero probablemente de otro modo. Antonio Piñero, Guía para entender el Nuevo Testamento. 

Si efectivamente es así debemos decir que "Semana santa" es algo posterior del concilio de Nicea probablemente, pero ¿Por qué una semana? Según Piñero es para facerlo más "atractivo" aunque he de desarrollar posteriormente que siendo una semana cuando debió eser meses delata profundamente que esta "Semana Santa" no esta basada necesarimente en la pasión del "crucifijo mesiánico" ¿Pero para quienes debía eser atractivo? Esta claro que la labor de buscar conversos era muy enfocada en los mosaístas no-mesiánicos (porque estos cognocían bien la Ley mosaica, para ellos como ahora la materia neotestamentaria es totalmente abominablemente "gentil") si no en los "gentiles" (familiarizados con nascimientos virginales, hijos de los dioses como elementos mitológicos varios incluso resurrecciones et los supuestos milagros del Galileo), et cito esto de los libros de Piñero para notar mejor este punto: 

Esto cuadra bien con los Evangelios, ya que éstos son ante todo obras de propaganda religiosa: el «biógrafo» presenta los dichos y hechos de su «biografiado» de modo que surja una determinada interpretación y no otra. En el caso de los evangelios: de modo que atraigan a la fe cristiana a los lectores potenciales. Antonio Piñero, Guía para entender el Nuevo Testamento. 
Los evangelios son escritos de propaganda destinados a organizar y a autentificar, haciéndola meramente verosímil, la leyenda de ese culto sagrado presentándolo en ropaje griego para que pudiera extenderse por el terreno del Imperio. Antonio Pinero, Aproximación al Jesus histórico. 

Ahora es menester mencionar los antecedentes de la iglesia mosaísta de la "inculturación" o aculturación (que es facer que su doctrina sea más accesible y transformadora dentro de una cultura específica, mientras toma la Iglesia los "dones" de esa cultura) como tomar fiestas gentiles et tornarlas "jesistas", que en verbos del Papa mesiánico Pablo VI (Discurso en Kampala, Uganda, 1969): "[La inculturación] exigirá una incubación [como si de un germen se tratase] del ‘misterio’ cristiano en el genio de vuestro pueblo [de Uganda], para que su voz nativa, más límpida y franca, se levante armoniosa en el coro de las otras voces de la Iglesia universal." (Citado en Redemptoris Missio 54 1). Sin más, he aquí unos ejemplos de "inculturación": 


En este video se ve como uno miembro de una Iglesia Monopatrista, una separada de la Iglesia Cefea en el año MLIV E.V, (apellidada pretensiosamente como la "Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa") describiendo en la lengua rusa sobre como su "pueblo cristiano", con la su "cultura" jesista subvirtió la fiesta del solsticio hiemal de las gentes eslavas, memora que este proceso es anterior ad la separación de los monopatristas, et como esto la iglesia lo fizó donde sea que se halle gentes posteriormente, aquí la traducción del video en la lengua castellana: 

Nosotros, los "ortodoxos", por otro lado, superpusimos nuestras fiestas a las antiguas fiestas gentiles. ¿Qué es la Koleda[nombre eslavo para la diva Aurora como también nombre de su festival, también se lo representa como macho]Son aquellas caminatas con este sol, en el día del solsticio. Et la natividad de Cristo fue sobreimpuesta en tal fiesta del equinoccio hiemal. Es el nacimiento festivo del sol, et la Koleda se convirtió en la evangelización cristiana de la natividad de Cristo. Aquello, entonces la Iglesia fizo misioneramente en todo lado, destruyó los lucos [ка́пище, kapishche en ruso] et colocó templos cristianos, para que los antiguos gentiles, quienes iban al luco, siendo ya bautizados, pudieran acostumbrarse a ir al templo cristiano. Et ella [la iglesia] atribuyo a las antiguas festividades gentiles con una nueva connotación et las renombro.


 Ad lo mencionado del video non podemos olvidar que el Papa Gregorio (c. CDXL-DCIV E.V.) en una famosa carta dirigida al Abad Melito, quien se dirigía a Inglaterra para ayudar a Agustín de Canterbury en la judaización de los ingleses (año DCI E.V.), el Papa Gregorio dio instrucciones explícitas sobre cómo tratar los templos et mores gentílicas. Esta carta está registrada por Beda en su Historia Eclesiástica del Pueblo Inglés (Libro I, Capítulo XXX):

"Dile [a Agustín] lo que he decidido después de larga deliberación sobre el asunto de los ingleses: a saber, que los templos de los ídolos en esa nación no deben ser destruidos; sino que los ídolos que están en ellos sean destruidos; que se bendiga agua bendita y se rocíe en dichos templos, que se erijan altares y se coloquen reliquias. Pues si esos templos están bien construidos, es necesario que sean convertidos del culto de los demonios al servicio del Dios verdadero; para que la nación, viendo que sus templos no son destruidos, pueda remover el error de su corazón y, conociendo y adorando al Dios verdadero, pueda recurrir más familiarmente a los lugares a los que estaba acostumbrada."

"Y porque solían sacrificar muchos bueyes a los demonios, que se les cambie alguna solemnidad por esto, como que en el día de la dedicación, o en los natalicios de los santos mártires cuyas reliquias allí se depositan, construyan para sí cabañas con ramas de árboles alrededor de aquellas iglesias que han sido convertidas de templos, y celebren la solemnidad con festejos religiosos, y no ofrezcan más animales al diablo, sino que maten ganado para su propio alimento para alabanza de Dios, y den gracias al Dador de todas las cosas por su abundancia; para que, mientras se les permiten algunos gozos exteriores, puedan consentir más fácilmente en los gozos interiores."

Esta evidencia es una de las más claras et directas de una estrategia papal pora adaptar templos et festividades gentiles. El objetivo era facilitar la transición ad la Ley jesista, utilizando estructuras et costumbres familiares pero dándoles una asociación jesista, pervirtiendo la connotación original de las fiestas, centrado en suponer que Dios es el dios de Moisés et los "santos" (muchos con elementos de las divinidades como los lobos de Benito de Nursia et el divo Mercurio como la tradición teutónica representa), en lugar de las divinidades mundanas. Continuando trataremos como también se apropiaron de terminología étnica pora explicar la su pseudoteología, pero esto merece ad profundidad otra entrada: 

Uso de la glosa helénica et nociones helenísticas: Los escriptos neotestamentarios, redactados en greco, asociaron connotaciones desviadas mosaicas como su "Cristo" (χρῑστός, Cristo en greco) ad la connotación gentilica del "Rey Filosofo" que Platón desarrollo. Saulo, en las sus cartas, usó nociones filosóficas helenísticas, como el Principio (ᾰ̓ρχή, Arqué en greco) o el Verbo (Λόγος, Logos en greco) en la carta ad los Filipenses II, pora presentar ad Jesús como una encarnación divina, atractiva para gentiles familiarizados con nociones de dioses encarnados. Posteriormente usaron términos como "Substancia" (Ὑπόστασις, Hipostasis en greco), "Esencia" (Οὐσία, Ousía) et Persona (Πρόσωπον, Prósōpon).

Et sin olvidarnos las fiestas que adaptaron, aquí un ejemplo:

Fiesta de las Candelas: Celebrada cuarenta días después de Navidad, como un intento de suplantar una costumbre romana de iluminar las estradas en honor a la diva Februa, a través de estas iluminaciones en honor de Februa pe­dían a Marte la victoria sobre los enemigos.  El Papa Sergio tomó la decisión de dar a esta fiesta de las luces un nuevo sentido mesiánico, manteniendo las procesiones con velas pero dedicándolas a la madre de Jesús. Esto ejemplifica la práctica de la Iglesia de reinterpretar festividades existentes. (Santiago de la Vorágine, La leyenda dorada. Tomo I)

Fiesta de la Cátedra de San Pedro: O también "Banquete de San Pedro" se refiere a una de las festividades en honor al mosaísta Simón-Cefas, mejor conocido como Pedro. Según el maestro Juan Belet, los antiguos gentiles celebraban opulentos festines en ciertos días de febrero y luego levaban los restos de la comida a las tumbas de sus parientes (las Fiestas Parentales et o Ferales). Creían que las ánimas de los difuntos consumían estas ofrendas durante la noche. Ante la dificultad de erradicar estas prácticas gentiles entre los nuevos conversos al jesísmo, los Padres de la Iglesia intentaron darles un genio diferente. Por ello, instituyeron dos festividades en honor a las Cátedras de Cefas: la de Antioquía y la de Roma, celebrándolas en febrero, en los mismos días en que los gentiles realizaban sus banquetes y ofrendas a los muertos. De esta manera, a estas fiestas de ambas Cátedras también se les dio el nombre de "Banquete de San Pedro". (Santiago de la Voragine, La leyenda dorada. Tomo I)

Navidad papista (XV de diciembre): Aunque esto ya es muy trillado, non esta demás mencionarlo, la navidad fiesta que celebra el nacimiento de Jesús de Nazaret, es una de las festividades más importantes del jesismo. Sin embargo, la investigación histórica sugiere que su fecha y muchas de sus tradiciones tienen raíces en festivales paganos del solsticio de invierno, como la Saturnales (Saturnalia) , las Bacanales (Bacchanalia), el Día natal de Sol invicto (Dies Natalis Solis Invicti) romanas, el Karachun eslavo,  et la Yule nórdica, La Navidad, como celebración del nacimiento de Jesús, no tiene una fecha bíblica específica, y los primeros mesianistas no la celebraban. 

Según Why Is Christmas Celebrated on December 25? | HISTORY, durante las primas tres centurias, las festividades jesistas principales eran la Epifanía (VI de enero) et la Pascua. La prima mención oficial del XXV de diciembre como la fecha de la Navidad aparece en un calendario romano de CCCXXXVI (336) E.V, durante el reinado de Constantino, el supuesto primer príncipe mesianista. De todas formas, no debemos evitar señalar que hay una falta de Evidencia Directa, como que no hay escritos mesianistas antiguos que indiquen explícitamente que la fecha fue elegida para reemplazar festivales gentiles. Algunos padres de la Iglesia, como Ambrosio (CCCXXXIX-CCCXCVII E.V.), veían la coincidencia con el solsticio como una señal providencial, no como una ingeniería calendárica, también es relevante señalar que las Saturnales (XVII de diciembre) et la natividad al Sol Invicto no siempre se celebraban el XXV de diciembre, et que la influencia gentil es más correlativa que causal. Estaremos al tanto pendientes de nuevas noticias sobre esto, el auctor de este blog no busca facer suposiciones infundadas si no todo lo contrario eser fiel a la Verdad, aunque no se puede negar que tales festividades eran al solsticio de invierno et por tanto el poner la fecha de natividad de Jesús en tal evento pretende acapararlo, por cierto esto da para dedicarle una entrada futura en profundidad, como también a los Día de Todos los Santos, Día de Mayo, et al Día de Juan el Bautista cargados de influencias gentiles.

Continuando con el articulo de Catholicus.eu:

1. La Pascua judía y el cumplimiento en Cristo

El origen inmediato de la Semana Santa se encuentra en la Pascua judía (Pésaj), que conmemora la liberación de Israel de Egipto (Éxodo 12). Jesucristo, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29), eligió precisamente esta festividad para ofrecerse en sacrificio. La Última Cena fue un seder pascual: Jesús no abolió la Pascua, sino que la transformó en la Eucaristía, instituyendo el sacerdocio y el mandamiento del amor. San Pablo lo confirma: «Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado» (1 Corintios 5:7).   -Catholicus.eu

Esto es demasiado conflictivo si analizamos el contexto de la "Ultima Cena" como el facto que el Galileo nunca busco cambiar algo como también que Saulo de Tarso es muy posterior a él, empecemos, citando a Piñero:

La tradición de los Evangelios sinópticos y de Pablo (1 Cor 11,23-25) presenta a Jesús como el fundador de un nuevo culto, la eucaristía, que habría de sustituir a la larga el culto sacrificial del templo de Jerusalén. A pesar de estos testimonios, hay motivos para albergar serias dudas sobre la rectitud histórica de esta tradición. 
En primer lugar, hay suficientes indicios en los textos de la Última Cena para sospechar en ella un doble estrato o doble tradición, uno de los cuales no se refiere en absoluto a la eucaristía, y que fue probablemente la tradición básica. 
Este primer estrato contendría los elementos que presentan esa comida no como una cena pascual, sino como un banquete mesiánico anticipado. Cuando Jesús cae en la cuenta de que corre peligro de muerte por su enfrentamiento con las autoridades, celebra con sus discípulos el último acto simbólico (un banquete, símbolo del Reino) antes de su posible desaparición y de que Dios instaure a continuación su reinado («Ya no beberé más de este fruto de la vid hasta que lo beba de nuevo con vosotros en el reino de mi Padre»: Mt 26,29). Si esta frase se puede atribuir al Jesús histórico tal cual nos ha sido transmitida, Jesús presupondría no sólo su muerte inmediata, sino también su futura resurrección para participar del Reino venidero, al igual que los patriarcas de Israel. 
Este estrato explica la ausencia de elementos de cena pascual (falta el cordero, las hierbas, el orden de la ingestión del vino es distinto, etc.) que presentan los textos. Antonio Piñero, Guía para entender el Nuevo Testamento.

Aquí entendemos que primer lugar es absurdo parlar de descender de la tradición "mosaica", como también elementos que como dice Piñero, facen de esta cena ya no una pascual, si no un "banquete mesiánico" como la ausencia de cena pascual faltando el cordero, las hierbas y demás mores judaicas. Esta "doble tradición" nos face ver que efectivamente no fablamos de "la tradición judía" como tal como sostiene el articulo, si no una tradición alterna mosaica más. Et cito más:

Aunque los evangelios sinópticos (Me 14,22-25; Mt 26,26-29; Le 22,14.21-23) y Pablo (1 Cor 11,23-25) presentan a Jesús como el fundador de un nuevo culto, la eucaristía, que habría de sustituir de inmediato el culto sacrificial del Templo de Jerusalén, hay motivos para albergar serias dudas sobre la rectitud histórica de esta tradición. 
  1. El primero es que la tradición subyacente a los evangelios no apunta hacia una cena pascual —no aparecen en el relato los elementos típicos de ella— sino de despedida, teñida del temor de Jesús a una posible muerte.
  2. El segundo porque tanto los Hechos de los Apóstoles, como el Evangelio de Juan y la Didaché nada saben de la institución de una eucaristía al estilo paulino-marcano. 
  3. Tercero, porque siendo Marcos el más paulino de los evangelios (según opinan la mayoría de los estudiosos; otros creen que es Lucas) y con un relato de una institución sorprendentemente parecido al de Pablo, sea a la vez totalmente independiente de él, cuando otros documentos primitivos ignoran tal institución. 
  4. Cuarto: porque no había motivos en Jesús para fundar culto nuevo alguno; la «purificación del Templo» no significaba para Jesús que aquel estuviera tan corrompido como para que fuera preciso fundar una institución nueva, aunque provisoria hasta la venida del Reino, para la expiación de los pecados.
  5. La purificación del Templo, por el contrario, suponía que Jesús estaba convencido de la validez de la institución tal como existía, por más que su funcionamiento fuera deficiente. El episodio de la curación del leproso, al que Jesús ordena presentarse al sacerdote y cumplir con los sacrificios prescritos (Mt 8,4) prueba la piedad de Jesús hacia el Templo. 
  6. Y, como último motivo, sexto, en la «entrada triunfal» Jesús aparece como mesías rey de Israel y acepta las aclamaciones del pueblo sin corregirlas (Lc 19,40: «Os digo que si estos callan gritarán las piedras»). No parece sensato postular que el Domingo de Ramos Jesús se presente ante las masas como el rey de Israel y el jueves instaure un culto nuevo que deja sin validez todo el culto expiatorio de la institución más importante del judaismo, el Templo. Antonio Pinero, Aproximación al Jesus histórico.

Viendo, todos estos puntos que Piñero evidencia, non podemos sostener este punto "Jesús no abolió la Pascua, sino que la transformó en la Eucaristía" que el articulo de Catholicus.eu postula, es menester acotar que cuando Piñero sostiene esto "suponía que Jesús estaba convencido de la validez de la institución tal como existía" probándose con la sanación del leproso, faciendo errónea toda pretensión de que el Rabí estaba contra de la su aljama capital que era tal templo como también instituyendo un sacerdocio nuevo ¿Eserá que lo que fabla Saulo de Tarso et la eucaristía es en realidad un sacramento gentil readapatado? Et prosiguiendo con Piñero sobre la "fabula" de Saulo apellidado Pablo de Tarso de este "supuesto sacramento galileo":

Consecuentemente, lo más probable es que la interpretación de las palabras de Jesús como un rito propiamente tal, en el que de alguna manera se conmemora y se repite la muerte vicaria de Jesús por toda la humanidad, sea el producto de una revelación personal de Jesús a Pablo (1 Cor 11,23). 
Muy de acuerdo con el conjunto de su teología sobre el valor de la muerte de Jesús, Pablo interpreta la última cena como institución de un acto cultual conmemorativo («Haced esto en memoria mía»; 1 Cor 11,24) de ese sacrificio salvador. 
Los evangelistas sinópticos, todos posteriores al Apóstol, recogen la tradición de Pablo o de las iglesias paulinas, y transmiten la celebración de la eucaristía fundamentalmente como la entiende el Apóstol. Antonio Pinero, Aproximación al Jesus histórico.

La interpretación de las palabras de Jesús como un rito eucarístico propiamente tal —en el que de alguna manera se conmemora y se repite la muerte vicaria de Jesús por toda la humanidad— es producto de una revelación personal de Jesús a Pablo. Éste lo recuerda en 1 Cor 11,23 («Porque yo recibí del Señor lo que os he transmitido...»). Muy de acuerdo con el conjunto de su teología sobre el valor de la muerte de Jesús, Pablo interpreta la Última Cena como institución de un acto cultual conmemorativo («Haced esto en memoria mía»: 1 Cor 11,24) de ese sacrificio salvador. 
Los evangelistas sinópticos, todos posteriores al Apóstol, recogen la tradición de Pablo o de las iglesias paulinas, y transmiten la celebración de la eucaristía, por una parte, de modo análogo a los banquetes de Jesús cuando estaba en vida y, por otra, como las cenas funerarias, sagradas, de los paganos piadosos de su entorno, otorgándole un verdadero sentido sacramental. 
Fueron profetas cristianos primitivos en nombre de Jesús —de acuerdo con esta actualización paulina de lo que pasó históricamente— los que pronunciaron en nombre de Jesús las palabras de la institución de la eucaristía que pasan a la colección de palabras «auténticas» de Jesús sin marca o señal alguna que las distinga (pp. 143s). Esto es lo que hemos denominado «segundo estrato». Antonio Piñero, Guía para entender el Nuevo Testamento.

Con todo esto, signamos otra vez, la res eucarística es netamente paulino, et por tanto no es algo que Jesús de Nazaret, aquel sarraceno estableciera, si no más bien dándonos más motivos de peso para pensar que él era una invención fabulosa que un hombre de carne et hueso pese a lo que digan "historiadores" o entusiastas de la historia sobre su supuesta historicidad, de todas formas, la "Ultima Cena" de Jesús como dice Piñero face "resonancia" con cenas fúnebres de los gentiles, faciendo más evidente que "la Semana Santa" no propio de ellos, et también no es de esa supuesta "tradición mosaica", et con esto "dejando la puerta abierta" a la posibilidad que la eucaristía "sea un sacramento gentil".

2. La celebración en la Iglesia primitiva

Desde el siglo I, los cristianos —muchos de ellos judíos convertidos— continuaron celebrando la Pascua, pero con un nuevo sentido: Cristo era el verdadero Cordero. Los Padres Apostólicos (como San Ignacio de Antioquía) ya hablaban de la «Pascua del Señor». La controversia sobre la fecha: Algunas comunidades en Asia Menor celebraban la Pascua el 14 de Nisán (como los judíos), mientras que Roma insistía en el domingo (día de la Resurrección). El Concilio de Nicea (325 d.C.) zanjó la cuestión, estableciendo el cálculo actual.  - Catholicus.eu

La supuesta transición directa de la Pascua a una "Pascua del Señor" y Jesús como el Cordero en la centuria I es una simplificación. Si bien muchos de los primos mesianistas eran judíos convertidos, la interpretación de la Última Cena y su conexión con la Pascua con la figura de Cristo como el cordero pascual es una elaboración teológica más específica de Saulo como anteriormente expuso Piñero. En I Corintios XI,XXIII-XXV, Saulo afirma gratuitamente haber recibido de Jesús la interpretación de la última comida como una cena eucarística. Sabemos que la tradición de los Evangelios Sinópticos, posteriores a Pablo, recogen esta tradición "paulina". Por lo tanto, aunque la noción de Jesús como el "cordero pascual" aparece tempranamente (por ejemplo, en la teología paulina), la fiesta jesista de una "Pascua del Señor" con esta connotación específica es un desarrollo más gradual y no una continuación directa e inmediata de la Pascua judía con un "nuevo sentido" desde el inicio de la centuria I. 

Si bien la mención de los Padres Apostólicos (como Ignacio de Antioquía) fablando de la "«Pascua del Señor»" es correcta en términos generales, pero la cronología exacta et la prevalencia de esta terminología en la centuria I son discutibles. Los escritos de los Padres Apostólicos se sitúan principalmente ad finales de la centuria I y principios de la centuria II.

3. ¿Hubo influencias paganas? Un mito desmentido

Algunos acusan a la Iglesia de haber «copiado» fiestas paganas (como las de Attis o Mitra), pero: La fecha no es coincidencia: Cristo murió durante la Pascua judía, no en una fiesta romana. La teología es radicalmente distinta: Los cultos paganos hablaban de mitos cíclicos; el cristianismo proclama un hecho histórico único: ¡Cristo murió y resucitó realmente! La Iglesia purificó costumbres, pero no las inventó: Por ejemplo, el huevo de Pascua simboliza la Resurrección (no tiene origen pagano, como a veces se dice). - Catholicus.eu

Sobre la fecha de la muerte de Jesús: Este fragmento afirma que Jesús murió durante la Pascua, no en una fiesta romana, lo cual se utiliza para argumentar contra la copia de fechas gentiles. Si bien Jesús celebró su última cena en relación con la Pascua, et que su muerte ocurrió en ese contexto, Antonio Piñero junto con otros académicos señalan que la fijación de la fecha de Navidad (XXV de diciembre) se realizó posteriormente en Roma en el año CCCLIV (354) E.V. para contrarrestar la popularidad de las fiestas gentiles de la natividad de Sol, como la de Mitra, et citare a continuación fuentes que enfatizan esto:

En conclusión: lo más probable es que Jesús fuera oriundo de Nazaret y sólo luego se plasmara la historia de que nació en Belén para dar plena justificación a sus pretensiones mesiánicas, de acuerdo con las Escrituras. No hay por qué negar el dato de Mt y Lc de que Jesús naciera en época de Herodes el Grande, poco antes de la muerte de éste, ocurrida el año 4 a.C. Jesús, pues, nació antes de la era cristiana, cuyo inicio erróneo se estableció unos seis años más tarde. Nada se sabe del día de su nacimiento: el 25 de diciembre es una fecha convencional, establecido por la Iglesia para hacer coincidir la fecha del nacimiento de Jesús con la de Mitra o la del Sol invicto. No es posible, como afirma Lc 2,2, que Jesús naciera en los momentos del censo de Quirino, pues éste se celebró en el 6/7 d.C. (Schürer I, 515-549). Antonio Piñero, Guía para entender el Nuevo Testamento.

Sin embargo, es sobradamente sabido que la celebración del nacimiento el 25 de diciembre se establece en Roma en el año 354, precisamente para contrarrestar la popularidad de las fiestas paganas del nacimiento del Sol. En consecuencia, si Jesús hubiera sido una elaboración ficticia de una agrupación judaica del siglo i, no podría haber estado entre sus consideraciones el carácter solar de Jesús, pues no podrían imaginar que su nacimiento iba a ser establecido el 25 de diciembre trescientos años más tarde . Antonio Pinero, Aproximación al Jesus histórico. 
Dijimos (p. 17) que el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre se establece en Roma en el año 354, para contrarrestar la popularidad de las fiestas paganas del nacimiento del Sol. Antonio Pinero, Aproximación al Jesus histórico.  

Y como hacen todos los vencedores, había que doblegar a los vencidos en el terreno de sus mentes. Es allí donde se gana la verdadera batalla. Había que sorberles el seso de manera artera. Cambiarles el chip. Entonces, en vez de erradicar las fiestas paganas tan arraigadas en el pueblo, los emperadores romanos ya cristianizados prefirieron apropiarse de esas fiestas como si fueran suyas. De ahora en adelante como por arte de magia, las festividades paganas eran cristianas. Eran las mismas fechas, pero cambiaron los nombres. En vez del nombre de un dios, se le puso el nombre de un santo. Simple y magistral. Por ejemplo, ¿cómo nació la Navidad? El 25 de diciembre nacía Mitra (el Señor de la Luz iraní que celebraban los romanos). A partir del año 529, durante el gobierno de Justiniano se decreta que Jesús también nació el 25 de diciembre. Cabe agregar otra práctica de "posesionamiento" en nombre de Jesús, muy difundida entre los conquistadores españoles en América. Consistía en construir iglesias (o colocar cruces) encima de las huacas (templos incas) para "bendecir" el lugar. Así fue como se impuso la religión católica. Jesus Segun Los Apócrifos, Beatriz Ontaneda Portal & Rose Marie Paz Wells

Sobre la supuesta teología radicalmente distinta, et que los cultos gentiles fablaban de mitos cíclicos, mientras que el mesianismo proclama un dudoso "facto histórico único" la muerte y resurrección real del Jesus, si bien presentan la muerte y resurrección de Jesús como un "evento histórico singular", no podemos ignorar las "obvias" semejanzas entre la figura de Jesús y las divinidades, que también involucraban la muerte y resurrección con efectos salvíficos. Antonio Piñero menciona cómo la Escuela de la historia de las religiones argumentaba que la concepción de un Hijo de Dios que padece, muere y resucita no es una herencia judía, sino que se inspiró en las religiones helenísticas y sus nociones de divinidades que mueren y resucitan. Se menciona a divinidades con relatos de pasión, muerte y algún tipo de revivificación (Atis et Líbero sobre todo). Si bien los mesiánistas intentan argüir que las similitudes son superficiales y que el contenido es diferente, la realidad de estos paralelos cuestiona la afirmación de una distinción teológica "radicalmente distinta" sin matices. 

Respecto a la religiosidad del Imperio Romano en época de Pablo debe decirse que, caídos [supuestamente] en crisis los dioses olímpicos, se dio entrada a divinidades orientales como la minorasiática Cibeles, la egipcia Isis, Mitra, de origen persa, o Atis, y revivieron las celebraciones mistéricas en honor de Deméter, Dioniso, o las que protagonizaban los grupos órficos. En estas religiones el dios padecía, moría y luego revivía de algún modo, y quienes de alguna manera participaban en la pasión y muerte del dios, participaban también en su revivificación. Eran, pues, religiones de carácter salvífico, que daban cabida a todo tipo de personas. 
Junto a esta religiosidad se desarrolló también entre la población más culta una tendencia a adaptar categorías de índole religiosa a las categorías del pensamiento de la filosofía griega, especialmente de la platónica. Este movimiento se da tanto en el paganismo como en el judaísmo. Parte de él se conoce con el nombre de gnosis, “conocimiento”. Hoy se habla de una “gnosis precristiana”. (Véase el cap. XVIII). Biblia y Helenismo, Antonio Piñero.

Así pues, la capacidad redentora de Cristo no parece un atributo que le pertenezca en exclusiva. De hecho cabe la posibilidad de que las deidades mistéricas tengan una peculiaridad similar al liberar a los fieles del destino al que estuvieran sometidos. 
Lo que desde luego no podían hacer los misterios era redimir al género humano de la insólita concepción judaica de la existencia de un pecado original transmitido desde una pareja ancestral a la totalidad de la especie; ni tampoco que las puertas del cielo hubieran quedado abiertas para los humanos gracias a la encarnación, muerte y resurrección de su único dios. Esas son creencias peculiares del cristianismo, similares a las que de hecho hacían diferentes entre sí a los misterios. Pero en éstos existían también dioses que mediante una pasión habían mostrado a los hombres el camino que conducía a un Más Allá bienaventurado, cuya característica esencial era la posibilidad de compartir con su dios la vida eterna. Biblia y Helenismo, Antonio Piñero. 

 

Así como el jesísmo se presenta como un "culto sacramental" prometiendo "salvación et rendención" ad sus fieles mediante una "divinidad", vemos claramente como este fenómeno lejos de eser "radicalmente distintos" nos torna ahora a preguntarnos ¿El jesísmo realmente es original? ¿Son esas nociones de un "dios" que muere et revive, novedad suya? ¿Et si no, de dónde salen tales "connotaciones", son acaso de sus padres "mosaístas" o son materia gentílica? Prosigamos con las citas a Piñero para esclarecer tales preguntas:

Entonces, o bien el cristianismo ha creado tales concepciones por su propia iniciativa (en términos religiosos “por obra del Espíritu Santo”), o bien (más probablemente, según la Escuela) se ha inspirado en las religiones y la religiosidad que le ofrecía el helenismo y su entorno, reinterpretando la figura de Jesús y acomodándola a conceptos de salvación que existían en la religiosidad de ese mundo. Para probar el punto a) (el Hijo de Dios que padece, muere y resucita) la Escuela de la historia de las religiones aducía dos argumentos. 

Uno: la religiosidad del mundo pagano había eliminado las barreras entre la divinidad y los humanos, de modo que los conceptos de “hombres divinos” o la de “hijos (físicos) de los dioses” no representaba ningún escándalo. Un judaísmo helenístico, de lengua griega, que viviera en este ambiente, podría dar sin excesiva dificultad el salto desde la consideración de Jesús como un cristo (mesías) humano a su elevación al ámbito de lo divino por medio de alguna acción especial de la divinidad. 

Segundo: la religiosidad de los misterios, con su noción de las “divinidades que mueren y resucitan” (“dying and rising gods”, en expresión clásica de Frazer), y su profunda influencia, en todas las capas de la sociedad ya desde el s. V a.C., es más que suficiente para aclarar el nacimiento de concepciones semejantes en el cristianismo. Éste las adopta para explicar la vida y misión de Jesús, una vez muerto éste. 

Respecto al punto b) (el envío a la tierra, encarnado, de un ser preexistente que actúa como salvador), se afirmó que fue sobre todo la gnosis, o la atmósfera gnóstica extendida por el Mediterráneo en todo el s. I de nuestra era, patria de origen de la concepción de un Hombre primordial, hijo o emanación de Dios, salvador celeste que desciende al ámbito terrestre, la que ofreció la base para el surgimiento en el cristianismo de concepciones similares. Biblia y Helenismo, Antonio Piñero.  

En realidad los cristianos estaban trasladando mitos solares judíos al ámbito griego, identificando a Josué-Jesús con Adonis, Osiris, Dioniso, Mitra, Asclepio, Krisna y otras divinidades propias del ciclo agrícola relacionado con la evolución del sol. Entre esas divinidades, pues, quedaba incluido Josué-Cristo. Antonio Pinero, Aproximación al Jesus histórico. 

Con esto, esta claro que las nociones que los jesísta non son para nada original, tomaron las viedas fabulas et las pervirtieron mezclándolas con sus "supersticiones" tan cognocidas et expuestas por Celso, que solo una creencia ciega et obtusa podría defender con fiereza ¡Pero vamos! ¿Será que no se dan cuenta tampoco que las creencias que ellos manejan se pueden dividir perfectamente de la paja pestilente de exordio mosaico que los infesta? Yo como gentil, os digo, creo en Cristo, pero niego que Cristo o lo que ese nombre represente sea el mosaísta Jesús de Nazaret, como tambien niego que los pseudoprofetas mosaicos sepan que es realmente el Cristo. Por no distraernos, continuemos leyendo pues ahora toca saber si la noción del dios que resucita y revive es algo "mosaico": 

Como no existían en el judaísmo precedentes de una divinidad que muere, tampoco los había de un dios que resucita. Para la resurrección de una divinidad después de una muerte violenta debemos recurrir de nuevo –afirma Maccoby– a la analogía con la religiones mistéricas. Dioniso es devuelto a la vida por Rea. Adonis, “resucita” al tercer día, Baal, asesinado por Mot, la Muerte, resucita también; Osiris igualmente, etc. Aunque se ha discutido acerca de si estas divinidades mueren realmente y resucitan realmente, tales dudas nacen sobre todo de afanes apologéticos por defender el carácter único y revelado del cristianismo. Tenemos buenas razones para mantener que el concepto de la resurrección salvífica de una divinidad que había muerto violentamente existía en las religiones de misterio en época de Pablo. Biblia y Helenismo, Antonio Piñero. 

El ambiente estaba ya preparado cuando Richard Reitzenstein (1861- 1931) se propuso iluminar sistemáticamente los orígenes de las creencias religiosas helenísticas, y consecuentemente del cristianismo, con paralelos orientales. Ya en 1901, al editar dos papiros, indicaba que la concepción del Logos como una personalidad divina (Verbo o Palabra de Dios: presente sobre todo en el prólogo del Cuarto Evangelio) podía explicarse por la unión de teorías estoicas con egipcias, con lo que podría aclararse la concepción central del prólogo del Cuarto Evangelio, el cual la habría tomado de esos ámbitos.

En su obra posterior, Poimandres (1904), afirmaba la existencia de un mito helenístico cuyo núcleo era la noción de «Dios hecho hombre», y que este era anterior al cristianismo. Por tanto, se podía sospechar una influencia de lo anterior sobre lo cronológicamente posterior. Al mismo tiempo hacía hincapié en la asombrosa concordancia del lenguaje del Evangelio de Juan con el de la mística griega de la época helenística.

Finalmente, en su conocida obra Las religiones de misterio helenísticas (1919), insistía una vez más en la participación del Nuevo Testamento en el ambiente religioso-sincrético del helenismo. En concreto sostenía que el Nuevo Testamento participaba de las ideas centrales de los cultos de misterio helenísticos o, con otras palabras, que había pocas dudas de que la versión cristiana, sobre todo paulina, se incardinaba muy bien dentro de una «misteriosofía» general del helenismo. Tras una pintura detallada de ese trasfondo, caracterizaba a Pablo como un místico gnóstico del helenismo, porque unía concepciones judías con otras que eran típicas y peculiares de los cultos de misterio de la religión griega. Antonio Pinero, Aproximación al Jesus histórico.  

Con todo esto, Antonio Piñero responde satisfactoriamente nuestras interrogantes, en resumen, aunque el fragmento del articulo de Catholicus.eu busca refutar la acusación de "copia de fiestas paganas", las fuentes sugieren que la relación entre el jesísmo y et las culturas gentílicas del mundo helenístico es más compleja de lo que se presenta. Si bien la muerte de Jesús se sitúa en el contexto de la Pascua, la fijación de otras festividades y la posible influencia de las religiones mistéricas en la teología cristiana son aspectos que no se abordan adecuadamente en su afirmación proporcionada. Continuando con lo último et relevante de articulo de Catholicus.eu:

5. Lo que la Iglesia siempre ha guardado 

A pesar de cambios externos, la esencia permanece: La Eucaristía, instituida el Jueves Santo. El sacrificio redentor del Viernes Santo. La alegría de la Resurrección en Domingo de Pascua.

Conclusión

La Semana Santa no es una invención humana, sino un don divino, transmitido por la Iglesia con fidelidad. Como escribió San Agustín: «Nosotros celebramos la Pascua no con la vieja levadura, sino con los ázimos de la sinceridad y la verdad» (1 Cor 5:8). ¿Por qué es importante recordar esto? Porque en un mundo que relativiza la fe, conocer el origen sagrado de nuestras tradiciones fortalece la identidad católica y nos une a los mártires que dieron su vida por esta verdad. - Catholicus.eu

Recapitulación 

Es ironico analizar la afirmación sobre la inmutabilidad de la esencia de la Semana Santa papista et su transmisión fiel como un don divino por la Iglesia Papista. Si bien los eventos conmemorados son centrales para la superstición jesista, que por cierto la historiografía anteriormente facto sugiere una evolución y reinterpretación de las prácticas y su significado a lo largo del tiempo, lo cual cuestiona la idea de una transmisión completamente inalterada desde sus orígenes.

Respecto ad la Eucaristía instituida el Jueves Santo, hemos signado que la tradición de los Evangelios sinópticos et de Saulo de Tarso presentan a Jesús como fundador de una nueva cultura, la eucaristía, en la Última Cena. Sin embargo, se demostró la poca o nula historicidad de esta tradición desde la linea judeocristiana, et recapitulando un doble estrato o tradición en los textos de la Última Cena, uno de los cuales podría no referirse originalmente a la eucaristía, sino a un banquete mesiánico anticipado. La interpretación de los verbos de Jesús como un rito eucarístico que conmemora y repite su muerte vicaria se atribuye, a una revelación personal a Pablo. Pablo mismo interpreta la Última Cena como la institución de un acto cultural conmemorativo de su sacrificio salvador. Los evangelistas sinópticos posteriores recogieron esta tradición paulina. La práctica de la "fracción del pan" en las comunidades primitivas (Hechos 2:42) se describe como una caridad entre mesianistas, no necesariamente sacramental ni con la explícita alusión a la muerte vicaria de Jesús como el cordero pascual. Por lo tanto, si bien la Última Cena es un evento fundacional, su interpretación y la formalización de la Eucaristía como sacramento ha experimentado un desarrollo teológico posterior a Jesús.

En cuanto al sacrificio redentor del Viernes Santo, es muy relevante la muerte de Jesús como sacrificio por los pecados es un elemento central en la teología de Pablo. Pablo afirma haber recibido la tradición de que "Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras". Sin embargo, la idea de una muerte vicaria, donde uno muere para que otros vivan, también tiene precedentes en el mundo grecorromano como hemos visto. La equiparación completa de Jesús con el Siervo sufriente de Jahón (libro de Isaías LIII) aparece tempranamente en la teología cristiana. No obstante, la forma en que este sacrificio fue entendido et ritualizado en la liturgia del Viernes Santo se desarrolló con el tiempo, incluyendo posiblemente la influencia de relatos de la Pasión que se fueron conformando y reinterpretando a la luz de las Escrituras.

Respecto a la alegría de la Resurrección en Domingo de Pascua, la creencia en la resurrección de Jesús es fundamental desde los inicios del mesianismo. Pablo la considera clave para la salvación. La celebración de la Pascua jesista se vinculó tempranamente con la Pascua et la creencia en Cristo como el verdadero Cordero pascual. La fecha de la celebración y su liturgia específica evolucionaron, como se mencionó anteriormente, con controversias en la iglesia primitiva sobre si celebrarla en la misma fecha que la Pascua judía (14 de Nisán) o el domingo siguiente. El Concilio de Nicea buscó uniformar esta celebración, ligándola al ciclo lunar y solar.

La cita de Agustín de Hipona ("Nosotros celebramos la Pascua no con la vieja levadura, sino con los ázimos de la sinceridad y la verdad" - I Cor V:VIII) es una interpretación teológica de la Pascua paulina en relación con la pascua farisea, enfatizando la nueva alianza en Jesús. Si bien este versículo es parte del Nuevo Testamento y, por lo tanto, anterior a Agustín, su aplicación específica para justificar la forma en que se desarrolló la Semana Santa actual implica una lectura retrospectiva que supone una continuidad inalterada de prácticas que, como hemos visto, muestran signos de evolución.

Finalmente, la noción de que cognocer el origen sagrado de las tradiciones fortalece la identidad jesista y une a los mártires es importante para la superstición. Sin embargo, la investigación histórica sugiere que las tradiciones litúrgicas, incluyendo la Semana Santa, son el resultado de una compleja interacción entre la superstición inicial, la interpretación pseudoteológica, las necesidades de la iglesia y las influencias culturales a lo largo de varias centurias. La formación del canon de las Escripturas y la consolidación de las doctrinas fueron procesos graduales. La "Semana Santa" papista fue una reintrepretación de la "Semana Santa" gentilica...

En conclusión, si bien la "esencia" de la Semana Santa gira en torno a eventos centrales del jesismo (la Última Cena, la crucifixión y la resurrección), la forma específica en que estos eventos se conmemoran litúrgicamente hoy en día es el resultado de un desarrollo histórico complejo y una interpretación teológica progresiva incluso apropiadora de viedas tradiciones gentiles, más que una transmisión inalterada et directa de un "don divino" en todos sus detalles. 

Apéndice: Los orígenes teutónicos de la "Pascua"

Los cristianos proclaman su oposición al paganismo, pero celebran la Pascua, que recibe su nombre de la diosa pagana Eostre. Y no celebran esta festividad tan importante en una fecha fija que conmemora la crucifixión de Jesús, sino según un calendario lunar pagano [babilónico]. Aún más absurdo, conmemoran este día sagrado comiendo huevos, símbolo de la diosa pagana. ¿Por qué no tenemos crucifijos de chocolate? Al fin y al cabo, el cristianismo se trata de comer el cuerpo de Cristo. Aunque podría ser un poco difícil decidir por dónde empezar. The Laughing Jesus, Tim Freke.

Mientras que la Natividad celebraba el solsticio de invierno, la "Pascua" celebraba el equinoccio de primavera para los gentiles. Vivían en total concordia con las cadencias et patrones de la Natura, et los solsticios y equinoccios se consideraban momentos sacros. 

Es menester decir que, los ingleses nombran ad la "fiesta de la Pascua" como Easter, el nombre anglicano de la diva Aurora, este nombre deriva de teutónico ᚨᚢᛊᛏᚱᛟ (Austrǭ), todo ello paso cuando Teutonia fue "judaizada", es decir que Germania, lo que el moderno clama Alemania, fue obligada ad aceptar la superstición papista. 

Et Aurora, aquella diva de la primavera et la fertilidad. Su símbolo sagrado era la liebre, et los conejos se han considerado durante mucho tiempo un símbolo de fertilidad debido a su capacidad de reproducirse rápidamente et en grandes cantidades. Los huevos simbolizan la nueva vida y el renacimiento, así como la naturaleza vuelve a la vida tras el frío del invierno.

Apropiación Jesista de la fiesta de Aurora


En el ejemplo más evidente de apropiación [jesísta], las celebraciones del solsticio de invierno se sustituyeron por las celebraciones del nacimiento de Cristo. Los elfos del mundo natural y las diosas de la tierra conocidas como Landdísir se transformaron en santos, y los espíritus familiares protectores clamados Hamingja o Fylgja se convirtieron en ángeles guardianes.

La muerte y posterior resurrección de Apolo [ᛒᚨᛚᛞᛖᚱᛋ en teutón] se reflejaron en el sacrificio de Cristo el Viernes Santo y su regreso a la vida el Domingo de Pascua. La propia festividad de Pascua recibe su nombre de la diosa germánica Aurora. Ya en la centuria IX, existen registros escritos de que los germanos continentales conocían abril como Ôstarmânoth, clamado así por Ostarâ, la versión alemana de la diosa de la fertilidad.

Artículo completo aquí: https://www.norsemyth.org/2010/07/clash-with-christianity-part-four.html

Artículos de interés:

https://www.losviajerosdeltiempo.com/el-verdadero-origen-de-la-semana-santa/

https://www.documentalium.com/2018/03/origen-semana-santa-raices-paganas.html

https://www.laprensa.hn/verifica/explicativo/fe-tradicion-y-verdad-como-desmontar-mitos-de semana-santa-sin-herir-sensibilidades-GB25420789

https://www.lahora.com.ec/loja/semana-santa-entre-la-fe-y-el-mito/

https://www.elcaribe.com.do/gente/cultura/estos-son-5-de-los-mitos-mas-populares-de-semana-santa-y-su-origen/.

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